Más de lo mismo para la serie de 'La purga'

Así es una monja en el universo 'La purga'./
Así es una monja en el universo 'La purga'.

El formato televisivo rebaja la violencia de la franquicia y permite abordar un mayor número de tramas, pero apenas aporta novedades al universo creado por James DeMonaco

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Las reglas son sencillas: un día al año, desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana, todos los crímenes en Estados Unidos son legales, salvo aquellos que se perpetren contra los funcionarios del Estado. Así lo establecieron los Nuevos Padres Fundadores de América (NPFA), el partido totalitario que llegó al Gobierno tras el último colapso económico. La formación dio en llamar a esta nueva ley la purga anual, doce horas en la que ningún servicio de emergencia está disponible. Para 2022, el 'éxito' de la iniciativa es tal que el crimen está prácticamente erradicado.

Con esta sencilla y sugerente premisa echaba a andar en 2013 la franquicia de asedio y terror 'La purga'. Creada por James DeMonaco, la primera entrega tenía por nombre 'La noche de las bestias' y ponía el foco en una familia, a cuyo mando estaba James Sandin (Ethan Hawke), que debe hacer frente al ataque de una pandilla de asesinos enmascarados. Aquel punto de partida resultaba todo un logro: la cinta había costado 3 millones de dólares pero había recaudado casi 90. La sucesión de entregas no se hizo esperar. En 2014 fue el turno para 'Anarchy', en 2016 llegó 'Election Year' y este mismo año se estrenó en la cartelera 'La primera purga', una precuela que narraba el ascenso al poder de los Nuevos Padres Fundadores de América y con la que se podían trazar ciertos paralelismos con la llegada de Donald Trump a la Presidencia del Ejecutivo estadounidense. Y es que la crítica política y social siempre han estado presentes en la franquicia, incluso aunque a veces solo fueran un pretexto para llevar al espectador la violencia más cruenta.

En la serie de televisión, con el sencillo título de 'La purga', la crítica se mantiene pero la violencia ha sido rebajada casi a mínimos. Disponibles en la plataforma de vídeo de Amazon, los diez capítulos dan al espectador la oportunidad de ahondar más en un concepto interesante que quizá esté perdiendo algo de frescura. Produce Blumhouse Television y la división de cable de la Universal y, como todas las entregas cinematográficas, utiliza los primeros minutos de los 40 que dura cada episodio para establecer las reglas y presentarnos a los protagonistas que deberán sobrevivir a una nueva purga anual.

Es en este punto donde se presentan las primeras y escasas novedades. El formato episódico permite abordar un mayor número de tramas y la serie juega esa baza, siguiendo a varios personajes en estas doce horas de locura. Ahí están, por ejemplo, Miguel Guerrero (Gabriel Chavarria), un marine que busca desesperadamente a su hermana Penélope (Jessica Garza), tras recibir una nota de despedida. La joven se acaba de alistar en una secta -la fe y las creencias siempre han formado parte importante de la franquicia- que ofrece a sus miembros a los dueños de tan temida noche.

El autobús de la secta, la pareja formada por Jenna y Rick, y el héroe enmascarado.

También forman parte de la historia Jenna (Hannah Emily Anderson) y Rick (un más que interesante Colin Woodell), un matrimonio metido de lleno en el negocio inmobiliario, que no duda en acudir a una fiesta -otro argumento recurrente a lo largo de la serie: la clase alta puede proteger sus viviendas e incluso 'disfrutar' con las atrocidades de la jornada, mientras que la clase pobre bastante tiene con sobrevivir- organizada por importantes integrantes de la NPFA durante la purga anual con el fin de lograr financiación para la construcción de una serie de viviendas. La cosa se complica cuando al llegar a la fiesta descubren que Lila (Lili Simmons) la hija de los organizadores, ha regresado de su viaje a África. Con ella formaron un extraño triángulo amoroso.

Jane (Amanda Warren), por su parte, está de bastante mal café. Su jefe, David Ryker (William Baldwin), la ha obligado a trabajar en el turno de noche durante la purga. Afortunadamente, la empresa asegura la planta del edificio en el que el trabajo nocturno no cesará hasta bien entrada la madrugada y además obliga a todos los trabajadores a firmar un papel en el que aseguran que no harán uso de sus derechos durante la jornada de doce horas. Finalmente, a partir del segundo episodio, un héroe enmascarado (Lee Tergesen) repartirá justicia, cansado de las injusticias que se suceden durante esta noche del año.

Con estos mimbres, la serie va desarrollando diversas historias con sus altibajos que apenas aportan algo al universo de DeMonaco -quizá esa cantina donde se reunen los exhaustos de la noche-, aunque mantiene los logros estéticos de la saga -ese toque carnavalesco, esas monjas con toques led-. Hay, además, espacio para un mayor desarrollo de los personajes, a través de diversos flashbacks, si bien en ocasiones pecan de reiterativos y entorpecen la fluidez narrativa que se presupone a la saga. Venganzas, torturas, perversiones, giros de guión más que esperados -una exposición de cuerpos vivos- y tibias críticas al populismo, a la tele realidad y a la clase alta se dan cita en una serie que no desvela todas sus cartas hasta el capítulo nueve, en el que se entrelazan todas las historias, puede que de forma un poco pueril, con la venganza como excusa. Cabe preguntarse si no hubiese sido más interesante -mucho más arriesgado, seguro- afrontar el desarrollo de una sola historia de supervivencia en tiempo real, con doce capítulos de una hora cada uno.

Mientras llega la segunda temporada, la franquicia encara ahora la entrega definitiva -eso asegura su creador- en la gran pantalla que tiene como título original 'The Purgue: Survival'. Pero, ¿quedan ideas para más purgas?