Steven Avery vuelve a ponerse en el punto de mira

Steven Avery, en un fotograma de la segunda temporada de 'Making a Murderer'./
Steven Avery, en un fotograma de la segunda temporada de 'Making a Murderer'.

Netflix estrena la segunda temporada de 'Making a murderer', que pone de manifiesto nuevas irregularidades en el célebre caso

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

La segunda temporada de 'Making a murderer' comienza haciéndose referencia a ella misma, a lo que supuso la emisión de la primera parte, al impacto que tuvo en la sociedad y a cómo modificó el curso del caso que trataba, el de Steven Avery, un joven de Wisconsin sentenciado a cadena perpetua. «No dejes que Netflix te diga lo que pensar», espeta uno de los testimonios que dan paso a los nuevos episodios. Pero la plataforma está dispuesta a volver a hacerlo. Nos va a decir lo que tenemos que pensar. Consciente de la sensación que produjo el estreno de la serie y de sus repercusiones judiciales posteriores, no ha tardado en lanzar una continuación que siga la actualidad de los últimos acontecimientos.

¿Pero qué supuso 'Making a murderer'? Televisivamente hablando elevó a otra órbita el género del 'true-crime', basado en reconstrucciones de crímenes reales. El formato ganó enteros cuando fue más allá de la mera recreación y echó mano de elementos propios de la ficción para generar interés en el espectador (cliffhangers, giros de guión, falsos culpables...). Además la producción, que a nivel técnico mejoró mucho su factura, no se limitaba a plasmar las investigaciones ya realizadas y publicadas, sino que empezó a incorporar las suyas propias, que podían dar un vuelco al suceso. Podían y pudieron. El título de Netflix sobre Steven Avery fue uno de ellos, pero existen otros ejemplos en los que ocurrió algo similar.

Uno de los más sorprendentes es 'The Jinx' (que emitió HBO) y que se adentraba en la historia de Robert Durst, un multimillonario sospechoso de la desaparición de su esposa, y de otros dos asesinatos en los años 80, que durante el rodaje de la serie acabó incriminándose accidentalmente. Aquella confesión inesperada le llevó de nuevo a los tribunales. La emisión de 'The Keepers' en Netflix también provocó que la policía de Baltimore reabriese la investigación en torno al asesinato no resuelto de una mujer que desapareció en esa localidad en 1969 y que fue hallada muerta al poco tiempo en el vertedero de una ciudad próxima. En España el formato también ha interesado y se han estrenado dignas propuestas, como 'Muerte en León' y 'El caso Asunta'.

El protagonista absoluto de 'Making a murderer' fue Steven Avery, que tras pasar en la cárcel 18 años por un crimen (se le acusaba de violación e intento de homicidio) que no había cometido, volvió a ser acusado de asesinato en 2005, cuando estaba a punto de cobrar una indemnización millonaria. ¿Casualidad? El espectador asiste a una sucesión de grabaciones de los juicios reales, documentos televisivos de la época, así como a entrevistas con el protagonista y sus familiares. Todos ellos trazan un relato que permite al público actuar como jurado y emitir su propio veredicto. Al final lo que hizo esta docuserie fue poner de manifiesto las irregularidades cometidas durante los distintos juicios a los que se sometió al acusado.

La sorpresa y la gran revelación de la primera temporada de la serie llegó casi al final cuando (atención spoiler) Brendan Dassey, el sobrino de 16 años de Avery (con un coeficiente intelectual en el rango del retraso), confiesa a la policía que asesinó a Teresa Halbach junto a su tío. A día de hoy ambos siguen en la cárcel. Pero la sombra de la duda continúa sobrevolando todo el caso, por cuestiones tan relevantes como que en el interrogatorio en el que Dassey confesó no había ningún abogado defensor. No son las únicas pruebas confusas que hacen muy interesantes las nuevas entregas, ya disponibles.

En ellas la investigación continúa y esta vez juega un papel importante un nuevo personaje: la abogada Kathleen Zellner, cuyo principal objetivo es que se anule la sentencia contra Avery. De su mano conoceremos el modo en que la defensa prepara el caso y pretende desenmascarar todo tipo de anomalías cometidas en los años previos. La temporada recién estrenada, que vuelve a contar con diez capítulos, escritos y dirigidos por Laura Ricciardi y Moira Demos, permite además arreglar algunos agujeros que quedaron en la primera parte, donde se ofrecía un retrato bastante escueto sobre Halbach, la supuesta víctima de Avery.

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