Aquellos coches…

Aquellos coches…

La automoción ha evolucionado mucho, pero es innegable que los modelos del ayer eran muy especiales

Javier Rodríguez
JAVIER RODRÍGUEZSantander

Los coches antiguos tenían un encanto estético del que carecen muchos de los actuales. Es obvio que no se pueden comparar los de ahora con ellos en seguridad, confort, etcétera, pero sí en belleza. Algunos de los que se venden hoy presentan una línea más que discutible. Y múltiples modelos, salta a la vista, se parecen demasiado.

Empero, la mayoría de automóviles de todas las marcas que se podían ver antaño circulando por las carreteras eran muy bonitos, como queda demostrado al ojear las fotos que ilustran este artículo. No en vano, cuando el coleccionista de turno decide sacar uno del garaje… el vehículo llama de nuevo la atención.

Con los automóviles del pasado sucede igual que con tantas cosas que a través del avance las décadas han experimentado tal transformación respecto a como las contemplamos por primera vez, que parecen otras. Y no: son, en esencia, las mismas. Aunque tuneadas, de tal modo que resultan irreconocibles. Abundan los ejemplos en el mobiliario urbano. Qué decir de ciertos 'bancos' modernos (además de feos son súper incómodos), qué decir de ciertas 'farolas' modernas (además de feas, iluminan fatal), etcétera.

Por lo difícil que resultaba disponer de uno, aquellos 'viejos cacharros' que reinaban por rutas llenas de polvo y baches (el asfalto, se soñaba) constituían sinónimo de acontecimiento. Y en España, a menudo, de 'haiga' (invito al lector a que descubra en el diccionario de la RAE el significado de la palabreja). En cambio, ya lo son pocos…

Conviene subrayar como epilogo lo que no se ha modificado respecto a la época vintage sobre ruedas. Me refiero a la enorme ilusión que hace comprar un coche y las extraordinarias posibilidades que tal adquisición ofrece. Todos los que tenemos uno lo sabemos y disfrutamos.

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