Dawson se pone detrás de los platos en 'What Would Diplo Do?'

James Van Der Beek, en el papel de Diplo.

James Van Der Beek escribe y protagoniza esta serie producida para la plataforma Viceland, una joya que apenas hizo ruido a su llegada a España a través de Sundance TV

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

'What Would Diplo Do?' es puro divertimento. Comedia ligera no exenta de lugares comunes que se disfruta sin prejuicios. Y, sorprendentemente, el excelente trabajo de James Van Der Beek tiene gran parte de la culpa.

Al actor que dio vida a Dawson ya le habíamos visto cambiar de registro con buenos resultados en 'No te fíes de la p*** del apartamento 23'. En aquella sitcom hacía de sí mismo, un intérprete engreído y en horas bajas que lo mismo acudía diez minutos a un comedor benéfico para hacerse la foto, que se peleaba con Dean Cain (el Superman de 'Lois y Clark') para destacar en la versión americana de '¡Mira quién baila!', uno de esos programas a los que los famosos caídos en desgracia van a morir.

Pese a que la serie estaba protagonizada por Krysten Ritter (Jessica Jones), su personaje creció tanto que la trama de algunos episodios acababa girando en torno a él -desternillante el capítulo en el que Van Der Beek hacía lo imposible para protagonizar la portada de la revista 'People'-.

En 'What Would Diplo Do?' ('¿Qué haría Diplo?'), el actor se mete en la piel de Wesley 'Diplo' Pentz, uno de los dj y productores dance más exitosos del momento. La cosa tiene guasa porque Diplo no solo existe en la vida real sino que ademas ha participado como productor esta primera temporada. Que su figura, encima, no acabe muy bien parada no hace más que indicar el gran sentido del humor que atesora el músico de Tupelo y, sobre todo, una gran capacidad para reírse de sí mismo. Resulta casi catárquico.

Creada por Brandon Dermer y el propio James Van Der Beek, la serie no busca reflejar la vida del artista pero sí recoge y retuerce algunos de sus aspectos para buscar la carcajada. Y lo consigue, vaya si lo consigue. Van Der Beek, que también ha escrito los capítulos, se ha encargado de dibujar a Diplo como un genio de la música -a veces casi por casualidad-, pero también como un ser prepotente y con un ego descomunal -«En esta vida es importante no perder la humildad», dice a cámara mientras bebe de una taza en la que puede leerse 'El mejor dj del mundo'-, un productor que vive en su burbuja y que, a menudo, tiene problemas para relacionarse socialmente.

A lo largo de los cinco episodios de poco más de 20 minutos, se desgranan con sorna y retranca los distintos pilares sobre los que se sustenta su vida. A saber, las fiestas, el lujo, el despilfarro, las actuaciones, las rencillas con otros músicos -impagable el cameo que hace Calvin Harris-, la búsqueda matemática del siguiente éxito... Rodeado de su secretaria, un manager, un analista de tendencias y su mejor amigo de la infancia -Dillon Francis, también productor musical y amigo en la vida real de Diplo, hace este papel-, a menudo la serie puede recordar a 'Entourage' (aquí se llamó 'El séquito') o a 'Silicon Valley', con la que quizá tenga algo más en común, al fin y al cabo aquellos no muy duchos en la música electrónica podrían perderse con algunos de los términos.

Desarrollada por la plataforma de contenidos Viceland, ausente en España, en nuestro país la serie se puede encontrar en la cadena Sundance TV. Se estrenó en 2017 y su quinto y último capítulo se emitió el 31 de agosto de 2017. De momento no se ha anunciado su renovación pero, por suerte, tampoco su cancelación.

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