Nicole Kidman: «Correr riesgos siempre me ha dado buenos resultados»

Nicole Kidman, durante la película./
Nicole Kidman, durante la película.

La actriz estrena este viernes 'Destroyer', una de las películas «más extremas» de su carrera

MARÍA ESTÉVEZLos Ángeles

Nicole Kidman vuelve a transformarse en 'Destroyer'. La actriz, que promocionó la película en el pasado Festival de Toronto, apareció impactante sobre la alfombra roja. 'Destroyer'está dirigida por Karyn Kusama y, en ella, Kidman interpreta a Erin Bell, una mujer destruida por un pasado que la atormenta tras participar como detective encubierto en el trabajo de una banda de criminales de California. Inspirado en hechos reales, el filme nos regala otro complejo personaje de la actriz australiana, donde aparece con su rostro totalmente demacrado por la tristeza y las horas de sol. Además, Nicole ha presentado esta semana en Los Ángeles la segunda temporada de la serie de HBO 'Big Little Lies', donde Meryl Streep interpreta a su suegra.

-Destroyer es un filme estructurado en dos partes. ¿Filmaron de forma lineal?

-No. Sorprendentemente, primero grabamos la segunda parte y después la primera. Tengo que reconocer que, en un principio, no estaba convencida que esa fuera una buena decisión. Sin embargo, como actriz nunca he peleado contra las circunstancias de un rodaje. Siempre me adapto a las decisiones del director. En este caso, grabamos la segunda parte primero y mis dudas se disiparon cuando me metí en el personaje. El plan que yo tenía en mi mente era erróneo, como casi siempre, y he aprendido que es mejor dejarse llevar. En mi vida personal también me ha ocurrido. Al rodar la segunda parte primero, me vi obligada a entender el daño interior de mi personaje. Ha perdido su fuerza y está destruida.

-Usted defendió en Cannes a las mujeres directoras porque considera que falta perspectiva femenina en el cine.

 -Absolutamente. Solo un 4% de las películas de los estudios están realizadas por mujeres. Esa es la estadística. Creo que es importante repetir que necesitamos la opinión de mujeres artistas. Afortunadamente tenemos a Jane Campion y a Sofía Coppola, con quienes he trabajado este año. Nosotras, las actrices, como mujeres, debemos apoyar a las realizadoras. Esa es la gran verdad. Muchos dicen que las cosas han cambiado, pero no. Escuche mis estadísticas.

-Le dio miedo su transformación.

-Acabo de ver los últimos 15 minutos de la película y, la verdad, yo misma me he quedado impactada. Quería mostrar a una mujer con un pasado. Todas sus emociones, sus angustias aparecen reflejadas en su rostro.

-Este es un filme basado en una detective real. ¿Investigó sobre su personaje?

-Cuando el escritor de la historia está casado con el director y lo tienes en el rodaje, no necesitas investigar nada. Yo me dediqué a preguntarle todo lo que quería saber del personaje. Fue fantástico contar con él porque normalmente yo tengo que hacer el trabajo de investigar e imaginar el personaje en mi cabeza.

-Este es un personaje muy difícil. ¿Por qué decidió interpretarlo?

-No le niego que ha sido un filme muy difícil para mí. Creo que ha sido de las películas más extremas de mi carrera. El personaje es muy distinto a todo lo que yo he interpretado, pero no me he escondido, no he sido tímida, al contrario, he tratado de ser lo más real y auténtica posible. No quería aparecer y actuar. Fui capaz de meterme en ese lugar oscuro, de existir en el lugar y el momento que vivía ella. Para mi fue terrible porque no necesitaba esas emociones en mi vida.

-¿Sabía dónde se metía con el personaje?

-No. De hecho, si lo hubiera sabido tal vez no lo hubiera hecho. No quería meterme en ella ni mental ni físicamente. Pero no anticipé lo que me iba a exigir, es algo que me ocurre con frecuencia en mi carrera. He aprendido que es mejor saltar sobre algo sin pensarlo mucho, porque los mejores resultados de mis interpretaciones han surgido de correr riesgos, de retarme a mí misma. La verdad, no pienso demasiado por qué elijo tal o cual papel. Puedes considerarme una loca, sin embargo es así como entiendo mi trabajo, me gusta entregarme al director y exigirme más allá de mis propios límites.

-¿Nunca dice no?

-Cuando no me veo dentro de un personaje, me niego a interpretarlo. A mí me encanta moldear mujeres diferentes a mí. Me fascina ser actor y estoy profundamente comprometida con contar historias. Es así de simple. Para mí, la actuación es una necesidad. Siempre he querido ser actriz, desde que era una niña. Es una experiencia extraordinaria.

-¿Cuándo surgió su pasión por el cine?

-Fui a ver 'La naranja mecánica' y, desde entonces, no me canso de comer y beber cine desde la gran pantalla. Soy una admiradora del poder que ejerce en mí el sentarme frente a una pantalla, a oscuras, y dejarme transportar. Me fascina el cine y estoy comprometida con él.

-¿Cómo mantiene la ilusión?

-Mi pasado me ha llevado a un lugar increíble. Cada vez que uno se cae, y yo he caído en innumerables ocasiones, surge la magia de poder regresar, de levantarse, es algo extraordinario. Yo no entiendo mi carrera como integridad, sino como un camino en el que me entrego con espíritu verdadero.

-En unos meses estrena la segunda parte de 'Big Little Lies' donde Meryl Streep se convierte en su suegra.

     - En esta segunda parte vamos a invertir más tiempo en conocer a las protagonistas. Es la virtud de protagonizar una serie. Ha sido un proceso complicado navegar por el guion porque son seis personajes ricos y maravillosos. Sus vidas son complicadas y reales.

-¿Qué le espera a su personaje, Celeste?

-Vamos a explorar las consecuencias del abuso que ha sufrido, porque aunque él no esté, ella no se ha curado. Vamos a crear una conversación sobre el trauma que viven las mujeres, dando poder y fuerza a la audiencia. La serie alimenta el hambre por este tipo de narraciones que tiene el público.

-Usted se refugia en Texas cuando no trabaja. ¿Antepone su vida privada a su carrera profesional?

-Para mis hijos soy madre, no actriz. Como artista intento mantener ambos mundos separados. Todavía siento la pasión por actuar que tenía a los 21 años. En este momento de mi vida quiero arriesgarme, romper barreras, estar abierta a trabajar con artistas que me brindan libertad. No soy una actriz controladora ni estoy aquí para complacer a nadie. Elijo ponerme a las órdenes de cineastas en los que creo, como mi amiga Jane Campion, a quien conozco desde los 14 años .

-¿Se siente cuestionada por su trabajo?

-Soy actriz, me siento juzgada en cada momento. La forma de enfrentarse a los juicios ajenos es evitando juzgar a los demás. Trato de enseñar a mis hijos lo importante que es no juzgar a nadie, mucho menos por las apariencias. No quiero incluir ideas en la mente de mis hijos sobre lo que está bien o lo que está mal. Estamos educando a las futuras generaciones y tenemos una responsabilidad. Quiero enseñar a mis hijos a ser amables, empáticos, compasivos. Eso es algo que aprendes viajando, permitiendo a otras culturas vivir alrededor tuyo, hay que tener la mente abierta y ser generosos con los demás.

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