Carlo Padial: «La gestión de lo cotidiano me asfixia profundamente»

El director y guionista, Carlo Padial, durante la presentación de 'Algo muy gordo' (2017)./
El director y guionista, Carlo Padial, durante la presentación de 'Algo muy gordo' (2017).
ENTREVISTA

El escritor y cineasta Carlo Padial estrena en Netflix 'Algo muy gordo, una comedia "que parece realizada en un sótano de Toronto, por extraterrestres autistas guasones cuyas intenciones no están del todo claras"

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Comenzó como guionista y dibujante de cómics, publicando títulos como 'La Brasería' de la mano de la editorial La Cúpula, responsables de la extinta (y mítica) revista 'El Víbora'. Carlo Padial (Barcelona, 1977), inquieto y prolífico, pasó tiempo después a formar parte de la productora audiovisual Los Pioneros del Siglo XXI, con la cual creó piezas audiovisuales delirantes como el falso programa de televisión 'Go, Ibiza, Go!', presentado por Didac Alcaraz, que trasladaron posteriormente a las tablas en todo tipo de escenarios.

Como escritor, ha publicado varios libros: 'Dinero gratis', 'Erasmus, Orgasmus y otros problemas' y 'Doctor Portuondo'. Su debut como cineasta en formato largo fue 'Mi loco Erasmus', a la que siguió 'Taller Capuchoc', con el cómico excéntrico Miguel Noguera como protagonista. Estrenó en cines, a finales del pasado año, la iconoclasta 'Algo muy gordo', con Berto Romero, producida por Grupo Zeta con la colaboración de Netflix. La popular plataforma de entretenimiento en streaming la estrena este fin de semana. También es conocido por sus piezas virales para páginas online como Playground, donde realiza una crítica corrosiva del comportamiento humano.

-Tras exhibirse en una número limitado de salas, ahora asaltas Netflix. ¿Una buena oportunidad para llegar a más gente?

Claro, en realidad ese ha sido el plan desde el principio. Estamos entusiasmados de haber estrenado en salas, pero desde el primer momento, por la importancia clave de Netflix a la hora de financiar el proyecto, sabíamos que este era el momento clave de la película. También creo que es en Netflix donde ALGO MUY GORDO va a encontrar a su público.

-¿Cómo ha sido trabajar con Berto? ¿Ayudó a levantar el proyecto?

Berto es el proyecto. Hacer esta película con Berto ha sido lo mejor que me ha pasado desde que me dedico al cine, sin más. Es la persona más generosa e inteligente que conozco. Por lo tanto, la que te lo pone todo más fácil, la gente inteligente lo hace todo fácil. Gracias a él hemos podido hacerla. Me ha cambiado la vida, y todo es gracias a Berto, que vio “Mi loco Erasmus” y confió en mí sin condiciones, de una forma que hasta ese momento en el cine no había hecho nadie. Nunca podré estar lo suficientemente agradecido.

-No es una película para todos los públicos. ¿A quién puede interesar más?

Ninguna de las peliculas que realmente me interesan a mí son para todos los públicos, el cine que me ha traído a mí hasta aquí no es para todo el mundo. No hace falta que todo sea para todos, hay que desmontar ese malentendido. Existe este pánico a quedar fuera del mercado que paraliza la creatividad y uniformiza las películas. Dicho esto, ALGO MUY GORDO le gustará a todo el mundo que quiera una peli de guasa totalmente diferente a lo que se produce en España, es una fiesta loca. Nos hemos atrevido a intentar ser nosotros mismos, como si estuviéramos rodando en los 70, pero sin drogas. Sólo café con hielo.

-¿Qué tipo de cine te interesa más?

Me interesa el cine en el que detecto que sus autores se han atrevido a ser ellos mismos, a definir su cine, las películas de Bresson no se parecen en nada a las de Douglas Sirk, las de Cassavetes no se parecen a las de Welles, ni las de Buñuel a las de Bergman... Todos ellos son mi inspiración, sin parecerse en nada los unos con los otros. Creo que solo vale la pena dedicarse a esto si te vas a atrever a definir qué significa para ti hacer cine, y lo muestras en tus películas. A nivel de comedia me sucede lo mismo, me interesa la gente que se atreve a explorar territorios propios. No quiero ser un mono de repetición, odio los esquemas de realización televisivos y la puesta en escena teatral. Mi inspiración a la hora de hacer ficciones es el documental, la manera en la que se organiza la cámara en torno al sujeto, sin saber lo que va a suceder. Quiero explorar las ideas que surgen de mi inconsciente, que siempre son una mezcla de comedia muy rota, terror psicológico y catarsis emocional.

Carlo Pidal durante la presentación de su película 'Algo muy gordo' en el Tracking Bilbao del pasado mes de diciembre de 2017.
Carlo Pidal durante la presentación de su película 'Algo muy gordo' en el Tracking Bilbao del pasado mes de diciembre de 2017.

-Eres protagonista de algunos de tus videos y se han hecho virales, ¿te paran por la calle? ¿Cómo lo vives?

Me paran por la calle, pero sólo en ciertos barrios. Si quiero que me reconozcan tengo que moverme por calles muy determinadas, es una fama sujeta a Google Maps. Sé muy bien a qué calles debo ir si quiero que me paren. Creo que son las calles en las que hay más estudiantes de bellas artes sin trabajo, de diseño, de audiovisuales, jóvenes un poco desquiciados adictos a Internet, y casi-homeless.

-¿Nuestro lado más irracional nutre tus ideas?

Por supuesto. En el metro, tiendo a identificarme con los hombres de mediana edad que parecen científicos locos abandonados por la realidad inmediata. Me atrae mucho más la gente en conflicto que la gente que está encantada de haberse conocido, odio esta cultura de gente joven llena de confianza, celebrando cosas en una terraza y practicando sexo en grupo. Me horroriza la gente con demasiada confianza en sí misma, creo que es uno de los grandes males de la sociedad occidental. Todo iría mejor si la gente tuviera menos confianza en sí misma.

-¿No estás harto de la etiqueta post-humor?

Para nada, sería muy ingrato por mi parte. En su momento nos ayudó mucho, y le estoy muy agradecido. Es un poco lamentable la gente que se beneficia de ser agrupado de algún modo en algún tipo de corriente, se beneficia de ello, y a las primeras de cambio se desmarca y empieza a hacerse el chulo diciendo que él no tiene nada que ver. Es una conducta un poco miserable, de bajo nivel.

-Eres monologuista, también firmas libros, ¿hoy en día hay que ser un autor polifacético para vivir de lo tuyo?

Tengo la suerte enorme de poder vivir de hacer lo que me gusta, de verdad. Haría exactamente lo mismo. En mi caso la diversificación parte de un impulso sincero, de una curiosidad por infiltrarme en diferentes realidades que me han seducido, ya sea la literatura, el cine, el video online, la tele, o el stand up. Todo es sincero. Y cada día que puedo dedicarme a esto me levanto eufórico, aunque luego acabe angustiado por otros motivos, como la enfermedad. O la gestión de lo cotidiano, que me asfixia profundamente.

Cartel promocional de 'Algo muy gordo' (2017) de Carlo Padial
Cartel promocional de 'Algo muy gordo' (2017) de Carlo Padial

-¿Puedes confesar influencias?

Claro, en cine son muy diversas: mis directores favoritos son un poco los que te he dicho: Bresson, Welles, Buñuel, Bergman, Lynch... Actualmente me interesan Shane Carruth, Rick Alverson, Harmony Korine... Ross Brothers son unos documentalistas maravillosos. En Internet me entusiasman Vic Berger y Julian Genisson. Y una cuenta de Instagram que se llama @soloenmacba. Los vídeos de esa cuenta son mejores que el 95% del cine español.

-¿Alguna película que te haya llamado la atención últimamente?

Siempre estoy revisitando aquello que me ha gustado. Las últimas películas o series recientes que me han volado la cabeza han sido “The Florida Project”, y la tercera temporada de Twin Peaks.

-¿Qué se va a encontrar el espectador medio en “Algo muy gordo” que no exista en el catálogo de Netflix?

Una comedia producida en España que parece realizada en un sótano de Toronto, por extraterrestres autistas guasones cuyas intenciones no están del todo claras. Creo que no hay muchas más pelis así.

-¿Sientes que trabajas con libertad en el medio audiovisual?

Sí, soy un privilegiado. He logrado funcionar con la misma libertad con la que lo hacia cuando no tenia medios, dentro de esquemas comerciales, ya sea haciendo videos online o en “Late Motiv”, donde realizo mis videos con absoluta libertad, en literatura, o con ALGO MUY GORDO...

-Ya puestos, ¿cómo ves el futuro de la exhibición cinematográfica?

No sabría decirte. Lo único a lo que le veo futuro en España es a la iniciativa de vender cubos de cerveza en las terrazas.

-¿Con cuál de tus facetas disfrutas más?

La verdad es que me muevo entre la euforia y la angustia, ese es un poco mi proceso habitual. Cuando me siento asfixiado por el cine, me refugio en la escritura, cuando me aíslo demasiado escribiendo, me centro en la inmediatez de las piezas online. Y cuando quiero beber bourbon y decir barbaridades en público de las que luego no voy a acordarme, actúo en directo.

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