Ellas dan el golpe

El elenco de 'GLOW'./
El elenco de 'GLOW'.
En serie

Histrionismo, mallas chillonas, cardados imposibles... Son algunos de los ingredientes de ‘GLOW’, la nueva serie de Netflix sobre la lucha libre femenina

Nuria Nuño
NURIA NUÑO

Entre los imborrables recuerdos que conserva la ahora llamada generación EGB, figura uno plagado de mamporros a tutiplén. La culpa es del 'Pressing Catch', aquel espectáculo retransmitido por Telecinco a principios de los noventa que lograba reunir en las matinales del fin de semana a niños, adolescentes y adultos alrededor de un ring televisivo. Una buena parte del éxito de ese programa se debió a un inolvidable dúo de comentaristas, el formado por Héctor del Mar y José Luis Ibáñez, que narraron con su inimitable sello las peleas protagonizadas por los míticos Hulk Hogan, El Enterrador, Terremoto Earthquake o El Último Guerrero.

Antes de que el público español supiera siquiera de su existencia, todos eran ya reconocidas estrellas del 'showbiz' norteamericano. Un mundo de la farándula en el que ellas tenían también su cuota de protagonismo; pese a que su fama y popularidad no se equiparaban a las de los hombres. De hecho, en la década de los ochenta, un grupo de mujeres se convirtió en el centro de atención del espacio 'Gorgeous Ladies of Wrestling' (GLOW) -'Las magníficas damas de la lucha', en español-, que sirvió para llevar a la pequeña pantalla esa disciplina. Actrices, modelos, deportistas y cantantes confiaban en que esa nueva plataforma les sirviera como trampolín para hacerse un hueco en el competitivo mundo del espectáculo. Precisamente, esa es una de las motivaciones que anima a las protagonistas de la nueva serie original de Netflix a enrolarse en ese proyecto pionero que sacudió la programación.

'GLOW', que se estrenó el 23 de junio, es una producción de diez capítulos inspirada en la trastienda de ese espacio televisivo que revolucionó la lucha libre femenina. La ficción sigue los pasos de Ruth Wilder (Alison Brie), una actriz en paro, desesperada por lanzar su carrera como intérprete, y que trata de abrirse camino en Los Ángeles de aquellos años ochenta. Cuando la conocemos acaba de tocar fondo. Literalmente, está contra las cuerdas. Eso sí, su destino empezará a tomar un nuevo rumbo cuando, un buen día, le proponen acudir a una prueba en la que buscan a "mujeres poco convencionales". Ni corta ni perezosa, se presenta en el gimnasio que acoge la audición… y pronto se da cuenta de que no se trata del típico casting.

¿Empoderamiento o explotación?

Así es cómo Wilder acaba uniéndose a un peculiar grupo de catorce mujeres que, de la mano de Sam Sylvia (Marc Maron), un director de cine B, intentarán sacar adelante el programa que les puede brindar una gran oportunidad vital y laboral. El camino, sin embargo, será arduo y no estará exento de obstáculos. Esas mujeres no sólo lucharán sobre el cuadrilátero, sino que también deberán hacer frente a sus miedos para tomar con fuerza las riendas de sus vidas. Lo harán mientras descubren su propio cuerpo y el abanico de posibilidades que les ofrece la lucha libre, como una vía de empoderamiento que les hará sentirse más fuertes, seguras y poderosas. Eso sí, no faltará quien piense que, más que una forma de liberación femenina, el espectáculo retratado aglutina lo peor de la explotación de las mujeres como objetos sexuales. He ahí la controversia.

En ese punto, uno de los grandes momentos que regala la ficción se produce cuando las elegidas deben sacar músculo de sus habilidades y talentos ocultos al objeto de crear los personajes que se enfrentarán, como en una "pelea de gatas", sobre el ring. Estos no se escapan de los estereotipos (muchos de ellos raciales), pese a las dudas que muchas verbalizan respecto a si la audiencia realmente entenderá ese juego crítico. A ojos de los espectadores, van naciendo y creciendo 'Galleta de la fortuna'; Sheila, 'la chica loba'; 'La Reina de los Subsidios' o 'Machu Picchu', la fortaleza peruana y la única que lleva el 'wrestling' en su ADN. En esa galería de luchadoras, y como un claro guiño a la Guerra Fría que se vivió durante el mandato de Ronald Reagan, las estrellas serán la patriota y su némesis: la villana rusa que pretende acabar con el sistema de vida norteamericano. La soviética se convertirá en el cebo del espectáculo, al igual que 'Beirut, la Terrorista Loca'. Sobre ambas recaerá a priori todo el odio de la audiencia gracias al conflicto guionizado.

Soplo de aire fresco

El buen ojo a la hora de elegir al reparto es una de las claves que explican por qué, en apenas unos días, esta propuesta se ha ganado el favor de crítica y público. En este sentido, resulta inevitable recordar que en su equipo creativo figuran los nombres de mujeres unidas a otra ficción con reparto netamente femenino. De hecho, 'GLOW' está coproducida por Jenji Kohan, creadora de 'Orange Is the New Black'. No es el único nexo en común que tiene con la serie carcelaria. En las dos ha trabajado Jennifer Euston, directora de casting de ambas producciones y de otros títulos con grandes personajes femeninos como 'Girls'.

Al variopinto reparto, que supone un soplo de aire fresco, hay que sumar el destacado papel que juegan el aspecto físico (las actrices tuvieron que someterse a un duro entrenamiento de la mano del luchador Chavo Guerrero Jr.) y la lograda ambientación, que se advierte desde que aparecen en pantalla esos neones tan ochenteros que lucen en los títulos de crédito. El maridaje entre el histrionismo y la sobreactuación característicos del 'wrestling' y la estética de aquellos años confluyen a su vez en un espectáculo visual plagado de mallas chillonas, purpurina, cardados imposibles con sobredosis de laca y esos calentadores que tan de moda estuvieron gracias a la pasión por el aeróbic que desató en su día Jane Fonda.

Otro de los factores que contribuyen a que 'GLOW' sea todo un placer culpable es su banda sonora, donde pueden escucharse clásicos como 'You make me feel (mighty real) de Sylvester; 'She's got the look' (Roxette) o 'Things can only get better', de Howard Jones. En el tono musical de la serie también participa la cantante Kate Nash, que además de interpretar a una de las luchadoras, presta su voz para cantar un curioso rap.