En enero y febrero, menú de puchero

Guiso. Los garbanzos del cocido lebaniego, con su compango. /DM
Guiso. Los garbanzos del cocido lebaniego, con su compango. / DM

En los meses de invierno, la Cervecería Gambrinus propone cada día un guiso de cuchara diferente

JOSÉ LUIS PÉREZ

Cuando llegan estas fechas, es habitual que los responsables de la Cervecería Gambrinus introduzcan en su menú diario los guisos de cuchara. Con el frío, siempre apetecen más unas alubias, unos caricos o unos garbanzos bien cocinados que otras elaboraciones. Y con los argumentos y experiencia de Maxi Gómez Cabeza al frente del equipo de cocina, se vuelve a poner en marcha en los meses de enero y febrero el denominado 'menú del puchero'.

De este modo, por un precio de 12 euros, el cliente podrá degustar cada día un guiso. Para los lunes está reservado el cocido lebaniego. Primero se sirve la sopa, espléndida de sabor; luego llega una generosa bandeja con los garbanzos y con todo el compagno. No faltan la berza, la morcilla, el chorizo, la carne de vacuno y de cerdo, el tocino, la costilla, el relleno (elaborado con pan), la oreja... Cada comensal se sirve y el resultado se puede mojar con un poco de la sopa para conseguir unos bocados -con todo mezclado- dignos del mejor paladar. Este cocido, en líneas generales, supera con nota la exigencia de cualquier experto. El menú incluye postre y bebida. En esta ocasión el postre fue una crema montañesa, bien de sabor y textura, que se acompañó de un helado de cítricos.

Cada martes, a partir de esta semana, se prepara un cocido montañés al estilo tradicional.

Los miércoles este año tienen una novedad: el chef se ha decantado por unas patatas con calamares.

El jueves es el día del cariño montañés y, para cerrar la semana, los viernes se han reservado para la fabada asturiana.

Entre la amplia bodega de Gambrinus, el jefe de sala y coordinador de las operaciones en el restaurante, Ricardo Guzmán, que además tiene una gran destreza en materia de coctelería y un exquisito trato con el cliente, propuso dos vinos de una emergente bodega de Cantabria, Miradoiro en Ruiloba. El blanco, Mar de Fondo, es de uva propia y lleva Riesling y Godello. El tinto, Oureas, lo elaboran con uva de la DOC Rioja.

Incesante actividad en barra

Además de trabajar muy bien el menú y la carta, Cervecería Gambrinus destaca por la incesante actividad en su barra, siempre presidida por una gran cantidad de tortillas de patatas que acumulan varios premios en certámenes regionales. Aquí la tortilla es una 'religión', pudiendo hacer un buen día más de doscientas unidades. El récord, el pasado agosto, 235 por la mañana.

 

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