Lecciones de Cine

Teresa Wright, la actriz que renunció al glamour de Hollywood

Teresa Wright estuvo nominada al Oscar por sus tres primeras películas./
Teresa Wright estuvo nominada al Oscar por sus tres primeras películas.

Se cumple el centenario del nacimiento de una intérprete indomable, que antepuso el rigor de su trabajo a la fama fácil de la Meca del Cine

BOQUERINI

Este 27 octubre habría cumplido cien años. Es Teresa Wright, mítica actriz de los años 40 y 50, que renunció al glamour de Hollywood, por una admirable trayectoria que le llevó a trabajar con los más grandes directores de su época, de William Wyler a Francis Ford Coppola, pasando por Alfred Hitchcock y George Cukor. Dotada de poderosos recursos dramáticos, logró algo extraordinario en el cine: Por su interpretación en sus tres primeras películas fue candidata tres veces al Oscar, y una de ellas lo ganó en la categoría de mejor actriz de reparto.

Teresa Wright había nacido en el Bronx neoyorquino y con una vocación por la interpretación desde muy joven se enfrentó a su familia, que consideraban que el ser actriz no era algo bien visto. Estudió Arte Dramático y comenzó su carrera de actriz en el teatro. A los 20 años debutó en Broadway con una obra de Thornton Wilder El productor Samuel Goldwyn la vio actuar y la contrató de inmediato.

Wright tuvo muy claro que el glamor de Hollywood no iba con ella. Lo suyo era la interpretación. Desde el primer momento hizo estipular en sus contratos que no se prestaría a los trucos de promoción de las productoras para fabricar estrellas, como la difusión de rumores sobre supuestos romances o las portadas en trajes de baño.

Sus tres primeras películas, 'La loba' (1941, con Bette Davis a las órdenes de William Wyler), 'El orgullo de los yankees' (1942, con Gary Cooper, dirigida por Sam Wood) y 'La señora Miniver' (1942, de nuevo con dirección de William Wyler), le valieron sendas nominaciones a los Oscar, ganando como mejor actriz secundaria por ésta última.

Alfred Hitchcock la llama en 1943 le proporciona una de las cimas de su carrera, en 'La sombra de una duda' (película en la que su caché superó al del consagrado Joseph Cotten). Después de coincidir nuevamente con Gary Cooper en 'Casanova Brown', de Sam Wood, regresa a las manos de William Wyler para participar con Fredric March y Dana Andrews en una de las más grandes películas norteamericanas de los años cuarenta, 'Los mejores años de nuestra vida' (1946), en una de las primeras y mejores películas sobre la reinserción, tras la guerra, de los soldados participantes en el conflicto bélico. Tras ella protagoniza junto a Robert Mitchum el admirable western 'Perseguido' ('Pursued', 1947), de Raoul Walsh.

Tras finalizar su contrato con Samuel Goldwyn, sacude de nuevo los códigos de Hollywood al demostrar q1ue no quería convertirse en una estrella, publicando una declaración en la que daba su bienvenida a otros productores que la pagarían menos pero la tratarían con más respeto. Son años en los que los grandes de Hollywood se la rifan: Protagoniza 'Hombres' (1950), a las órdenes de Fred Zinnemann y en compañía de un emergente Marlon Brando, 'Una razón para vivir' ('Something to live for',1952), de George Stevens, junto con Ray Milland y Joan Fontaine, 'La actriz' (1953), con Spencer Tracy, a las órdenes de George Cukor, 'Cuentan las horas' (1954) de William Wellman o 'El rastro de la pantera' (1954), de William A Wellman.

Durante los años siguientes, Wright comienza a ser encasillada en papeles de mujeres hogareñas. Firme como de costumbre, mostró su desagrado y abandonó oficialmente el cine en 1959 para dedicarse a la televisión, donde cosechó notables éxitos y dos candidaturas a los Premios Emmy. Además, regresó a las tablas del teatro para sentar cátedra en obras tan dispares como 'La heredera', 'El zoo de cristal' y 'Largo viaje del día hacia la noche'. Su actividad cinematográfica es muy escasa, destacando 'En algún lugar del tiempo' (1980, Jeannot Szwarc), junto a Christopher Reeve.

En 1997 Francis Ford Coppola la rescata, haciendo posible su última aparición en la pantalla con un pequeño papel en 'Legítima defensa'. En sus últimos años Wright sólo concedió breves apariciones públicas, siempre relacionadas con sus míticas películas, en simposios sobre Hitchcock y con una participación, aún esplendorosa con 84 años, en la 75ª ceremonia de entrega de los Oscar de 2003. La actriz, que estuvo casada en dos ocasiones, con el guionista Niven Busch (1942-1952) cuyo divorcio lo provocó ella al negarse a quedarse en casa para cuidar a sus hijos, y con Robert Anderson (1959-1978), el autor de obras como 'Té y simpatía', falleció el 6 de marzo de 2005 en New Haven, en el estado de Connecticut, a los 86 años, a causa de un ataque cardiaco.

Cinto títulos imprescindibles:

1941- 'La loba' (William Wyler).

Todo un clásico del melodrama, basado en una obra teatral de Lillian Hellman que ella misma adaptó para la pantalla. Fue la primera película de Tersa Wright (que fue nominada al Oscar como secundaria) y su nombre aparecía en los carteles inmediatamente debajo del de Bette Davis, que entonces estaba en todo su esplendor.

1942- 'El orgullo de los yanquis' (Sam Wood).

Biopic sobre Lou Gehrig, un legendario jugador profesional de béisbol, al que daba vida Gary Cooper, interpretando Teresa Wright a su esposa, siendo nuevamente nominada al Oscar

1942- 'La señora Miniver' (William Wyler).

Melodrama de trasfondo bélico, ganador de seis Oscar entre ellos a la mejor actriz secundaria (Teresa Wright). La película muestra las vivencias de la población británica durante la Segunda Guerra Mundial, teniendo como eje central a la esforzada señora Miniver.

1943- 'La sombra de una duda' (Alfred Hitchcock).

Sobre un excelente guión de su mujer y del dramaturgo Thornton Wilder, Hitchcock rueda uno de sus mejores thrillers, tratado en un principio como una comedia de costumbres en el que poco a poco van apareciendo la duda, la tensión y el miedo. Apasionado enfrentamiento interpretativo entre una joven Teresa Wright y un Joseph Cotten capaz de sacar increíbles matices a la calculada ambigüedad de su personaje.

1946- 'Los mejores años de nuestra vida' (William Wyler).

Una de las mejores películas sobre veteranos de guerra y su difícil adaptación a la vida civil. Teresa Wright en la paciente novia de uno de ellos, que le ha esperado pacientemente durante los años en que ha estado movilizado.

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