El óxido de nitrógeno amenaza la salud en las ciudades

Ana Santurtún, al fondo, en mitad de una de sus clases de la pasada semana en la Facultad de Medicina. /
Ana Santurtún, al fondo, en mitad de una de sus clases de la pasada semana en la Facultad de Medicina.

Un estudio de la UC relaciona su mayor concentración con las urgencias hospitalarias por fallos cardiorrespiratorios

JOSÉ CARLOS ROJOsantander

Es un problema que proviene del tráfico, de la industria, incluso de los incendios forestales que han asolado recientemente Cantabria. La quema de combustibles fósiles produce dióxido de nitrógeno (NO2), un contaminante que se está demostrando cada vez más perjudicial para la salud. «La investigación en la que trabajamos relaciona este tipo de contaminación con enfermedades cardiorrespiratorias e infecciones», explica Ana Santurtún, doctora y profesora de medicina legal y toxicología en la UC.

Su último avance ha sido comprobar que existe una relación lineal del aumento de la concentración de NO2 en la atmósfera con los ingresos en urgencias hospitalarias por causas cardiorrespiratorias. «En el caso de las arritmias es muy significativo. Las gráficas marcan cómo a medida que aumenta progresivamente la exposición atmosférica a este contaminante, más se incrementan también estas afecciones», cuenta la investigadora.

El trabajo, publicado recientemente por la revista científica Cardiovascular Toxicology, relaciona también los índices de concentración del NO2 con los patrones de circulación atmosféricos. «Estamos comprobándolo recientemente en Madrid. Cuando transcurren varios días de anticiclón, la atmósfera está más estática y se concentra más el contaminante». «Nos gustaría diseñar modelos para predecir estos picos y tomar precauciones antes de que se llegue a esos puntos críticos. Porque a día de hoy, cuando se toman medidas el mal ya está hecho, la población ya se ha expuesto a esas concentraciones nocivas», expone Santurtún, que combina las labores investigadora y docente en la Facultad de Medicina.

El informe ha estudiado nueve provincias de España: Alicante, Barcelona, Cantabria, Sevilla, Valladolid, Murcia, Zaragoza, Málaga y Vizcaya. «Barcelona presenta índices de contaminación más preocupantes. Murcia sería la más limpia y Cantabria se encuentra en la zona media».

 

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