«La anchoa de Santoña triunfaría en México»

Benito Molina, en el Mercado de la Esperanza. /Roberto Ruiz
Benito Molina, en el Mercado de la Esperanza. / Roberto Ruiz

El cocinero, Benito Molina ha pasado una semana en Cantabria para conocer su gastronomía y promocionarla en su país

Mariana Cores
MARIANA CORESSantander

Benito Molina (México DF, 1968) es uno de los más reputados cocineros de México, donde tiene miles de seguidores en sus redes sociales como consecuencia de su paso por 'Masterchef Latino', donde fue juez. Su amor por la cocina pudo con todo, incluso con la oposición de su familia. Estudiando Empresariales se dio cuenta de que era inútil seguir luchando contra esta vocación. Esta semana ha recorrido la Cantabria gastronómica de la mano de Iberia y el Gobierno regional, dentro de una campaña de promoción de la comunidad. Por ello ha visitado el Mercado de la Esperanza, fábricas de productos tan tradicionales como las anchoas o quesos y ha pasado por las cocinas de los mejores cocineros de la región.

–¿Qué producto de Cantabria se llevaría en su equipaje de vuelta?

–¡Hijolé, qué pregunta más difícil! Muchos. El bogavante azul y los bocartes, definitivamente. Pero sobre todo, su gente. Tiene una gran calidad.

–¿Cómo va a promocionar la cultura gastronómica de Cantabria en México?

–Hay dos partes. Al haber sido juez de 'Masterchef Latino', tengo un gran número de seguidores en las redes sociales. Por ello, hemos hecho varias acciones a través de Twitter e Instagram. Estoy seguro de que mediante esta publicidad, habrá muchos chefs mexicanos que querrán cocinar 'a cuatro manos' con los cocineros con los que he estado. Si hay apoyo institucional, bienvenido, sino, lo promoveré yo y les invitaré a México, por la amistad que me mueve con ellos. La mezcla de las culturas gastronómicas me parece algo muy interesante. Yo viajo mucho por todo el mundo y los cocineros hablamos el mismo idioma. Tenemos una curiosidad innata por conocer sabores de otros lugares.

–¿Cuál ha sido el motivo de que le hayan elegido a usted para esta campaña de promoción?

–Por un lado, como he dicho, por mi influencia en las redes sociales. Hoy en día es la manera de comunicar. El Masterchef de México es el más visto del mundo. Calculan que cada domingo lo ven diez millones de personas. Esto me ha dado una gran trayectoria. Además, en la zona en la que está mi restaurante 'Manzanilla', en Ensenada (Baja California), los productos son muy parecidos a los de acá, donde la pesca y el marisco son muy relevantes. A pesar de ser una zona muy pequeña, hay tres o cuatro restaurantes mundialmente conocidos. Dos de sus dueños empezaron conmigo y siempre están dispuestos a conocer a otros cocineros, cuando los llevo yo.

–¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la cocina cántabra?

–Indiscutiblemente, la calidad del producto. Me gusta la manera de cocinar, muy similar a la del País Vasco. Es normal, al ser dos regiones del mar Cantábrico, y con esa relación del mar y la montaña. También me ha gustado mucho la anchoa. En México hay mucho consumo de anchoa, pero nada que ver con la que he probado estos días aquí. El jueves estuve en Santoña y la calidad de lo que probé allí nada tiene que ver con lo que se venden en los supermercado de mi tierra. Triunfarían las buenas anchoas, sin duda. Es una pena que no se conozcan. Me llevo quince latas en la maleta.

–En España triunfan los restaurantes mexicanos. ¿Usted identifica la comida que se sirve como propia de su país o hay mucha influencia 'yanki'?

–Hasta hace pocos años era totalmente 'yanki', 'tex-mex'. Pero esto está cambiando. Está el ejemplo de los restaurantes Punto MX, en Madrid, y Hoja Santa, en Barcelona, con Paco Méndez, que tiene una estrella Michelin. Con esta cocina me identifico mucho. Antes de venir Paco a España, en el último restaurante que estuvo fue en el mío, en el 'Manzanilla'. Recuerdo una anécdota de cuando era joven. Estuve trabajando en Francia y el chef me llevó a comer a un restaurante mexicano, pensando que me haría un favor. Resultó contraproducente, fue una comida horrible.

–Su cocina está muy influenciada por el Mediterráneo. ¿Mucho contraste, no?

–Puede parecerlo, pero tenemos mucho en común. No se puede entender la cocina mediterránea sin el tomate, que viene de México, por ejemplo. Hay similitudes. A mi provincia, Ensenada, la llaman el Mediterráneo mexicano. Tenemos olivos, vides. Mi restaurante se llama así por la aceituna. Es una cuestión de climatología. La cocina ancestral de los aztecas combina muy bien con la mediterránea.

–¿En las cocinas profesionales mexicanas se echa tanto de menos a las mujeres como primeras figuras como en las europeas?

–Es muy similar. No hay mucha mujer, efectivamente, pero creo que es algo que está cambiando. Lo cierto es que en el tema de la conciliación, cuando se quiere tener una familia, la mujer tiene que escoger.

 

Fotos

Vídeos