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El salón es el corazón de la casa, donde la música no solo se escucha: se vive y se integra como parte de la decoración. Pablo Gutiérrez Cepeda
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La casa que Pablo soñó y nadie veía, hoy suena a jazz

En Piélagos, el empresario y hostelero Pablo Gutiérrez Cepeda diseñó un hogar abierto a la luz, el arte y la música. Un refugio pensado para trabajar, disfrutar y compartir

Leticia Mena

Santander

Miércoles, 26 de noviembre 2025, 15:15

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Aveces los grandes hallazgos nacen del azar. Pablo Gutiérrez Cepeda (Santander, 1978) buscaba un terreno en el que levantar la casa de sus sueños, pero los altos precios del mercado siempre le echaban para atrás. Hasta que una madrugada, navegando por Wallapop», se topó con un anuncio que le hizo pensar que a la cifra que veía le faltaba un cero. Aun así, llamó, y al día siguiente estaba pedaleando hacia Piélagos para comprobar si aquello era verdad. Lo que encontró fue el lugar perfecto: una finca inclinada, abierta, sin vecinos lo suficientemente cerca para disfrutar.

El terreno, rectangular y en cuesta, no prometía facilidades, pero Pablo –empresario y hostelero– está acostumbrado a transformar lo improbable. «Todos mis amigos pensaban que ... me iba a estrellar. Mi madre también se preocupaba por lo típico de: 'Hijo, ¿cómo vas a pagar todo esto?', y ahora vienen y me dicen: «Tienes que estar muy orgulloso, has hecho una casa espectacular». Y, como puede verse en las fotos que ilustran estas páginas, lo es. No por ostentación, sino por ingenio. «Hay materiales muy sencillos, incluso baratos, pero están bien colocados. No hace falta gastar más de lo necesario, sino saber dónde ponerlos. Y el conjunto funciona».

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