'El elemento del crimen', el debut del 'enfant terrible' danés

Un fotograma de 'El elemento del crimen'./
Un fotograma de 'El elemento del crimen'.

Lars von Trier firmó, en su primera película, un thriller oscuro y visualmente fascinante lleno de símbolos

Boquerini .
BOQUERINI .

Cuando el 30 de enero de 1985 se estrenaba en España una extraña película, ópera prima de un desconocido director danés, nadie imaginaba que estábamos asistiendo al nacimiento del 'enfant terrible' más polémico del cine actual. La película, que pocos meses antes había ganado la Cámara de Oro del Festival de Cannes, se llamaba 'El elemento del crimen' y su director era un joven con miedo a los aviones que respondía al nombre de Lars Von Trier uno de los directores más innovadores y multidisciplinares del cine actual cuyas películas generan siempre expectación y grandes polémicas.

Lars von Trier (de auténtico nombre Lars Trier) había nacido en Copenhague, el 30 de abril de 1956. Se crió en un ambiente de cinéfilos y a la edad de 11 años le regalaron su primera cámara de Súper 8 con la que filmaba a sus amigos en producciones caseras. Se matricula en la escuela de cine de Copenhague en 1980 y en 1981 y en 1982 gana varios premios en el Festival de Cine de Múnich por sus películas de estudiante. A la vez que aprende cine, desarrolla su otra gran pasión, la pintura.

Trier agregó «von» a su nombre cuando un profesor lo sorprendió de noche junto con otros colegas de curso, en la sala de montaje, y les recordó que era hora de cerrar; los alumnos respondieron increpándole hasta ponerlo fuera de sí. A los insultos, el profesor respondió diciendo: «Sois peores que los niñatos de Sealand», con lo que se refería a los hijos de los burgueses de Copenhague. Y les incitó a poner un «von» delante de sus apellidos, para que así todo el mundo los reconociera. Sus compañeros no le hicieron caso, pero para Lars el tener algo en común con los directores Erich von Stroheim y Josef von Sternberg le atraía, y decidió cambiar su nombre llamándose desde entonces Lars von Trier.

En 1983, después de haberse graduado con un mediometraje, planea su debut en el largometraje, sin tener ningún corto previo, salvo sus premiadas prácticas de estudiante de cine. Con un colega, Niels Corsel, escribe un extraño y fascinante, críptico, misterioso, grave y extraño thriller llamado 'Forbrydelsens element' ('El elemento del crimen') en el que, en un futuro, un policía retirado intenta traer a su memoria, mediante la hipnosis, la investigación policial que le llevó a buscar respuestas para una serie de siniestras y bestiales muertes cuyas víctimas eran jóvenes vendedoras de billetes de loterías. El título hace referencia a un famoso tratado de criminología, en el que se plantea la captura de un asesino en función del estudio de sus motivaciones y sentimientos, y no de su entorno.

La película se prepara de forma muy rápida. Actores no muy conocidos integran el elenco: Michael Elphick, Esmond Knight, Me Me Lai y Jerold Wells. Se rueda en inglés y el Instituto de Cine danés le otorga una importante ayuda. Se rueda en los estudios Det Danske Lyngby, en Sjælland (Dinamarca), con unas escenas de El Cairo, en Súper 8, de archivo, y se presenta en competición en el Festival de Cannes en 1984 donde logra el Gran Premio Técnico y la Cámara de Oro destinada a las óperas primas. La trama, oscura y compleja comienza con el policía Fincher (Michael Elphick) que sufre de jaquecas, las cuales se hará tratar mediante la hipnosis, en El Cairo, a la vez que con la hipnosis intenta desenmarañar un confuso caso de un asesino en serie que mata muchachas que venden loterías. En un inusual comienzo vemos a un burro, elemento que se repetirá constantemente en el filme, mientras el detective realiza su investigación siguiendo las pautas que detalla el famoso tratado de criminología que sugiere que el policía se identifique con la psicología del criminal, que se ponga en sus zapatos, siguiendo sus pasos, haciendo una reconstrucción mental del demente, de todo lo que se sabe de él. Esta plena identificación traerá nefastas consecuencias.

La película resulta fascinante, con una cuidada fotografía, en la que los colores y su combinación adquieren una importancia fundamental. La planificación y composición es también sorprendente: desde conversaciones entre dos personajes a los que se ve a través de su reflejo en el agua, a superposición de planos y a otros cenitales.

La película da el suficiente dinero como para que Lars von Trier la presente como el inicio de una trilogía 'europea', que se completaría con sus dos siguientes filmes, 'Epidemic' (1987), acerca de un director de cine interpretado por él mismo, y 'Europa' (1991), una historia hipnótica ambientada en Alemania poco después de la II Guerra Mundial. En 1992 Trier fundó su propio estudio, Zentropa (nombre proveniente de una compañía ferroviaria ficticia de su película 'Europa'), pero su consagración mundial no llegaría hasta 'Rompiendo las olas', en 1996. Después vendría el movimiento dogma, sus críticas a la sociedad americana, sus exabruptos verbales, sus escándalos... pero eso son ya otras historias.