La mirada de Zhang Yimou

'La linterna roja' es un hermoso relato de colores que hablan, expresivas simetrías y elocuentes encuadres que conforman una elegante narración que certifica su talento visual

Un fotograma de 'La linterna roja'.
Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

A modo de alumbramiento estético, la afinidad emocional y formal se muestra con maravillosa destreza en sus primeros filmes. Lo que en otros es mera envoltura y gaseosa o diluida voluntad de estilo en Zhang Yimou es una coherente mirada sobre el mundo. 'La linterna roja' , un cuento sencillo que parece apelar a tradiciones ancestrales, el perfil de la joven Songlian que se ve forzada a casarse con Chen Zouqian, es un hermoso relato de colores que hablan, expresivas simetrías y elocuentes encuadres que conforman una elegante narración que certificaba su talento visual.

Embriagadora, para algunos quizás algo amanerada, la obra es un preciosista viaje interior, casi de escenario único, que entrevera simplicidad, hechizos ocasiones como relámpagos de belleza y deslumbrantes espacios de cine y vida. Junto al despertar de 'Sorgo rojo' y la brillante 'Ju Dou: Semilla de crisantemo', todas ellas con su entonces musa y compañera, la actriz Gong Li, al frente, integra una trilogía pausada, serena y lúcida. Es la mejor etapa de un cineasta que ha pasado por vaivenes, desde el repudio por el régimen chino a cierta sumisión, y de intimistas obras de cámara, como la que nos asiste, a operetas de artes marciales, efectistas y devotas del mainstream más oficial.

Con una planificación meticulosa su relato de desamor, soledades, reverencias, rituales, sumisión, envidia y celos y complicidad se expresa e ilustra con una profusa diversidad de imágenes sin moralismo ni barroquismo. Su frialdad no se presenta como un defecto sino como una invitación a cruzar a un escenario de ficción –como quien se adentra en las páginas de un libro– en el que asoma desmayado un drama en femenino plural entre intrigas palaciegas y enredos sentimentales. El camino del cineasta chino es el de la fascinación, el gesto voluptuoso sin arrogancia y el vocabulario dramático.

'La linterna roja', León de Plata del Festival de Venecia y nominada al Oscar a la mejor película extranjera, comparte con otras de las obras citadas una gramática de colores, primeros planos, imaginación y perfección formal que nunca descuida el hecho trágico ni la administración de las emociones. A este Yimou le interesa cuajar un retablo pasional, casi como un pintor detallista que busca el mejor espacio para sus criaturas. En su capacidad innata para dotar de atmósfera al filme, el cineasta logra perfumar la obra con una sensación de claustrofóbica enredadera, plena de sutiles tonalidades.

Tres escenas de ' La linterna roja'.

Imaginación y tacto que subliminalmente muestra sus fauces ante el feudalismo chino. Una obra rebosante de sugerencias que vincula y vehicula el discurso moral y pasional con su equilibrado esteticismo. Estaciones y estructuras estéticas, como una caligrafía antigua, vertebran la película que incide en ese ataque a las mujeres por parte de una agresiva tradición patriarcal. La cinta discurre a través de una arquitectura donde opresión, belleza y feminidad trazan fronteras intercambiables con una delicada atracción de planos y montaje. Los colores tenues y el azul y el rojo en combate dialogan y discuten en pantalla. Elipsis, puertas cerradas y crítica velada. Una mirada con mucha clase y habitada por enormes invitaciones a descubrir.