'Matadero', una relectura de los Coen en plena Zamora

Un fotograma de 'Matadero'./
Un fotograma de 'Matadero'.

Humor negro y algo de 'Fargo' nutren la nueva producción de Antena 3, protagonizada por Pepe Viyuela y Antonio Garrido, que se ha convertido ya en el mejor estreno de ficción de la temporada

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

«Los hechos y situaciones mostrados a continuación son inventados, nunca han sucedido y nunca deberían suceder. Por su seguridad e integridad personal, bajo ningún concepto traten de imitarlos en sus casas». Es una broma, claro, pero cabe preguntarse hasta qué punto es necesaria y, sobre todo, en qué momento hace gracia. Porque es así como comienza 'Matadero', la serie que ayer daba sus primeros pasos en Antena 3. Concebida como un 'Fargo' a la española -«Un thriller ibérico», apuntan sus creadores en el cartel promocional-, la producción de Atresmedia y Diagonal TV está llamada a dar algo más de nivel a la ficción nacional en abierto. Algo así como si 'Fariña' o 'La casa de papel', se revistieran del humor negro que con tanta devoción y maestría practican los hermanos Coen.

¿Lo consigue? A juzgar por el primer episodio, a medias. Y eso que el arranque resulta más que reseñable. Teo y Pascual -Miguel de Lira y Ginés García Millán están brillantes-, uno gallego el otro murciano, recorren la estepa castellana a bordo de un vehículo. Durante el trayecto, se entretienen contando chistes, de estereotipo en estereotipo, mientras la voz de Julio Iglesias aligera el camino. De pronto, el coche se detiene cerca de Torrecillas, un pueblo ficticio en mitad de Zamora, y sacan del maletero a un argentino. Lo descerrajan a tiros en un ajuste de cuentas que huele a 'Pulp Fiction'. En efecto, son dos sicarios a las órdenes de don Julio (José Ángel Egido), el capo gallego que controla el narcotráfico en tierras castellanas.

Es la visceral introducción a una serie que, como buena ficción española, abusa del número de subtramas. Y es ahí donde la ficción parece perderse un poco. Porque en 'Matadero' la historia tan pronto va de Francisco Sánchez -Antonio Garrido también está excelente-, el dueño de un matadero que importa cerdos de dudosa calidad a la vecina Portugal y no duda en hacer negocios turbios para llenar las arcas -algunos de esos puercos vienen con regalo, esto es con fajos de cocaína en su interior-, como de su cuñado Alfonso (Pepe Viyuela), un veterinario y eterno opositor que, debido a un chantaje por un asuntillo del pasado, hace la vista gorda a la carne que procesa Francisco, como de los dos adolescentes que tratan de robar esos cutos, como de Salvador Benito (Tito Valverde), el dueño de una cárnica que batalla con Francisco porque «está tirando los precios», como de la hija de Alfonso, flamante agente de la Guardia Civil, mucho más diligente que sus compañeros de fatigas, que investiga todos esos sucesos.

Cierto es que todos ellos acaban entrecruzando sus destinos, de alguna manera, en el primer episodio de la serie, 'El secreto del avestruz', pero tampoco hubiese estado mal dosificar tanto personaje y tanta trama. Al fin y al cabo, aún quedan nueve capítulos y la ficción no se ajusta aún a la reducción de minutos por capítulo que Antena 3 anunció hace unas semanas, alcanzando la hora y pico de duración por episodio.

Un fotograma de 'Matadero'.
Un fotograma de 'Matadero'.

En el lado positivo, en el piloto dirigido por Jordi Frades resultan muy destacables la fotografía nocturna -ese intento de apiolar a un porcino frente a un toro de Osborne de los que pueblan nuestras autopistas o el absurdo tiroteo frente a un bar de carretera son bellísimos- y las interpretaciones -sublime tambien Pepe Viyuela-. Y un final de los que sorprenden. De momento, el primer capítulo se ha convertido en el estreno más visto de la temporada televisiva, con un 21,6% de cuota de pantalla y 3.336.000 espectadores, según datos de Barlovento Comunicación. Supera así a otros importantes estrenos como los de 'Vivir sin permiso', 'Cuéntame' o 'Estoy Vivo'. Habrá que ver, sin embargo, si la creación de Daniel Martín Sáez de Parayuelo tiene más recorrido. Porque si el mayor halago que se puede hacer a una serie es que se parece a otra y a una película, apaga y vámonos.

 

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