'La trêve' (La tregua), un thriller asfixiante

Yoann Blanc es el protagonista de 'La tregua' (2016 -.)/
Yoann Blanc es el protagonista de 'La tregua' (2016 -.)

Esta serie belga de diez episodios combina el ritmo frenético con la trama policial para enhebrar un trepidante collar de situaciones

Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Bélgica está de moda. Al menos, en la tele. 'Tabula Rasa', '13 Commandments', 'De Infiltrant'... Hoy sacamos a la palestra 'La treve' (La tregua), un thriller asfixiante de 2016 que te agarra y no te suelta. Con la idea de que nada es lo que parece, se teje una historia absorbente con un presupuesto modesto pero un producto final más que decente.

La trama arranca con una misteriosa muerte. Driss, un joven futbolista de origen africano, es encontrado muerto en un río de una aldea de los bosques de las Ardenas. Un análisis superficial parece indicar que se trata de un suicidio. Pero Yoann Peeters, un policía recién trasladado de Bruselas, observa indicios que le hacen pensar que se trata de un asesinato. A partir de esa premisa se desarrollan los diez capítulos de la primera temporada (la segunda está en camino), repletos de tensión, intriga, misterio, ritmo frenético, dudas y preguntas. Muchas preguntas.

La serie enhebra un trepidante collar de situaciones. Para ello, sofoca el argumento con perlas de corrupción política, tensión racial y xenofobia (hay alusiones al nazismo), estafa, uso (y abuso) de drogas, el suicidio... Pero quizás lo más enriquecedor estriba en la mezquindad de un pueblo que, a pesar de desentrañar secretos, prefiere recostarse en su mediocre apatía a través de oscuros personajes.

Los creadores se inclinan por un estilo nórdico para enganchar al espectador y lo hacen a través de tres planos temporales: las investigaciones en torno a la aparición del cadáver, la vida del joven africano en una sucesión de flashbacks y las intervenciones del protagonista con una psicóloga al más puro estilo 'Los Soprano'. Ojo, porque diríamos que el inicio lleva aroma de traca final. Puede llegar a abrumar. Hay muchos personajes. Muchas conversaciones. Hay que estar atento.

El personaje principal, interpretado por el actor francés Yoann Blanc, protagoniza un auténtico tour de force desde su llegada al pueblecito rodeado de frondosos bosques. Llega precedido de un drama personal y atraviesa todo tipo de penalidades en su búsqueda de la verdad, lo que le lleva a encadenar una serie de cicatrices de difícil curación. El detective Peeters está rodeado de una amalgama de personajes a cada cual más variopinto, sobrios, carentes de glamour, duros, resistentes. Todos parecen legales. Todos parece que esconden algo.

Más 'Guiños seriéfilos'

Si el nordic noir aporta ritmo narrativo y tensión, la influencia norteamericana sirve para acentuar la sordidez de la trama y de los personajes. Y la última inspiración procede de series británicas como 'Happy Valley', que sitúan la trama en un ambiente rural y dividen a los policías en dos fracciones: los que llegan de fuera, preparados y rigurosos, y los que han nacido en la zona y conocen el terreno que pisan.

Así que viajemos al paraje de las Ardenas y adentrémonos en un thriller policial y psicológico cargado de cliffhangers.