Dani Rovira y Martínez-Lázaro se enredan con un gato

Michelle Jenner y Dani Rovira, cuyo amor gira en torno a su gato, al que bautizan Miamor.

El actor y director de '8 apellidos vascos' repiten en una floja comedia romántica que no llega a ninguna parte

IKER CORTÉS

La pareja artística que conforman Dani Rovira y Emilio Martínez-Lázaro es más que provechosa. Así que puede entenderse que el cineasta madrileño haya apostado por tercera vez consecutiva por el cómico malagueño para llevar el peso de su nueva película, 'Miamor perdido'. Si en 'Ocho apellidos vascos', Rovira hacía el papel de un sevillano, un tanto pardillo, que viaja hasta el País Vasco para encontrar a su amor, aquí interpreta a Mario, un humorista -originalidad ante todo- de incipiente éxito en el mundillo que una noche, en plena borrachera, se da de bruces con Olivia (Michelle Jenner), una actriz valenciana -a vueltas con la originalidad- entusiasmada con el teatro de la crueldad. Ambos se enamoran, pero una noche, al plantearse que toda relación se acaba, terminan rompiendo y el gato callejero que ambos habían adoptado, Miamor -esto mejor no lo comentamos-, acaba escapándose.

A partir de ahí, el espectador asiste a una carrera de bromas pesadas, pullas y chistes, no demasiado brillantes, que los dos protagonistas se arrojan a lo largo de todo el largometraje. Escrita por Clara Martínez-Lázaro ('Mirabilis', 'Una casa frente al mar') y Miguel Esteban ('El fin de la comedia', 'Capítulo 0'), 'Miamor perdido' es una comedia romántica, de corte madrileño -posiblemente salgan todos los garitos de monólogos de la capital-, y más bien floja, que huele a 'dejà vu' y que poco aporta al subgénero. La película abusa de lugares comunes y tira de la guerra de sexos para provocar, en la mayoría de los casos, bastante vergüenza ajena, merced a una banda sonora que tiende a lo cursi y lo sensiblero y que contrasta con el tono algo más gamberro de la propuesta. Hay momentos para la carcajada y las actuaciones de Rovira y Jenner están francamente bien, pero el libreto de la cinta se enreda y desenreda sin llegar a ninguna parte.