Ladridos que dibujan sonrisas

Ladridos que dibujan sonrisas

Entrevistamos a Isabel García Imhof, especialista en perros para terapias e impulsora del proyecto de voluntariado canino en Camargo

Raquel Tenorio
RAQUEL TENORIO

Desde hace cuatro años, Isabel García Imhof dedica parte de su tiempo a hacer visitas a hospitales y a centros de mayores, pero no acude sola. En esta labor le acompaña el segundo protagonista de esta historia: Miko. Uno de tantos perros abandonados cuando era cachorro, que tuvo la suerte de ser adoptado por ella. Miko fue creciendo y se convirtió en un buen compañero, cariñoso, afable, amante de la compañía de otras personas. Isabel enseguida detectó el potencial de su amigo para ayudar a los demás y así fue como comenzó su proyecto personal.

El programa de voluntariado de Camargo nace de la iniciativa del Ayuntamiento. Conocedor de la labor de Isabel en una residencia de ancianos de Cantabria, se pusieron en contacto con ella para su puesta en marcha. En un principio está dirigido a hospitales y residencias de ancianos. Aunque tras sus años de experiencia en Londres, Isabel conoce algunos colectivos que han solicitado beneficiarse de estas visitas, como por ejemplo: personal de empresas, personal de aeropuertos, centros escolares y universitarios. Visitas, en muchas ocasiones relacionadas con el estrés. Se trata de sesiones no sólo de ayuda puntual, a través de este trabajo se trata de explicar los beneficios de una mayor integración de los perros en nuestra sociedad.

El tratamiento de cada sesión varía según el grupo al que va dirigido, incluso se valora de forma individual a cada persona. Por ejemplo, en el caso de un paciente en recuperación de un ictus se puede trabajar la relajación «simplemente acariciar a un perro, gracias a todas las terminaciones nerviosas que tenemos, nos transmite tranquilidad». También puede trabajarse la movilidad. Si la persona en cuestión está trabajando en su terapia la movilidad de un brazo, se puede introducir un juego tan sencillo como tirar una pelota para que el perro la traiga de vuelta.

En el caso de niños de centros educativos, a través de la interacción del perro con su dueño, el niño puede ver reflejados comportamientos ejemplarizantes como, por ejemplo, recoger las cosas, a quedarse tranquilo, etcétera.

Pautas de ayuda

Para conseguir estos efectos positivos en las personas visitadas, los perros que formarán parte del programa deben tener un entrenamiento. No se trata de perros de terapia en sí, sino que son perros de compañía que deben tener un mínimo de obediencia a sus dueños. Por lo que deben ser animales tranquilos y en ningún caso agresivos. Una vez que el perro pasa este filtro, reciben una serie de pautas:

-Se les explicará en qué situaciones pueden intervenir y en cuáles no. Deben conocer los límites de su labor como voluntarios.

-Se les orientará para saber encaminar la visita dependiendo del colectivo del que se trate.

-Deben poder dedicar un tiempo a la semana o cada quince días, de forma regular.

-Aprenderán a encajar lo que su perro puede hacer en el tipo de visitas que el centro en cuestión haga.

-Perfeccionarán el adiestramiento de sus perros en cuanto a su comportamiento con otras personas.

Los voluntarios serán ciudadanos empadronados en el municipio de Camargo, ya que está promovido por su consistorio. Sin embargo, si hubiera mucha demanda de visitas, se llamaría a voluntarios de otros municipios.

Según Isabel, «se trata de extender los beneficios que los perros aportan a sus dueños a otras personas». Cualquier persona que tenga perro podría enumerar una larga lista de aspectos positivos que la relación con su mascota, pero los aspectos en los que se centrará el programa serán dos:

-Enseñar a cómo relacionarnos. Con ellos tenemos que adaptarnos a su lenguaje, que es diferente. Ese acto activa el pensamiento de cómo relacionarnos con los demás. Ya que la gente que convive con animales trabaja mucho la empatía, el tratar de ver las cosas desde un punto de vista diferente.

-Fomentar la actividad. La gente que convive con un animal tiende a ser más activa porque los animales requieren actividad como parte fundamental de su vida. Trabajar contra el sedentarismo es positivo no sólo en el aspecto físico, sino también en el mental.

Los beneficios de las visitas se notan al instante. «En cuanto entras por la puerta, simplemente ver las caras de ilusión, ya es una satisfacción enorme», cuenta. En el caso de las residencias de mayores, «en muchos casos, es lo mejor que les pasa en toda la semana». Gente que quizás, sus familias no tengan tiempo, o no tienen familiares que les visiten.

Cuando se está en una situación difícil, por soledad o por depresión se minimizan los ratos de interacción con otras personas. Hay una tendencia a la protección de uno mismo por temor ser juzgado, observado o diferenciado. «El perro no distingue entre el cirujano o la persona que se está recuperando de la cirugía» y esto es percibido como un elemento de tranquilidad.

Según la experiencia de Isabel García Imhof, todos las comunidades autónomas tienen algún tipo de actividad de este tipo, pero lo relevante es que exista una continuidad en el tiempo. La periodicidad es el elemento diferenciador de este programa con respecto a otros. Por eso, se muestra muy contenta de la respuesta tan favorable que está teniendo la petición de colaboración ciudadana.

Contacta con 'DMascotas'

¿Tienes alguna historia que contarnos? Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros a través de la dirección de correo electrónico dmascotas@cantabriadmoda.com.

Nos leemos el próximo sábado con más información sobre nuestros amigos de cuatro patas.

Hasta entonces, ¡feliz fin de semana!

 

Fotos

Vídeos