'Wild Wild Country', persiguiendo a Bhagwan Shri Rashnish

Fotograma de la serie documental 'Wild Wild Country' (2018)./
Fotograma de la serie documental 'Wild Wild Country' (2018).
EN SERIE

La serie documental recrea con fuertes dosis de surrealismo la llegada del líder espiritual indio a Oregon en los años ochenta

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

Causó controversia en los años 60 por sus críticas abiertas a Gandhi, a varios políticos y a religiones como el islamismo y el cristianismo, así como por su manera eminentemente abierta de abordar el sexo. Pero Bhagwan Shri Rashnish, Osho -gurú, orador, filósofo-, acaparó mayor atención mediática cuando en los años 80 abandonó la India y se trasladó a Estados Unidos para establecerse junto con miles de seguidores en el estado de Oregón, en una pequeña población (50 habitantes) llamada Antelope que ellos rebautizaron como Rajneejpuram. La ocupación del terreno y la apropiación de las instituciones provocó un conflicto entre los recién llegados y los oriundos de la zona, que en ningún momento se mostraron receptivos con sus nuevos vecinos. Lo rajneeshes, que habían huido de las autoridades indias por sus continuos choques, se enfrentaban ahora a nuevos conflictos.

Ma Anand Sheela y Philip Toelkes en escenas de 'Wild Wild Country' (2018).

La llegada de esta secta a suelo americano y todo lo que fueron capaces de hacer sus dirigentes para asentarse allí ha dado lugar a una interesante serie documental de Netflix, plataforma que ha reinventado (también) el género y ha sabido trasladar las mejores herramientas de la ficción a este tipo de formato. Los llamado True Crime (producciones basadas en hechos reales) han ido más allá de la reconstrucción para crear relatos propios que enganchan a un espectador que va conociendo a los personajes, dejándose engañar o no por los tiempos y trazando sus propias teorias. Como en las series de ficción, pero con el aliciente (y morbo) de que lo que se cuenta aquí es real. Así 'O. J. Made in America' se refería a los sucesos en torno al popular exjugador de fútbol y 'The Jinx' presentaba a Robert Durst, el multimillonario sospechoso de la desaparición de su esposa. Netflix sorprendía en 2015 con 'Making a murderer', que se centraba en Steven Avery, un hombre que, tras pasar 18 años en la cárcel por un crimen que no había cometido, volvió a ser acusado de asesinato cuando estaba a punto de cobrar una indemnización millonaria. 10 años pasaron sus creadores consiguiendo el material para este título. Esta plataforma volvió a hacer mucho ruido con 'The Keepers', que narra el asesinato de la monja Catherine Cesnik en 1969 y el encubrimiento de un sacerdote acusado de delitos sexuales.

'Wild Wild Country' llama la atención por ese magnetismo que despiertan los hechos acaecidos en sectas y sorprende porque no cumple las premisas que el espectador podía tener antes de ponerse frente a la pantalla. Lo primero que sobresale en esta propuesta es la propia figura del líder, extravagante, capaz de ofrecer discursos en la que se mezclasen posicionamientos místicos con defensas capitalistas. Generaba curiosidad además por su perfil misterioso y por sus caprichos, como la veintena de Rolls-Royces que poseía para su uso personal.

En la serie Bhagwan Shri Rashnish tiene un papel casi secundario. Está de fondo, pero la cámara casi nunca se detiene en él. Porque los protagonistas son los que lo siguieron, los que sentían devoción por él, los que lo defendieron bajo cualquier circunstancia, los que pusieron cimientos a su universo. Ellos hacen de 'Wild Wild Country' una serie apasionante y adictiva. En especial, Ma Anand Sheela, la que fue secretaria y portavoz del gurú y autora y promotora de los mayores escándalos acometidos en Oregón. Acapara cualquier secuencia en la que aparece. El documental recoge entrevistas actuales con Sheela y otros colaboradores junto con imágenes de archivo, porque existe numeroso material audiovisual. Esta secta, al contrario que la mayoría, exhibía y se vanagloriaba de lo que hacía. De casi todo. 'Wild Wild Country' descubre algunos sucesos y algunos límites bastante cuestionables que se traspasaron en aquella época. Pero no hay síntomas de arrepentimiento por parte de los actores principales ni condena de la mano del documental.

Osho murió en 1990, su ásram se conoce hoy en día como Osho International Meditation Resort (Resort de Meditación Osho International), sus enseñanzas se centran en la importancia de la meditación, la consciencia, el amor, la celebración o la creatividad y continúan contando con seguidores. La serie, que se aleja de tremendismo y hace uso continuo del humor, está repartida en 6 estupendos capítulos de algo más de una hora de duración.

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