'Toñín el del Puerto' cuenta su vida

Antonio Núñez Seoane, a la derecha, junto al autor del libro, Manuel Casino Rubio. /Roberto Ruiz
Antonio Núñez Seoane, a la derecha, junto al autor del libro, Manuel Casino Rubio. / Roberto Ruiz

Un libro de 144 páginas recoge la biografía del propietario del mítico restaurante de Puertochico que se presentó en el transcurso de una fiesta entre amigos

DIEGO RUIZSantander

'Entre el mar y la mesa' recoge en 144 páginas la vida de Antonio Núñez Seoane, 'Toñín el del Puerto'. La biografía de un hombre de 83 años que hizo de una tasca un gran restaurante, referente de la gastronomía de Cantabria. Que pasó de despachar vinos a pescadores y gentes del Puertochico de la postguerra, a servir langostas y jamón -lo que a él más le gusta- a la clase alta de la ciudad. Un avispado hostelero que nació, creció en su barrio, entre las puertas de su casa y su restaurante -El Bar del Puerto-, y el muelle, siempre mirando al mar. Un innovador qué sacó adelante un negocio en el que entraba gente descalza que si no tenía para pagar, pues no pagaba.

Antonio nació en el año 1935 en la calle Casimiro Sainz. Tras pasar por varios colegios -Divina Pastora, Escolapios, Salesianos...- y ante su poca afición por los estudios, con 14 años entró a trabajar en el negocio familiar, controlando la caja, puesto que había dejado una hermana después de contraer matrimonio. Después, la llamada a filas de uno de los camareros le llevó a fregar vasos en la barra. Ahí comenzaba a forjarse el hostelero, el propietario del negocio.

La vida de Antonio Núñez se ha desarrollado prácticamente entre el negocio y la mar, entre La taberna del Puerto y lo que deja ver Puertochico. Trabajando duro para convertir aquella taberna en un lugar emblemático de la ciudad. Aún así, ha recorrido medio mundo, hasta llegó a Tahití con Charo, su mujer.

En la fiesta estuvieron sus amigos de siempre, la alcaldesa de la ciudad y el presidente del Gobierno de Cantabria

Recuerda Toñín, entre otras cosas, como el Bar del Puerto fue el único al que el Ayuntamiento de Santander permitió encender el fuego sus cocinas para, en el año 1941, tras el incendio que arrasó la ciudad, dar de comer a los bomberos. El resto tuvieron que cocinar en la calle. El Consistorio entonces les dio unos vales por esas comidas que, por cierto, aún no han cobrado.

También como en 1964, el arquitecto Ricardo Lorenzo convirtió, con la reforma del local, la bodega en un restaurante de categoría. La decisión fue de su hermano Mariano que convenció a su padre, Fortunato, de que había que emprender la obra. El negocio, entonces, «vivió un antes y un después». De hecho, con la subida de los precios, motivada por la calidad de sus productos, a Antonio se le conoce como 'Toñín Puñaladas'.

La fiesta de presentación

El libro 'Entre el mar y la mesa. Apuntes de una vida', se presentó el pasado jueves en el restaurante del que es propietario Antonio junto a su hermana Merche. Fue en el transcurso de una fiesta en la que no faltaron sus amigos, los que junto a él han ido viviendo la evolución de su restaurante. Algunos de los que conocen sus andanzas desde que, con 14 años, entró a trabajar en aquel negocio que en 1939 abrieron sus abuelos para despachar vinos a un población que la guerra había dejado sedienta y, sobre todo, con hambre.

La reforma realizada en 1964 por el arquitecto Ricardo Lorenzo marcó un antes y un después en el negocio

La presentación del libro, con el local repleto, corrió a cargo de Jesús Mazón que subió al estrado al autor de la biografía de Toñín, por encargo personal de la familia, Manuel Casino. El periodista contó cómo la obra había surgido de las conversaciones mantenidas con el hostelero, muchas tardes durante año y medio, en un rincón del bar donde Antonio «acostumbra a colmar su estómago vacío». Habló también, en nombre de sus amigos, el doctor Manrique, que aseguró haber conocido tarde a Toñín, al que llegó de la mano del cura Alberto Pico.

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, por su parte, describió al veterano hostelero como «una persona luchadora que ha mantenido el nombre de la ciudad y de la calidad de su gastronomía». No intervino el presidente del Gobierno, Miguel Ángel Revilla, que saludó efusivamente a Toñín y disfrutó después con las canciones de la Agrupación Coral Amigos del Mar, dirigida por José Ramón Rioz. Cerró las intervenciones el protagonista de la velada. Micrófono en mano, cansado de saludar a unos y otros y de firmar libros, pendiente además, junto a sus hijos, de que a los invitados no les faltase de nada, se limitó a decir que: «Os quiero mucho a todos, soy hombre de pocas palabras. Sólo se servir chiquitos de vino y pinchos de tortilla», genio y figura.

Del libro se han hecho 500 ejemplares que se ponen a la venta, a 15 euros en el Bar del Puerto.

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