'Bandersnatch', el experimento fallido de 'Black Mirror'

Fionn Whitehead, caracterizado como Stefan./
Fionn Whitehead, caracterizado como Stefan.

Después de la decepcionante tercera temporada, el nuevo capítulo de la serie de Netflix basa todo su potencial en la experiencia interactiva y se olvida de articular una buena historia

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

'Bandersnatch' no será recordado por el desarrollo de su historia. Ni siquiera por su planteamiento. Y eso es quizá lo peor que se ha dicho hasta ahora de un capítulo de 'Black Mirror'. Porque sí, la serie de Charlie Brooker comenzó a perderse en su tercera temporada -había algún capítulo excelente y varios eran rescatables pero había desaparecido la perfección a la que el británico nos había acostumbrado-, pero siempre atesoraba ideas estimulantes.

En cambio, el capítulo navideño que Netflix lanzó a finales del pasado mes de diciembre será recordado como un experimento más bien fallido, que ha dado lugar a multitud de interpretaciones pero que falla en lo esencial: contar una buena historia. Ambientado en 1984, el argumento de este episodio de una hora de duración -la cosa tiene truco- gira en torno a Stefan, un joven programador que vive con su padre y está diseñando un videojuego para ordenadores de 8 bits llamado 'Bandersnatch'. El título está basado en la novela homónima de Jerome F. Davies, un tocho que encontró junto a las pertenencias de su madre, fallecida años atrás, un 'elige tu propia aventura' en el que, como indica Stefan a su padre, «tu decides lo que hace el personaje».

Y es ahí donde entra el elemento clave de este episodio de 'Black Mirror': dar la oportunidad al espectador de decidir qué caminos escogerá Stefan a lo largo del capítulo. Desde escoger qué cereales desayunará o qué música escuchará en su trayecto en autobús el protagonista, hasta decidir si desarrollará el juego en las oficinas que Tuckersoft tiene en el centro de la ciudad junto a un equipo interno o lo hará en solitario en casa. Nada, en realidad, que no hayamos visto ya en miles de videojuegos y en otras ficciones audiovisuales, tanto de la propia Netflix -ahí están 'El gato con botas: atrapado en un cuento épico'-, que parece obsesionada con encontrar nuevos caminos para la ficción televisiva, como ajenas a la plataforma.

Tres fotogramas del capítulo.

En este sentido, 'Bandersnatch' juega a menudo con la ruptura de la cuarta pared, como ese instante brillante en el que al espectador se le da la opción de irrumpir en el múndo de Stefan, e incluso se permite esbozar un discurso acerca de si el televidente es realmente libre a la hora de tomar sus decisiones -a la vista está que no-. El problema es que como videojuego 'Bandersnatch' fue superado hace décadas y que como relato audiovisual se queda cojo. El ritmo que imponen las elecciones -a menudo se dan dos opciones, a veces ni eso- y la necesidad de que el guion retroceda -cuando la elección escogida desemboca en un abrupto final- o avance inexorablemente hacia una conclusión hacen que la narración pierda fuelle. Con todo, recuerdan aún con más ahínco aquellas sensaciones que tenía un lector cuando abordaba un 'elige tu propia aventura'.

No todo son problemas en el episodio interactivo de 'Black Mirror' que ha dirigido David Slade y ha escrito Brooker. Más allá de las destacables interpretaciones de Fionn Whitehead como Stefan y Will Poulter como Colin Ritman, el diseñador de videojuegos al que Stefan idolatra, hay que destacar la cuidada ambientación, que apela a la nostalgia por los microordenadores de los ochenta y que ha llevado incluso a la creación de 'Nohzdyve', un videojuego para ordenadores Spectrum programado específicamente para el lanzamiento. El título se puede conseguir grabando los sonidos que aparecen al final de los créditos. Al ejecutarlos en el spectrum, aparece un código QR que lleva a la página web de Tuckersoft y a la descarga del juego para el ordenador.

Como éste, hay decenas de huevos de pascua repartidos a lo largo de un metraje con cinco finales distintos que, en su experiencia más corta, dura 40 minutos, pero que puede alcanzar las dos horas y media.

 

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