¿Han estado a la altura los últimos capítulos de ‘Fargo’?

Ewan McGregor./
Ewan McGregor.
En serie

La serie de Noah Hawley cierra su temporada más discutida

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Dijo hace unos días Noah Hawley, el creador de 'Fargo', al portal Deadline, que aún no sabe si la serie tendrá continuación. "Acordé con FX que la única razón por la que haría otra temporada sería si el espíritu creativo estaba allí”, afirmó. Lo cierto es que el guionista se haya inmerso en varias películas y en otra producción televisiva, 'Legion', por lo que su agenda cada vez está más apretada. ¿Habrá pesado esta carga de trabajo en el resultado de la tercera tanda de capítulos de 'Fargo'? A juzgar por algunas críticas es posible que sí, porque al contrario de lo que pasó los dos años anteriores la propuesta en esta ocasión ha entusiasmado menos.

La adaptación televisiva de 'Fargo' ha sido una de las sorpresas catódicas de los últimos años. Cuando se anunció no había quien apostase un euro por ello. Enseguida saltaron las alarmas pensando que la moda de los 'remakes' iba a malograr una de las obras mayores del cine. ¿Quién precisaba de una continuación del trabajo de los Coen? ¿Qué necesidad había de tocar una joya de esas características? FX calló la boca a todo el mundo con una primera temporada cuyo argumento no tenía nada que ver con el filme original y solo tomaba de él la ubicación y el espíritu. Que no es poco. Especialmente complejo es esto último, puesto que el título de los noventa se distinguía por un humor negro muy particular y por lo peculiares que eran los personajes de aquel universo. Hawley resucitó 'Fargo' y encontró un modo propio de contar historias.

'Fargo' la serie no copiaba a 'Fargo' la película, pero le rendía tributo y tomaba nota de sus mejores aciertos. Billy Bob Thornton y Martin Freeman llevaron el peso de una trama sobre un vendedor de seguros al que le cambia la vida el encuentro con un matón a sueldo. La producción nos convertía en testigos del cambio de un anodino hombre que se transformaba en monstruo en un gélido mundo en el que solo sobrevive el más fuerte. Triunfó en los Emmy y en los Globos de Oro y se alzó con el título de miniserie de moda, por encima de otras como 'True Detective' o 'American Crime'. Optó por la modalidad de idear antologías, es decir, temporadas cerradas con argumentos conclusivos aunque con un mismo hilo conductor. Por lo que un año después 'Fargo' volvía a los fríos paisajes de Minnesota para trazar otro relato, adentrándose en el hogar de los Gerdhart, un clan mafioso con el que va a tropezar el matrimonio Blomquist, un carnicero y una peluquera obligados a tomar decisiones drásticas para sobrevivir. Aunque el recibimiento no fue tan aplaudido si generó excelentes críticas y no pocas nominaciones a premios.

Por todo ello los espectadores esperaban con ganas la tercera temporada que traía como gran aliciente el fichaje de Ewan McGregor como protagonista en un papel doble. El actor británico interpreta a dos hermanos gemelos, los Stussy, Emmit y Ray. El primero es conocido como 'el Rey de los Parkings de Minnesota', un exitoso hombre que es admirado en su comunidad por su estilo de vida y por sus negocios, aunque estos esconden turbiedades varias. Por otro lado, Ray es un oficial de libertad condicional, dejado llevar por la mala vida que culpa a Emmit de todos los problemas que le han ocurrido en la vida. La rivalidad entre ambos les hace entrar en una guerra con nefastas consecuencias, en la que además se ven envueltos un grupo de mafiosos a los que no les tiembla el pulso para conseguir lo que quieren.

El resultado final ha sido digno. Los diez capítulos entretienen y consiguen enganchar a un espectador que se deja sorprender por los continuos giros de guión respecto a los hermanos. El problema radica en que estos hermanos no tienen el encanto que si poseían anteriores protagonistas de la saga. Ni son tan particulares, ni su universo es tan interesante, ni su modo de actuar despierta tanta empatía. McGregor hace lo que puede pero el papel no da para más. En el mismo tono se encuentran los malvados matones, que pecan de cliché y se hacen repetitivos. No podemos decir que el espíritu de 'Fargo' haya desaparecido ni mucho menos. Volvemos a toparnos con ese escenario frío en el que parece que nunca sucede nada pero que inspira desconfianza y vuelve a llamarnos la atención. Pero esta vez sus habitantes gustan menos. Casi todos. Porque ahí está la jefa de policía de Eden Valley, Gloria Burge, interpretada por una Carrie Coon en estado de gracia en un año en el que brilla tanto en este producto como en 'The Leftovers', donde se ha convertido en estrella de su final. De nuevo la policía vuelve a sobresalir en el mundo 'Fargo', como pasaba en la película con el personaje de Frances McDormand o en la primera temporada con la novata agente a la que daba vida Allison Tolman. Burge y sus pesquisas son lo mejor que esta serie ha dado este año.

¿Da síntomas de fatiga esta producción? Tal vez. La tercera temporada mantiene el nivel, no obstante. Le cuesta más arrancar, cuenta con algunos capítulos centrales poco estimulantes pero la recta final arroja algunos aciertos destacables. No es fallida, ni mucho menos. Quizá solo se haya perdido la capacidad de sorpresa y sea bueno darle al título un descanso para recuperarlo más adelante con nuevos bríos. En manos de Noah Hawley queda. A FX le no le faltarán ganas porque en cuestión de audiencias funciona.

 

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