'Sin rodeos', una sátira de trazo grueso

Maribel Verdú, protagonista de 'Sin rodeos' (2018), en una escena junto a Cristina Pedroche./
Maribel Verdú, protagonista de 'Sin rodeos' (2018), en una escena junto a Cristina Pedroche.
ESTRENOS

La película dirigida por Santiago Segura busca sin disimulo el triunfo en la taquilla

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

'Sin rodeos' no es una comedia de Lubitsch. Santiago Segura apuesta por el trazo grueso en la descripción de los patéticos personajes que rodean a la protagonista, una ejecutiva publicitaria sin hijos enfrentada a una vorágine de estulticia. No se entiende muy bien cómo una mujer lista ha acabado casada con un artista argentino gorrón y parlanchín como mandan los tópicos. Tampoco resultan muy sutiles un jefe que la sustituye por una 'it girl' oligofrénica (la Pedroche riéndose de sí misma) y una hermana que ha perdido la cabeza por su gatito (Toni Acosta).

El director de 'Torrente' se despacha a gusto contra la dictadura de las redes sociales y los ‘influencers’, la sobreprotección a las mascotas y el machismo cotidiano que sufren las mujeres trabajadoras. En una estrategia de guion vista en farsas como 'Mentiroso compulsivo', se reserva el papel de un gurú indio (en realidad de Alcobendas), que proporciona una poción mágica a la protagonista para plantar cara a los que la torean y tomar así las riendas de su vida.

'Sin rodeos' busca la taquilla con el ímpetu de un bulldozer. Salpica su metraje de 'amiguetes' a la manera de los 'Torrentes' y ventila sus gags con planificación televisiva. También, como el que no quiere la cosa, proporciona a Maribel Verdú su papel de mayor lucimiento en mucho tiempo.

Entrevista

 

Fotos

Vídeos