La pasá de tudancas reúne a un millar de personas en Carmona

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La pasá de hoy en la localidad. / Antonio San Emeterio, 'Sane'

  • La localidad recupera con éxito una tradición aparcada por desavenencias entre los ganaderos

Dice la gente que en Cantabria cada vez que hay una pasá de vacas tudancas se mueve la gente, que acude. Lo de hoy sábado en Carmona sería una buena prueba de ello. Al menos un millar de personas han acudido al medio día a disfrutar de la pasá de vacas tudancas, que se ha recuperado este año después de varios sin celebrarse por desavenencias entre los ganaderos. Las caras de los asistentes eran de recuperar una tradición. De emoción. Una decía que hasta lloraba y mientras pasaban las vacas, unas señoras gritaban y aplaudían desde un balcón a los ganaderos, como un partido de fútbol cuando tu equipo mete un gol.

Hizo sol y calor, y el cielo azul contrastó con el verde de las montañas en un paraje sin igual. Acudieron hasta de Santoña Juan y Rober, con la autocaravana y la familia, porque “no todo van a ser anchoas” y mientras hablaban, olía a tortilla. “Venimos a pasar el día, a disfrutar con los churumbeles, porque lo de las vacas forma parte de la cultura de Cantabria y hay que probar todo”. Y dicen que si quieres te invitan a comer. Los que se quedaron sin menú fueron Alejandro, Lucía y Mario, que a las cuatro menos veinte de la tarde, poco antes de la pasá, llevaban unas bolsas llenas de bocadillos. “En los restaurantes ya no dan de comer, así que nos los hemos comprado”. Fueron a Carmona desde Potes y aprovecharon “para coger la moto y ver las vacas”.

A una hora llegó Miguel Ángel Revilla. Todo estaba lleno de palos, de gorros, de albarcas y de sol. “Yo tengo vacas en casa, como no voy a venir”, decía María del Carmen Martineda, de Mijarojos, aunque explica que su madre procede de Cosío. “Es una tradición que se perdió hace mucho y ahora lo han recuperado este año, que el que viene veremos, porque ahora se han puesto de acuerdo los ganaderos”. Llegaban casi las cuatro y todos acudían raudos a la carretera para ver el desfile de reses. Se escuchaban los campanos aún de lejos y en la plaza estaban José Luis y Diego, de Cabezón. “No tenemos ganado, pero nos gusta mucho, nos parece muy bien que se hagan estas cosas”, decían.

También acudió a la pasá Mario González, de Villapresente, con su familia “porque tengo parientes en Carmona”. “¿Eres famoso?”, le decía su familia por la entrevista. Llevaba una cámara con un objetivo todopoderoso, donde serán protagonistas, seguro, las vacas, que se dejaron ver bien ayer. A las cuatro las aceras ya estaban llenas, la carretera no daba abasto. La gente se apelotonó en torno al vial y diez minutos más tarde, llegaron las vacas. Brillantes, expuestas, lucidas.

En Carmona se ha recuperado una tradición y se hizo una fiesta. “Es normal que a la gente le guste, porque forma parte del pueblo”, decía el alcalde, Gabriel Gómez. Se hicieron fotos sin límite, incluso vídeos se grabaron de las vacas. Carmona respiró ayer alegría y buen humor. La Cantabria más auténtica estuvo presente.