Amor y traición se dan la mano en 'Death and Nightingales'

Jamie Dornan y Ann Skelly, en un fotograma de 'Death and Nightingales'./
Jamie Dornan y Ann Skelly, en un fotograma de 'Death and Nightingales'.

La BBC produce esta miniserie protagonizada por Matthew Rhys, Ann Skelly y Jamie Dornan que cuenta cómo una joven decide tomar las riendas de su vida en pleno 1885

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Es una pena que la plataforma que HBO tiene en España para distribuir sus contenidos por internet sea de tan baja calidad. Es crítico porque series como 'Death and Nightingales' pierden gran parte de su fuerza y encanto debido a un servicio de 'streaming' deficiente que no hace más que mostrar artefactos de compresión -esos cuadradotes enormes que rompen la imagen cuando cae la velocidad de la red- y píxeles como puños, destrozando la cuidada fotografía que envuelve un serial como el que ha facturado la BBC.

Ambientada en Fermanagh en 1885, una bella campiña norirlandesa cuando Irlanda aún era una provincia del imperio británico, la serie comienza con un oscuro sueño: Beth hojea un libro de venenos y opta por el aceite de almendras amargas. Su padre, Bill Winters (Matthew Rhys), dueño de una cantera, implora clemencia con las lágrimas recorriéndole las mejillas: «Me enmendaré. Nunca más te pondré la mano encima. Perdona a este miserable pecador». Al instante, un horrible mugido despierta a Beth. Aún es de noche, pero la joven se viste y sale de la casa para aliviar el sufrimiento de una de las reses de su ganado. La luz azul envuelve toda naturaleza y la estampa presenta una extraña calma que poco tiene que ver con el sueño anterior y con lo que está por llegar.

'Death and Nightingales' es una miniserie basada en la novela homónima de Eugen McCabe, publicada en 1992. Creada y dirigida por Allan Cubitt y dividida en tres capítulos, la serie pone el foco en Beth Winters (Ann Skelly) y las trepidantes 24 horas que vivirá el 10 de julio de 1885. La joven ha escogido esta fecha, la de su 23 cumpleaños, para tomar las riendas de su vida y abandonar la vida en la campiña. A raíz de unos flashbacks el espectador entiende que su madre, Catherine, se casó con su padre Bill estando ya embarazada de otro. Con la muerte de su madre, la tormentosa relación con su padrastro no ha hecho más que empeorar.

La idea se la propone un muchacho, Liam Ward (Jamie Dornan, Christian Grey en la trilogía de '50 sombras de Grey'), con el que la joven lleva viéndose a escondidas varios días. Todo se complica cuando Bill Winters recibe la visita del obispo tratándole de chantajear para que deje de colaborar con el tal Ward. Al parecer es un mujeriego y, no solo eso, parece que han aparecido cartuchos de dinamita procedentes de la cantera del señor Winters en algunos de los atentados que Londres esta sufriendo en aras de lograr la independencia de la república irlandesa.

De ritmo estimable -solo decae en el insulso segundo acto, totalmente prescindible-, 'Death and Nightingales' muestra su verdadero potencial en el tercer capítulo, cuando un giro de los acontecimientos da la vuelta a esta historia de amor, traición y venganza que se desarrolla con el tema de los abusos y de la independencia irlandesa como telón de fondo. Los actores están brillantes, especialmente Ann Skelly, que tiene que encajar varios soliloquios a lo largo de la serie y lo hace con una aplastante maestría. La música intensa y dramática no hace más que apuntalar toda una obra que hubiese quedado redonda de haber pasado algo la tijera.

 

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