Thierry Frèmaux: «El modelo económico de Netflix es que todo pertenezca a Netflix»

Thierry Frèmaux, en el hotel María Cristina de San Sebastián el pasado miércoles./Juantxo Lusa
Thierry Frèmaux, en el hotel María Cristina de San Sebastián el pasado miércoles. / Juantxo Lusa

El director del Festival de Cannes, el más importante del mundo, defiende el cine en salas y reivindica el valor de la crítica especializada: «Prefiero leer en la prensa una página bien pensada que 50 tuits»

RICARDO ALDARONDO

Thierry Frèmaux, director del Festival de Cannes, visitó el pasado miércoles solo por unas horas San Sebastián, para participar en el Seminario de Crítica y Análisis y dar algunas claves sobre su futuro profesional a los alumnos de la Escuela de Cine Elías Querejeta. Y sobre todo para transmitir su «amor al cine en todas sus manifestaciones».

– Cuando se encuentra con gente joven que quiere hacer cine, ¿tiene algún consejo o advertencia primordial?

– Que el que quiere, puede, siempre que tenga amor al cine. Cuando yo era joven trabajé llevando sacos de rollos de película de un lado a otro, o cortando entradas en la puerta de un cine. Y para mí eso ya era hacer cine. He llegado a dirigir el Festival de Cannes, y pienso que cada uno tiene que buscar su propio destino. A mis 58 años recuerdo que cuando era joven veía gente que me parecía muy mayor, pero que me enseñaba muchas cosas. No sé si era de manera voluntaria o no pero me enseñaron mucho. Yo soy judoka, estoy escribiendo un libro sobre judo ahora mismo. Y en judo es muy importante la transmisión de los conocimientos entre generaciones. Por eso me apena tanto la muerte de Ermanno Olmi o Bernardo Bertolucci, porque para mí han sido como hermanos mayores. Puedo recordar los momentos en mi vida en que los consejos de estos mayores han sido fundamentales en mi vida, o los que me sigue dando Bertrand Tavernier, por ejemplo. Ahora quiero también mirar alrededor y compartir con los demás mi experiencia, y también con mis colegas.

– ¿Por eso ha venido varias veces a San Sebastián en el último año, para compartir con el festival y ahora con la escuela su experiencia?

– Sí, porque además es muy buena idea que el Festival de San Sebastián tenga una escuela de cine. En Cannes también estamos haciendo un proyecto joven, porque es muy buen momento para preparar el futuro con el público del futuro. Paul Schrader dijo una cosa muy interesante sobre el nuevo Hollywood de los años 70. Decía que, por supuesto, la generación de Martin Scorsese, Brian de Palma y Coppola fue increíble. Pero el público de entonces también lo fue. Era un verdadero diálogo entre creadores y espectadores, y el público era muy exigente, cargado de erudición. El público acompañó aquella revolución. Y ahora no quiero decir que no ocurra, porque aquí, en el Festival de San Sebastián el público es extraordinario. En Cannes es un público diferente, porque es más de profesionales, y de prensa. Ahora parece que la juventud tiene un diálogo más intenso con las series que con el cine, y que ese pacto de los creadores con el público es más frágil. Pero todo eso tiene que formar parte de un mismo mundo.

– En el Festival Lumière que organiza en octubre en su ciudad natal, Lyon, reivindica el cine clásico. ¿Cree que los jóvenes a menudo lo desconocen o desprecian?

– Creo que en los años 80, al menos en Francia, empezó una tendencia a odiar el pasado y pensar solo en el futuro. Había que ser moderno a toda costa. Si soy cinéfilo y amo el cine es precisamente porque me ofrece la oportunidad de viajar entre el futuro y el pasado continuamente. Eso de decir «el pasado está pasado» me parece una estupidez y, aunque sea un cliché, es necesario aprender del pasado. Una cinemateca está llena de enseñanzas para afrontar el futuro, y los jóvenes deben saberlo, eso sería un gran triunfo. También hay que atraer a la gente a las salas de cine. Lumière inventó tres veces el cine: inventó la técnica, el arte y las salas de cine. Y en los tiempos de las plataformas digitales, hay que luchar por las salas de cine.

– ¿Se puede lograr que sean de nuevo atractivas?

– Sí, porque son una cultura en sí mismas y son necesarias. Cuando vas a un cine, también estás recorriendo las calles y conociendo sitios, y saliendo de casa. Entre algunas personas hemos comprado en Lyon tres cines que estaban a punto de morir. Y eso es una tragedia para la propia ciudad. Nosotros nos encontramos con la cultura en los cines, en las librerías, en las calles. No quiere decir que los jóvenes deban tener las mismas experiencias que nosotros, pero tienen que conocer eso, para saber cómo se puede reinventar el presente y el futuro. El mundo de las imágenes no es el mismo ahora, ni en el cine ni en la televisión. En Francia seguimos discutiendo si 'Roma' es una película de cine o de televisión, como si las películas de Netflix fueran un género en sí mismo. Y no, es el mismo acto artístico, el cine puede estar en las salas, en la televisión, en muchos lugares, como este laboratorio que es San Sebastián, entre el festival, la filmoteca y la escuela, para analizar lo que está pasando. Porque el cine no va a morir, eso está claro.

– ¿Qué es lo que le gusta del Festival de San Sebastián?

– Es un festival de mucha calidad, y con muchas cosas a descubrir en las distintas competiciones. Y para mí es importante la sección Perlas, me fijo en cuántas películas hay de Cannes y me sirve para comprobar cuál es el destino de nuestras películas, si ha funcionado nuestra selección. Y es muy importante la ciudad en sí, porque construyen lo moderno pero conservan lo antiguo, tienen el Kursaal pero mantienen el teatro Victoria Eugenia. En Cannes, en cambio, tiraron el antiguo palacio del festival en 1984. Y aquí hay un público real, apasionado, que vive mucho el cine. Y por eso me parece muy importante el premio del público en San Sebastián.

Thierry Frèmaux, en San Sebastián.
Thierry Frèmaux, en San Sebastián. / Juantxo Lusa

– Precisamente este año el premio del público lo ganó 'Un día más con vida', producción vasca que fue seleccionada en la Sección Oficial de Cannes, y que ahora ha ganado el Premio Europeo de animación.

– Claro, yo tuve que luchar mucho con mis colegas para que estuviera esta película, me parecía clarísima. Cada año pensamos que la selección de Cannes es muy buena, pero no podemos estar seguros. Para la prensa a veces es muy fácil reclamar por qué no están seleccionadas las películas de Mike Leigh o Xavier Dolan pero no solo queremos escoger a los nombres consagrados, queremos apostar también por proyectos y nombres diferentes. Y a veces tenemos que esperar hasta diciembre, a que la prensa haga el recuento de lo mejor del año, y resulta que casi siempre hay un 70% de películas de Cannes en esas listas. Este año fue duro, no sé por qué algunos decidieron que la selección no era buena incluso antes de verla, también nos criticaron por la poca presencia de Hollywood, por la ausencia de Netflix...

– Sobre todo por la ausencia de Netflix...

– Hace dos años elegí dos películas de Netflix que estuvieron en la Sección Oficial. Este año mi consejo de administración me dijo que no. Y veremos el año próximo. Pero Netflix es una cosa importante, que hay que mirarla con atención. No es cuestión de decir sí o no. Son parte del futuro y son brillantes. Lo que hacen es muy interesante, también en el campo del documental y otros géneros. Pero también hay que educar a la juventud y atraerla a las salas de cine. Y los cines deben reinventarse. La música salió de sus problemas con la piratería a través de los conciertos. Ver una película en una sala es como ir a un concierto. Yo soy el especialista más importante del mundo de Bruce Springsteen (risas). Y no es lo mismo verle en vivo en Broadway, que ponerse la filmación del concierto de Broadway que está en Netflix. Para mí es lo mismo con el cine. Es una ceremonia, un ritual, como un concierto. El hecho de salir de casa, hacer un plan, estar en una sala con gente que no conozco, todo eso es importante. 'Roma' es una película para el cine, para la gran pantalla, no es lo mismo en casa, que te levantas a coger chocolate a la media hora y le preguntas a tu mujer qué ha pasado. Lo que no significa que solo tenga que haber salas, no, también tiene que haber internet, plataformas, televisión, todo.

– Ahora que se hace balance del año y que 'Cold War' o 'Shoplifters' están en todas las listas, ¿le da pena que 'Roma' no sea una película de Cannes sino de Venecia?

– Sí, porque yo vi 'Roma' hace un año, cuando era una película libre, antes de que la comprara Netflix. Y fue invitada a Cannes. Luego la realidad hizo que la película se fuera de Cannes. Por eso suelo decir que 'Roma' es una película seleccionada por Cannes, mía, pero que la mostré en Venecia. Y eso lo entiende bien mi amigo Alberto Barbera (director del Festival de Venecia), que también deseaba la película, claro.

– Ahora todo el mundo está pendiente de lo que decida Cannes para el año que viene, si va aceptar una película de Netflix tan propia de Cannes como la nueva de Martin Scorsese o no. ¿Qué va a pasar?

– Esta es una época apasionante. No es solo Netflix, pronto vamos a tener las plataformas de Disney Fox, de Warner, de Apple. Netflix es parte de la familia del cine, vienen de los cineclubes, compartimos la pasión del cine. Y hay muchas películas, no solo de Netflix, que se están trabajando en este momento. Veremos lo que pasa. Lo que me preocupa es que el modelo económico de Netflix es que todo pertenezca a Netflix, y por eso dentro de diez años no se va a poder ver 'Roma' en una filmoteca.

Thierry Frèmaux, en el Festival de Cannes de 2016 con Kristen Stewart.
Thierry Frèmaux, en el Festival de Cannes de 2016 con Kristen Stewart. / EPA

– ¿Cómo funciona la selección de Cannes, hay un comité como en San Sebastián? A veces le acusan de hacer una selección muy personalizada...

– Sí, hay un comité de ocho personas, cuatro mujeres y cuatro hombres. Yo tengo la decisión final, pero el año pasado vimos 1.800 películas y yo no puedo verlas todas. Además me gusta mucho el trabajo en grupo. Porque a mí lo que más me gusta es ver una película y hablar sobre ella. La paridad en el comité es importante, y por eso firmé este año un compromiso en ese sentido. Hace tres años Jessica Chastain me explicó que el punto de vista masculino y el femenino no son iguales, y que esa mirada está influida por una cultura masculina de muchos años. Y también por eso es un comité que mezcla gente de distintas edades, profesiones y procedencias.

– ¿Y qué le parecen las quejas porque solo hubo tres mujeres directoras en la competición?

– Hay menos directoras que directores en Cannes y en Venecia y en San Sebastián, porque hay menos mujeres que hombres en la dirección, está claro. Y eso me preocupa, pero no seleccionamos películas sobre la idea de que el director es hombre o mujer, joven o viejo, europeo o americano. Las propias películas son la única razón para seleccionarlas. Un festival es el efecto final de lo que hay, tenemos que trabajar más en las escuelas y en otros campos para que eso deje de ser así. Me parece bien que se utilice Cannes para visibilizar eso. Pero trabajamos la paridad en todo lo posible, y lo vamos a hacer cada vez más. También escucho mucho a mis amigas directoras, para no decir tonterías.

– En la última edición tomó algunas decisiones polémicas como relegar el pase de prensa de las películas hasta que se hubiera producido el pase de gala. ¿Cree que acertó con la decisión?

– Tomé la decisión de equilibrar la importancia de la prensa y el público. Por supuesto que la prensa es muy importante en Cannes. Y yo aprendí de cine viendo películas y leyendo sobre cine. Tengo un respeto infinito por la prensa, si todo el mundo la leyera como yo, los periodistas seríais millonarios. Pero en Cannes teníamos un problema, el equipo de la película subía las escaleras de la alfombra roja cuando todo el mundo había visto la película y ya se habían dicho todo tipo de coasas sobre ella. La vida para el periodista es complicada en Cannes, pero también vamos a mejorar eso en diferentes aspectos el próximo año.

– No le gustan mucho las redes sociales, cerró su cuenta de Twitter...

– Twitter es muy importante desde un punto de vista profesional, pero produce un tipo de encuentro muy personal. Hay demasiada gente que escribe: «Anoche vi 'El perro andaluz', qué buena película». Bueno, ¿y qué? Yo no necesito 50 tuits diciendo cosas así sobre una película, prefiero esperar un día y leer en la prensa una o dos páginas bien pensadas. Yo sigo leyendo lo que escribió André Bazin hace 50 años sobre Cannes, porque ahí está todo el espíritu del cine de ese momento. ¿Donde van a leer dentro de 50 años todos esos tuits sobre Cannes que se escriben hoy?