Los jóvenes investigadores se unen para exigir derechos

De izquierda a derecha, los fundadores de la asociación Patricia Martínez, Pablo Higuera, Diego García, Íñigo Claramunt y Laura Diego. /
De izquierda a derecha, los fundadores de la asociación Patricia Martínez, Pablo Higuera, Diego García, Íñigo Claramunt y Laura Diego.

Nace una asociación para que «la ciencia alcance algún día la dignidad laboral que merece»

JOSÉ CARLOS ROJO

Si existen asociaciones similares en el resto de España y están consiguiendo cosas, ¿por qué no hacemos algo similar aquí?» El planteamiento más sencillo sirvió hace unos meses para la creación de la Asociación de Jóvenes Investigadores de Cantabria. Los objetivos son claros: «Buscaremos la defensa de nuestros derechos y la lucha por lograr que la Ciencia alcance algún día la dignidad laboral que merece», confluyen los cinco representantes de esta nueva iniciativa, que hablan para este periódico de un proyecto que tiene también mucho de divulgativo. «Para exigir, primero hay que dar. Y para que la gente entienda lo importante que es la ciencia en sus vidas, primero hay que mostrarle lo que somos capaces de hacer, y cómo todo ello cambia su día a día, su salud, la economía, todo», razonan.

Por eso organizan la próxima semana las I Jornadas de Jóvenes Investigadores de Cantabria, con una amalgama de conferencias y actividades que arrancarán el miércoles 15. Viajarán desde la divulgación hasta la innovación, pasando por el debate político en torno a la I+D+i española, y finalizarán el viernes 17 con una nueva cita del café científico. «Es nuestra primera actividad grande de cara al público general. En todos estos meses ha habido mucho trabajo de coordinación, de información, de organización. Poner en marcha algo así en Cantabria no es fácil», comenta Diego García (27 años), presidente de la asociación e investigador de la Facultad de Ciencias en el Departamento de Informática.

Cambio de realidad

«En una universidad como esta, donde la mayor parte de las carreras tienen un carácter muy técnico, apenas ha habido necesidad de unir fuerzas para reivindicar cosas porque cuando la situación estaba bien, era fácil encontrar trabajo. Ahora las cosas no son así, y la gente empieza a ver que la carrera investigadora puede ser una salida laboral», remarca Íñigo Claramunt (27 años), tesorero de la agrupación e investigador en el Instituto de Hidráulica Ambiental (IH).

«No es problema de concepto de la Ciencia. Se entiende que para dedicarse a esto tienes que haber estudiado y trabajado mucho, y de hecho la gente comprende que es una labor muy reconocida; pero aún no se entiende muy bien el impacto positivo que puede tener la innovación en nuestras vidas», aclara Laura Diego (27 años), secretaria de la asociación e investigadora de la Escuela de Industriales.

Doctorandos 'precarios'

Todos son doctorandos, «o lo que viene a ser lo mismo, precarios», matiza Patricia Martínez (30 años), investigadora de Empresas. «Pero no hemos cerrado la puerta al resto de investigadores. Queremos aglutinar a todos aquellos que estén desarrollando una labor investigadora y no cuenten con una seguridad laboral aceptable. Esto es, a todo el mundo que aún no tenga una plaza, un contrato decente, etc. Y somos muchos», agrega el presidente Diego García.

«Al fin y al cabo, para muchos, estamos hablando de luchar por unos derechos básicos. No hablamos solo de llegar a fin de mes, se trata de comer», razona Patricia Martínez en medio de la reivindicación de un salario digno para alguien como ella, que ha dedicado toda una vida de esfuerzo al estudio para apenas alcanzar los 1.000 euros mensuales mientras desempeñan un trabajo -el desarrollo de un doctorado-, por el que en países como Alemania se alcanzan los 2.000 euros mensuales.

El compromiso de futuro ha sido el vértice sobre el que anclar esta asociación cuyos objetivos pasan por aglutinar a todos los jóvenes científicos de la región. «No podemos cerrarnos en el pensamiento de que son tres o cuatro años y después ya me buscaré la vida. No se puede ser tan egoísta de pensar que yo lo he pasado mal y el que venga detrás que lo padezca también. Ojalá podamos avanzar en la situación de los jóvenes investigadores y en un futuro las cosas mejoren», explica Pablo Higuera (27 años), investigador del IH.

Futuro poco halagüeño

El futuro no es muy halagüeño: «Hace muy poco escuché a la secretaria de Estado de Investigación confirmar que el programa 'Horizonte 20' - para alcanzar el 2% de la inversión del PIB en I+D+i en 2020- llegará a buen puerto. Pero lo cierto es que llevamos escuchando cosas similares hace mucho tiempo, y siempre aparecen contratiempos. No podemos seguir así», razonan los cinco jóvenes. «Y para eso lo primero es concienciar a la gente. Por eso organizamos conferencias y actividades divulgativas, para dar a entender a la gente la importancia de la ciencia para sus vidas. Expondremos estudios de la forma más divulgativa para concienciar. Si logramos que la gente entienda lo importante que es nuestro trabajo para sus vidas, el Estado se verá obligado a invertir más en ello», sentencian.