El asador El Trébol cierra sus puertas

Cristian Balbás./DM
Cristian Balbás. / DM

Cristián Balbás quiere centrar su actividad en su sidrería ambulante y food truck

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

El Trébol, un establecimiento mítico de Cueto, cierra sus puertas. Su propietario, Cristián Balbás, quiere centrar toda su actividad en la participación en grandes eventos, con su sidrería ambulante y su 'food truck'. Las grandes ferias, como el Festival de Las Naciones, son el presente y el futuro de este empresario hostelero que comenzó a trabajar en el sector con 14 años.

Las puertas de El Trébol, con Cristián como propietario, se abrieron en 2006. El establecimiento era el 'hijo pequeño de La Nuncia', donde Balbás también estuvo al frente del negocio. Un año después, siempre con una desbordante inquietud, comenzó a trabajar en grandes eventos, en concreto en el Festival de Las Naciones que se celebra en El Sardinero.

Desde entonces, y con motivo de esta nueva actividad, Balbás se vio obligado a cerrar el asador de Cueto durante tres meses al año. Aún así, continuó sirviendo con una creciente demanda sus carnes y el bacalao a la brasa, los callos, la cola de toro y el cocido montañés de 'La Regi', su madre, entre otras viandas. Y, además, organizó con entusiasmo bailes, ronqueos de pescado y hasta alguna velada de boxeo, siempre con El Trébol como escenario.

Cristián Balbás es el claro ejemplo de un hostelero inquieto, siempre con un interés permanente por mejorar y seguir creciendo como empresario del sector. Desde los 14 años lleva metido en el mundo de la hostelería, primero en La Nuncia, cuya gestión llegó a compartir con El Trébol y también, durante once años en la calle Panamá. Además abrió El Esquinazo, un restaurante en la misma línea que los de Cueto pero éste situado en Peñacastillo. Como extra estuvo muchos años en el Hotel Real, el capricho de Gaudí, El Chiqui, el Paraíso del Pas y Minguín.

 

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