Jim Carrey y Michel Gondry dan la sorpresa con 'Kidding'

Jim Carrey como 'El señor Pickles'.

Catorce años después de 'Olvídate de mí', el actor y el cineasta unen sus fuerzas en esta comedia sobre la pérdida y el duelo que deja un poso amargo

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

¿Una escena de créditos elaborada a base de recortables y animada fotograma a fotograma? Sólo (o casi sólo) podía ser obra de Michel Gondry. Catorce años después de 'Olvídate de mí', este alumno aventajado de George Meliés, el artesano del celuloide que en los albores del cine nos llevó a la Luna, y Jim Carrey vuelven a unir sus fuerzas en 'Kidding', una serie de tono cómico que deja un poso más bien amargo.

Y es que el principal tema que aborda 'Kidding' no es nada fácil. La obra, creada por Dave Holstein, habla fundamentalmente de lo que significa perder a un ser querido y de cómo cada persona afronta el duelo a su manera. Carrey, sublime en su regreso al mundo de la interpretación, da vida a Jeff Piccirillo, un hombre en la mediana edad que protagoniza su propio show infantil, 'El señor Pickles'. A través de la pequeña pantalla y con la ayuda de todo tipo de marionetas, traslada a los más pequeños los grandes valores en los que siempre ha creído. Es un negocio familiar, pues su hermana Dee Dee (Catherine Keener) se dedica a elaborar artesanalmente las marionetas y su padre Seb (Frank Langella) dirige con mano de hierro un imperio de trece millones de dólares.

Pese a ser querido por todo el público, niños y mayores -la serie comienza con una entrevista en el 'late night' de Conan O'Brien donde se muestra vitalista y animoso y pone a todo el mundo a cantar-, cuando el bueno de Jeff se aleja de los focos, la cruda realidad se impone y la soledad y el aislamiento resultan insoportables. Hace unos meses, su esposa Jill (Judy Greer) tuvo un accidente cuando llevaba a los dos gemelos en coche al colegio. Will se salvó, pero Phil perdió la vida. Desde entonces, ambos han separado sus caminos. Ella, de algún modo, ha conseguido rehacer su vida con la ayuda de Peter, un noviete encarnado por Justin Kirk ('Weeds'). Él, en cambio, tiene verdaderos problemas para controlar su ira y reconectar con su hijo. A primera vista, su candidez, bondad y cursilería -'¿Por qué usar una palabra fea en vez de una bonita?' es uno de sus lemas- no ayudan y hacen que uno se pregunte si Jeff y el señor Pickles no serán la misma persona. Por si fuera poco, en el ámbito laboral, sus ideas son cada vez más extrañas, algo que preocupa a su padre, que teme poner en peligro el suculento negocio.

Es un planteamiento interesante, lleno de aristas y tan bien hilvanado que, si bien no impacta con la contundencia de una gran superproducción, sí se descubre como una delicada joya que crece con cada visionado y, más aún, en el recuerdo. Quizá por eso la elección de Gondry como director se antoja clave. El cineasta francés, amigo de los trampantojos, de jugar con las perspectivas, del montaje atípico y del 'stop-motion', tiene aquí una caja de arena con la que jugar y experimentar. Y lo hace -sólo hay que dejarse llevar por el plano secuencia del que hablábamos hace unos días, ideado por el realizador, aunque dirigido por Jake Schreier-, pero con una mesura y un equilibrio sorprendentes.

Danny Trejo y Jim Carrey, en 'Kidding'.
Danny Trejo y Jim Carrey, en 'Kidding'.

No hay en 'Kidding' grandes y sonoras carcajadas, ni un dramón de los de cortarte las venas, pero sí mucho humor negro y una historia muy bien contada que, por momentos, puede recordar a la 'Amelie' de Jean-Pierre Jeunet, si se quita la ñoñería de la ecuación. Renovada ya para una segunda temporada, de momento Movistar+ ha emitido seis de los ocho episodios que componen la primera. Sin duda, la sorpresa de la temporada.

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