'Chambers', terror y drama mal avenidos

Sivan Alyra Rose, en un fotograma de la serie./
Sivan Alyra Rose, en un fotograma de la serie.

La serie, producida por Uma Thurman, atiende a una clara tendencia en el cine de terror y suspense, la domesticación del género en busca del gran público

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Nuevo lanzamiento de la plataforma en streaming de moda. La serie 'Chambers' atiende a una clara tendencia en el cine de terror y suspense, la domesticación del género en busca del gran público. La jugada le salió bien a Netflix con la sobrevalorada 'La maldición de Hill House', horror masticado y previsible que enganchó al espectador medio no acostumbrado a escarbar en las raíces del miedo. Dotar de cierta profundidad psicológica a los personajes no es nada nuevo, el buen cine fantaterorífico es rico en metáforas, en roles de interés y relatos sugestivos que muchas veces rompen la barrera del modo de representación habitual y rozan la experimentación. La nueva apuesta de la empresa más popular de entretenimiento audiovisual con tarifa plana se agarra a una trama manoseada. Una adolescente a punto de perder la virginidad sufre un repentino ataque al corazón. Sobrevivirá gracias a un trasplante de una chica donante de su edad, fallecida en extrañas circunstancias. Una vez despierta de la operación retoma su existencia, pero comienza a tener visiones y a experimentar cambios de personalidad.

De entrada, el argumento de 'Chambers', creada por Leah Rachel, no llama especialmente la atención, su premisa ya ha sido empleada en diversas ocasiones a lo largo de la historia del cine de terror, con transferencias de órganos, conciencias o miembros ajenos que cobran vida propia. La gran baza de la serie es, sobre todo, una cuidada estética que le acerca al cine indie, mostrando una agradecida belleza plástica en algunos pasajes. Sin embrago, el look de videoclip a la última no es suficiente para atrapar al espectador, ya que en su intención de fusionar tensión y drama adolescente se queda en tierra de nadie, no encuentra su personalidad. Morosa y poco eficaz en su parte perversa, el misterio avanza demasiado lento y la intención de relacionar el despertar sexual con el pánico no termina de funcionar como en propuestas cercanas en el tiempo en la misma línea, entre ellas la sensacional 'It Follows', película dirigida por David Robert Mitchell. La primera temporada consta de diez episodios que se antojan demasiados, a pesar de la mimada dirección de Alfonso Gómez-Rejón, responsable de algunos episodios de 'American Horror Story', o el esfuerzo de Ti West, cineasta que se dio a conocer con la curiosa 'The House of the Devil' y le dio al found footage en 'The Sacrament' para acabar especializándose en la realización en series como 'Scream', 'Outcast' o 'The Exorcist'.

Uma Thurman es también productora ejecutiva de la serie.
Uma Thurman es también productora ejecutiva de la serie.

La debutante Sivan Alyra Rose -algo justa frente a la cámara- encarna a la protagonista, descendiente de los indios Navajos, un dato que arroja luz sobre la característica más interesante de la serie, su exploración de las diferencias sociales y la historia de EE UU. Uma Thurman participa como productora ejecutiva y se emplea a fondo interpretando a un enigmático y sufrido personaje secundario que alimenta la intriga. Las desigualdades raciales desatan el conflicto, pero esta línea argumental se desdibuja con las intenciones primigenias del producto. 'Chambers' puede recordar a 'Déjame salir', incluso a la reciente 'Nosotros', sin su sentido del humor y el claro posicionamiento político que caracteriza a ambas obras de Jordan Peele. Quizás han querido agitar demasiadas ideas en la coctelera y en la preparación se ha perdido el sabor, anulándose unos ingredientes a otros. Cuando el tono deviene onírico, aporta las mejores escenas de una historia de final tan obvio como edulcorado que no termina de atreverse con el terror puro y diluye un potencial discurso sobre clases que no da el juego suficiente.