'The Night Comes for Us', no apta para estómagos débiles

Un fotograma de la película./
Un fotograma de la película.

La cinta, que se anunció como la propuesta más salvaje del festival de Sitges, cumple con las expectativas | Dirigida por Timo Tjahjanto, es ideal para este Halloween

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Òrbita es una de las secciones que más ha crecido en importancia en las últimas ediciones de Sitges - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. En ella tienen cabida películas de acción y thrillers que en ocasiones también tocan la temática fantástica, aunque no es un requisito indispensable. En este jugoso apartado predomina el cine asiático, tendente a un género que permite ofrecer entretenimiento y tocar temas sociales al mismo tiempo. Uno de los títulos más esperados dentro de la excesiva programación de este año fue 'The Night Comes for Us', estrenada directamente en Netflix, casi a la par que su visionado en el festival especializado, como 'The Apostle' e 'Illang: La brigada del lobo', apuestas también incluidas en la parrilla, la última como filme sorpresa. Sitges abre las puertas a los estrenos sin vida en el circuito de salas de exhibición, ofreciendo la oportunidad fugaz de poder ver en pantalla grandes lanzamientos que ven la luz únicamente vía streaming. Una opción discutible que atiende a la realidad actual del mercado audiovisual.

'The Night Comes for Us' se anunció como la propuesta más salvaje del festival y cumplió con las expectativas. Dos horas de ultraviolencia sin descanso, insoportable si no se degusta teniendo claro que estamos ante una ficción con mamporros a tutiplén. La sangre salpica prácticamente cada secuencia de un filme de acción desbocado que se mira en 'The Raid' (estrenada en su momento directamente en formato doméstico bajo el fallido título en castellano 'Redada asesina', cuenta con una secuela), ya un clásico de las artes marciales con la que comparte parte del casting (Iko Uwais, actor fetiche del género) y país de origen, Indonesia, donde se gestan títulos incontestables en la misma línea. De hecho, Timo Tjahjanto, director y guionista del festín sangriento, ya filmó la estimable 'Headshot' junto a Kimo Stamboel, bajo el alias The Mo Brothers. 'Macabre' y 'Killers' también son de ambos realizadores. La diabólica 'May the Devil Take You', una de terror con casa en el bosque con claras reminiscencias de 'Posesión infernal' de Sam Raimi, fue la primera propuesta en solitario de un cineasta fan del lado oscuro que sitúa la frenética acción de su última película en la ciudad de Yakarta. Un antiguo sicario se ve en la obligación de proteger a una niña de sus antiguos socios, una triada sanguinaria que hará todo lo posible por eliminarle en una agresiva confrontación que se estira hasta la extenuación por las calles del lugar, entre mutilaciones, extremidades rotas, disparos de ametralladora y todo tipo de arma blanca, o lo que se tercie, porque cualquier objeto encontrado en la fuga, con la mafia pisando los talones, es susceptible de ser utilizado como instrumento letal.

Tjahjanto coreografía la violencia explícita, seca por momentos, con una ligereza sorprendente. Lejos del artificio de reyes de antaño en la materia como el también oriental John Woo, no deja lugar para el respiro desde que comienza el lío, por no decir caos. El ritmo imparable de cuchillada en cuchillada, de golpe en golpe, puede llegar a epatar al espectador no alineado con una historia manida que sirve de excusa para encender el contador de cadáveres y que éste no pare entre salpicaduras de hemoglobina. A medio camino entre 'Hard Boiled', cult-movie del mentado Woo, y la cinta ultragore 'Historia de Ricky', ambas de principios de los años 90, 'The Night Comes for Us' no es apta para estómagos débiles. Apartar la mirada de la pantalla en algún momento durante la proyección es comprensible. Su hiperbólica acción sitúa a su protagonista en la piel de una suerte de antihéroe imbatible, capaz de soportar el dolor hasta límites irracionales. No falta la habitual escena de machetazos en un ascensor entre varios individuos con malas pulgas. Todo es tan exagerado que roza la caricatura. Las secuencias se suceden como si fuese un videojuego en el cual el personaje principal va regenerando su energía mientras recoge armas impensables. Un show sanguinolento especialmente pensado para liberar adrenalina.

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