Sara Carbonero visibiliza el cáncer infantil con un emotivo diseño

El Baby Pelón que ha diseñado Carbonero está inspirado en los juguetes preferidos de sus hijos.

La periodista ha creado uno de los muñecos Baby Pelones de la Fundación Juegaterapia

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Siempre que tiene ocasión Sara Carbonero demuestra su lado más solidario. Esta vez, no se ha limitado a prestar sólo su imagen, ya que ha diseñado un Baby Pelón, un muñeco que ayuda a los niños enfermos de cáncer. La periodista ha llevado a cabo esta iniciativa de la mano de la Fundación Juegaterapia. «Es uno de los proyectos que más ilusión me hace ahora mismo», publicó Carbonero en su cuenta de Instagram haciendo referencia a esta colaboración tan especial para ella.

Los muñecos Baby Pelón no tienen pelo en homenaje a los niños enfermos de cáncer. Para aportar su toque más personal, la mujer de Íker Casillas ha optado por dibujar en el pañuelo que llevan en la cabeza unos divertidos dinosaurios que juegan, patinan y se disfrazan.

Para anunciar este proyecto, la madrileña ha protagonizado un tierno y emotivo vídeo junto a Zoe y Sergio, dos pequeños que actualmente están en tratamiento de quimioterapia. La periodista ha compartido las imágenes en sus redes junto a una imagen de los niños y un vídeo de la campaña. «Conocer a Zoe y a Sergio fue algo muy, muy especial. Ojalá la fuerza de este nuevo pelón les llene y nos llene a todos de fuerza y esperanza. Cuánto debemos aprender de estos niños, todo un ejemplo de fortaleza y optimismo, con esas sonrisas que lo iluminan todo», expuso Carbonero en su publicación.

Emociones

La emoción traspasa en esta lección solidaria de Carbonero, que recuerda con mucho cariño a sus cómplices de sesión fotográfica. «No sé cuál de los tres estaba más nervioso cuando nos vimos», asegura. La periodista deportiva termina su post agradeciendo a los «dos pequeños ángeles, por la lección de vida».

Los beneficios de este muñeco, que cuesta 13,5 euros, se destinan para becas de investigación y la transformación de los hospitales pediátricos «en sitios alegres, divertidos, mágicos y que no parecen hospitales», explican desde la organización benéfica.

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