'Un mar de enredos', remake de la comedia de los 80

Anna Faris y Eva Longoria en 'Un mar de enredos' (2018)./
Anna Faris y Eva Longoria en 'Un mar de enredos' (2018).
ESTRENOS

Anna Faris y Eva Longoria al frente de esta producción conjunta entre Estados Unidos y México

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Un personaje sufre amnesia y en su nueva vida se redime, paga por sus pecados, manipulado por la familia, amigos o el que toque. Es un tema recurrente en el género de comedia que ya dio pie en los años 80 a títulos como «Un mar de líos», con la dirección de Garry Marshall, responsable de 'Pretty Woman', y Goldie Hawn y Kurt Russell como pareja protagonista. Ahora nos llega un remake, 'Un mar de enredos', donde se cambian los roles.

Si en la cinta predecesora una insoportable pija en un barco caía al mar sufriendo un shock que le dejaba sin memoria, en esta ocasión es un tipo indeseable, un caprichoso hijo de ricachón, el que sufre el accidente tras caer de un yate.

El actor de origen mexicano Eugenio Derbez, con elocuentes títulos a sus espaldas como 'Instrucciones para ser un latin lover' o 'El tamaño sí importa', se convierte en el imbécil desmemoriado mientras Anna Faris es la mujer que se aprovecha de la situación para darle su merecido, entre tanta tontería, haciéndose pasar por su esposa. La ausencia de química entre el dueto principal ensombrece esta co-producción entre EE.UU. y México que también protagoniza Eva Longoria con la dirección de Rob Greenberg, curtido como realizador en series como «Cómo conocí a vuestra madre».

'Un mar de enredos' es fruto de la unión entre Televisa, empresa líder de audiencia en televisión en México, y la productora americana Lionsgate. De la primera quedan los aires de culebrón, aunque hay algún intento de reírse del formato telenovela. De la segunda, el look y la presencia de una Anna Faris perdida que intenta defender el papel de una mujer viuda con tres hijos que pelea con el día a día para salir adelante. Desgraciadamente, el entuerto planteado deriva en una avalancha de tics que no hacen creíble un romance imposible que avanza mejor que empieza y termina de la manera más políticamente correcta posible.