5 lecciones que hemos aprendido con 'Paquita Salas'

Brays Efe es Paquita Salas./
Brays Efe es Paquita Salas.
EN SERIE

La serie de los Javis regresa gamberra, reivindicativa y plagada de tributos

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

Nadie vio venir a Paquita Salas. Y no será porque ella no arrase allá por donde pase. Pero no se la esperaba. La industria estaba a otras cosas. Es verdad que los Javis -Ambrossi y Calvo- habían dado mucho que hablar con la obra teatral que crearon para el hall del madrileño teatro Lara, 'La llamada', que fue tan bien que saltó al escenario principal. Muchos creyeron que aquello había sido un golpe de suerte, que difícilmente se repetiría en otros ámbitos. Pero volvió a pasar. Flooxer, la plataforma de vídeo de Atresmedia, estrenó una webserie ideada por la popular pareja de actores sobre una representante de actores, una sátira -con poco presupuesto y mucho ingenio- en torno a los entresijos de la profesión. A pesar de que apenas contó con promoción y de que la exhibición se hizo en un medio poco tradicional logró llegar a un público amplio y rápidamente se convirtió en un icono y en una fábrica de gifs.

El boca oreja y las redes sociales hicieron de Paquita una estrella. Todo el mundo la acabó conociendo e incorporando algunas de sus frases a sus conversaciones cotidianas: «¿Y por qué tú no has estado en Rusia no existe Rusia?», «Para ser un new talent hacen falta las dos efes: fe y fotos», «Tú de Acacias para arriba», «¿Qué hago, le bajo la pluma?»... Si has visto 'Paquita Salas' sabes lo que es hacerse un Puente Viejo, lo que significa ser 360 y que una gorda vale para cualquier época. Netflix no tardó en observar el potencial y cazó a los Javis para que rodasen una segunda temporada en su plataforma. Paquita Salas ha conquistado el mundo. Los cinco nuevos capítulos ya se han estrenado y han dejado a su audiencia al menos cinco lecciones.

1.

Todo cambia demasiado deprisa

Si en la primera temporada observábamos como una excentricidad los métodos obsoletos con los que Paquita dirige su agencia, en la nueva tanda hemos sido testigos de cómo estos han terminado por hundirla. La tecnología, las nuevas relaciones que se establecen por redes sociales y las demandas cada vez más caprichosas del público han dejado anticuada la forma de trabajar de la representante de artistas. Y estos le han dado la espalda hasta llevarla a la ruina. El mundo pasa de las Paquitas y ellas no terminan de tocar fondo. Por mucho que se empeñen no encuentran su sitio. Ese es el leitmotiv de una segunda temporada donde el drama prima frente a la comedia, donde el patetismo del personaje queda más patente que nunca. Las actrices abandonan a Paquita en cuanto tienen el éxito. Bueno, no es algo ajeno a la producción. 'Paquita Salas' también se ha ido a un postor mejor en cuanto ha triunfado (de Flooxer a Netflix).

Paquita Salas (Brays Efe) junto al resto de protagonistas de la segunda temporada de la serie.
Paquita Salas (Brays Efe) junto al resto de protagonistas de la segunda temporada de la serie.

2.

El mundo será algún día de los fracasados

Uno de los capítulos más emotivos de esta tanda es el dedicado a Lidia San José, la niña de 'A las once en casa' que hizo de todo en los años 90 y después cayó en el olvido. 'Paquita Salas' está plagado de estrellas apagadas, promesas que no terminaron de despegar y artistas que se estamparon contra su propio éxito (Miriam Díaz Aroca, Belinda Washington, Eva Santolaria, Paz Vega...). En este episodio asistimos al fichaje de la actriz por una serie de éxito y comprobamos cómo los nervios le traicionan y es incapaz de recitar su frase de guión. Hemos sabido después, gracias a 'Fotogramas', que al propio Javier Ambrossi le sucedió algo parecido cuando participó en la serie 'Imperium'. Aquel fracaso podía haber acabado con su carrera pero no fue así, le sirvió para valorar lo que quería y a buscarse a través de otras vías. Y así se comió el mundo. Paquita reivindica a los fracasados, a los olvidados, a los desterrados, a los diferentes...

Ana Obregón participa en un capítulo de la segunda temporada de 'Paquita Salas' (2016-2018).
Ana Obregón participa en un capítulo de la segunda temporada de 'Paquita Salas' (2016-2018).

3.

Lo irregular no tiene por qué ser malo

Ya sucedió en la primera temporada. 'Paquita Salas' no tiene reglas. A veces es una comedia y otra drama. En ocasiones adopta el tono de falso documental y en otras, de comedia más clásica. Los secundarios se confunden con los protagonistas. La realidad y la ficción se mezclan sin establecer límites. En las entregas recien estrenadas ocurre lo mismo. Esta ficción es una montaña rusa, lo mismo contiene momentos sublimes (toda la trama con Yolanda Ramos y su 'coworking' lo es) que otros que hacen aguas (la historia de Magüi se diluye y el personaje de Anna Castillo está poco aprovechado). Pese a esto el resultado general es bastante notable. Los errores suman. 'Paquita Salas' vuelve a ser divertida, reivindicativa, original y gamberra y esto es más de lo que otros muchos títulos más regulares ofrecen.

4.

Más no siempre es mejor

Uno de los principales problemas de 'Paquita Salas' es gestionar el éxito que tuvo en su primera parte. Entonces a los Javis les tocó tirar de agenda y convencer a sus amigos y conocidos para que realizasen cameos o pequeños papeles por amor al arte. En la segunda temporada ha sucedido lo contrario. Quien más y quien menos se daba patadas por aparecer en la producción de los jóvenes directores. Y tanta aparición en ocasiones despista al espectador y desvía la atención de las tramas principales. Más no es siempre sinónimo de mejor. También se nota en las últimas entregas que los creadores tenían un montón de ideas a las que deseaban dar rienda suelta y que algunas han entrado con calzador. Toda la temporada es además un gran homenaje a los 90, a lo bueno y lo malo de aquella década, a los excesos y defectos de esos años, a los personajes que tanta influencia dejaron en las generaciones posteriores. A la vista está. Los años 90 también fueron los años del peto. Y con peto no vengas (esto solo lo entenderán quienes ya hayan visto todos los capítulos).

5.

Ana Obregón no sabe interpretarse ni a sí misma

Sabíamos que Ana Obregón no era buena actriz, por mucho que en su día apareciese en 'El equipo A' o que le cocinase una paella al mismísimo Spielberg. La segunda temporada de 'Paquita Salas' le regala un episodio completo y ella no lo aprovecha. Debe interpretarse a sí misma pero ni siquiera ese papel se le da bien. Es el peor episodio, el más previsible, el más excesivo, el más pesado. Y es una pena. Obregón para un minuto está bien, como anécdota vale, pero para veinte satura. También hemos aprendido que los coach no siempre otorgan soluciones, que hay que asegurarse los dominios de internet por si te los roban, y que la invasión de las tiendas Tiger es imparable. Están en todas partes y no respetan ni los torreznos.

La segunda temporada completa de 'Paquita Salas' está disponible en Netflix desde el 29 de junio de 2018.

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