"Queremos más inglés"

Los nervios afloran minutos antes de comenzar el examen en una de las aulas de la Facultad de Económicas, donde el pasado sábado se celebraron varios exámenes de nivel de inglés. /
Los nervios afloran minutos antes de comenzar el examen en una de las aulas de la Facultad de Económicas, donde el pasado sábado se celebraron varios exámenes de nivel de inglés.

800 jóvenes se han presentado a la prueba de capacitación lingüística en las facultades de Derecho y Económicas para obtener el nivel B2

JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Es sábado, pero en las facultades de Derecho y Económicas de la Universidad de Cantabria parece un día laborable. Por los pasillos se dejan ver como un goteo los alumnos que salen de la primera fase de la prueba de capacitación lingüística que ha reunido a más de 800 estudiantes este fin de semana. «De momento parece que está siendo más fácil que en pasadas ocasiones, esperemos que luego no nos den un palo con la corrección», advierte cauto Óscar Cascajo, alumno de Educación. Él optó el pasado sábado por acreditar el nivel B2 de inglés, requisito de la Universidad de Cantabria para expedir el título de grado en cualquiera de sus titulaciones. Los más rezagados buscan un primer paso, el B1, pero de cualquier manera siempre el objetivo último es el ansiado B2.

Los nervios están a flor de piel porque para el estudiante medio la exigencia requiere un esfuerzo añadido a los estudios ordinarios de la carrera. «Cuando nosotros íbamos al colegio no se trabajaba tanto el inglés como se hace ahora. Cada vez hay más colegios bilingües, o actividades encaminadas a que mejores la competencia del idioma; pero cuando éramos pequeños, era más difícil», se queja Daniel Pacheco, alumno de Turismo, que acaba de salir del examen. Ahora parece que esta realidad está cambiando para bien.

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«Podemos hacernos una idea de cómo estaba la situación antes y cómo está ahora atendiendo a las cifras. Hace pocos cursos llegamos a duplicar el número de estudiantes inscritos hoy en esta prueba que organizamos en dos convocatorias, cada año. Ahora tenemos 800 alumnos, que son muchos, pero menos de los que teníamos hace un tiempo», explica Francisco Gallardo, recién llegado a la jefatura de Área de Capacitación Lingüística.

«Se nota que los estudiantes cada vez son más conscientes de que van a tener que dominar el idioma y vienen mejor preparados, con acreditaciones oficiales, que tienen más valía que la que expide la Universidad de Cantabria, solo de carácter interno», explica Gallardo.

Lo llaman 'Aptis', es la prueba de moda. Un test de inglés que acredita el British Council y que se realiza íntegramente a través de Internet. «El formato de la prueba es en un aula, con profesores que vigilan, pero el examen es realizado en su totalidad por ordenador. Es muy práctico y está ayudando a muchos alumnos a acreditar el B2 que se necesita», cuenta el jefe de Capacitación Lingüística.

Las particulares

El 'Aptis' no garantiza la ciencia infusa, para aprobarlo hay que estudiar, «y lo que sucede es que en la UC apenas hay oportunidades para estudiar inglés. Quien quiere hacerlo de verdad, tiene que pagarse unas particulares, una academia o una Escuela Oficial de Idiomas (EOI)», critica Álvaro Cuero, estudiante de Geografía. Los órganos de gestión discrepan. «Hay muchas posibilidades de acreditar ese aprendizaje y lo mejor de todo es que están descritas con mucha claridad en la página web del campus. No solo vale un B2 de inglés sino que pueden ser suficientes dos niveles B1 de idiomas distintos, o una estancia en el extranjero, por ejemplo. Creo que el planteamiento que se ha hecho es bastante flexible», razona Gallardo.

Este primer asalto del examen se centra en la expresión escrita. «Nos han dado dos opciones para explayarnos. Bien contar lo que haríamos un día perdidos por Londres o bien cuál es tu instrumento favorito, qué música te gusta y por qué, etc», detalla Joel Sainz, estudiante de Turismo. A él le hubiera gustado que su titulación contemplara al menos una asignatura de inglés en el último año de carrera, «y más si se tiene en cuenta que es una titulación donde creo que es importante tener un conocimiento del idioma. Al fin y al cabo es nuestra herramienta de trabajo. No sé, creo que la universidad podría hacer más por facilitar este aprendizaje, y más si te lo exige para tener el grado», agrega.

Unas alumnas de Educación lamentan sentirse huérfanas frente a este examen. «Nadie nos ha orientado aquí sobre cómo iba a ser esta prueba. Nos hemos tenido que buscar la vida por nuestra cuenta. Ahora sabemos que le dan mucha importancia a las estructuras, a las frases hechas, pero es algo que hemos tenido que aprender nosotras», expresa Paula Moreno. Su compañera de aula, Esther Gutiérrez, va por la misma línea. «En las clases tenemos profesoras que nos imparten inglés sin tener suficiente nivel. ¿Cómo vamos a aprender si quien nos enseña no puede hacerlo?», critica.

Todas las medidas

El campus cántabro ha potenciado el programa de asignaturas en inglés en todas las titulaciones. También mantiene anualmente todo el plan docente del Centro de Idiomas (CIUC) y hasta los Cursos de Verano se han reforzado en la vertiente idiomática con unos monográficos que cuelgan el cartel de completo cada fin de curso. «Habrá que hacer más cosas, seguro. Es nuestra intención, asegurarnos de que ningún alumno de la universidad encuentre problemas para alcanzar el nivel que se le requiere», justifica Francisco Gallardo. «Yo acabo de llegar al cargo pero en cuanto todo esto pase nos sentaremos a ver las posibilidades de ofrecer más ayuda si cabe para que los alumnos puedan acreditar ese B2».

 

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