El Tronky, el asador donde la parrilla es protagonista
El restaurante de la semana ·
Tres décadas de fidelidad al producto, a la brasa y al sabor del mar en PedreñaEn Pedreña, junto a la bahía y con el olor del carbón de encina como seña de identidad, El Tronky lleva 32 años ofreciendo una ... cocina que no entiende de prisas ni de modas. Un asador que ha hecho del respeto al producto, la sencillez y la continuidad familiar su receta infalible para llenar las mesas semana tras semana. Ahora, en temporada baja y entre semana, el restaurante sigue estando lleno, pero sin esa tensión propia de la temporada alta; quizá por ello la experiencia pueda ser aún más singular.
El Tronky no busca reinventarse ni seguir tendencias. Sigue fiel a lo que es, al fuego que nunca se apaga y que convierte cada día en un homenaje al mar y a la parrilla
Desde 1991
Hay lugares donde el paso del tiempo apenas se nota, donde cada servicio repite el mismo ritual de humo, fuego y oficio. El Tronky, abierto en 1992 por Pedro Guevara e Isabel, es uno de ellos. En más de tres décadas, este asador de Pedreña se ha ganado un puesto de honor en su clase. Su secreto, según confiesa el propio Pedro, «no tiene misterio: buen producto, precios razonables y una atención cercana». Y, sobre todo, no tocar demasiado lo que funciona: apenas un 10 o 15 por ciento de la carta ha cambiado en treinta años. «Muchas veces más es menos», resume con la calma de quien conoce bien su casa.
El comedor guarda la misma esencia de siempre. Aquí se viene a comer bien, sin artificios. A disfrutar de una cocina que mira al mar y se alimenta de la parrilla, verdadero corazón del restaurante. Detrás de ella, Pedro sigue manejando las brasas con la precisión que da la experiencia. «El secreto es la vista y el tacto –explica–. Cuando limpias un pez y lo abres, ya sabes cómo va a quedar. Lo haces casi sin pensarlo».
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El carbón vegetal de encina, mezclado con algo de roble, sustituye desde siempre a la madera, descartada por las resinas y los olores que deja. Sobre esas brasas se asan los pescados que han hecho célebre la casa: sardinas, besugos y, este año, sobre todo el machote, un pescado sabroso y de precio todavía razonable. Pedro reconoce que los mercados están duros: «El pescado está muy caro. Ya no baja ni en noviembre, porque la gente compra pronto y congela. Aun así, preferimos decir que no tenemos algo antes que dar una calidad que no esté a la altura». Esta casa no la pisan ni los congelados y los productos de piscifactoría.
En la parrilla también se cuelan algunas carnes –chuleta de simmental y chorizo criollo de Reinosa–, aunque Pedro admite que son un pequeño incordio cuando hay «veinte peces esperando en la parrilla de salida». Pero el cliente manda, y en El Tronky saben que la fidelidad se gana con esa flexibilidad que da el oficio.
La comida comienza muchas veces con unas rabas perfectas o con anchoas de Santoña servidas con mimo, plato sencillo pero siempre agradecido. El pulpo, tierno y sabroso, demuestra que no todo el protagonismo lo acapara el pescado. Y cuando llega el turno de la parrilla, el machote se convierte en una fiesta de aromas: carne blanca, piel crujiente, el punto justo que Pedro recomienda «poco hecho», aunque se adapta a cada comensal. El resultado es pura autenticidad.
Para cerrar, la casa mantiene postres tan clásicos como la leche frita o el flan, dulces de los de toda la vida que rematan la comida con un guiño a la memoria. Todo ello en un ambiente familiar, donde ahora también se deja ver Marina, la hija de Pedro e Isabel, aprendiendo el oficio y asegurando la continuidad del proyecto.
Pedreña
Restaurante El Tronky
Dirección: Barrio El Muelle, Pedreña.
Teléfono: 942 50 00 18.
Propietarios: Pedro Guevara e Isabel Peña, junto con su hija Marina Guevara Peña.
Inaugurado: 13 de marzo de 1993.
Jefe de cocina y responsable de la parrilla: Pedro Guevara.
Sala: Marina Guevara Peña.
Parrilla: Javier Sierra y Carlos Benet.
Estilo de cocina: Tradicional y marinera, de producto, con especialidad de pescados a la brasa.
Precio medio de la carta: Entre 40 y 50 euros.
Capacidad: 130 comensales.
Terraza: Sí, cubierta.
Horario de comedor: De 13.30 a 15.00 horas y de 20.30 a 22 horas.
Cierra: Martes todo el día y las noches salvo las de viernes y sábado, excepto durante la temporada alta estival o la Semana Santa.
Bodega: Unas 70 referencias.
Café: Dromedario.
Aparcamiento: Sí.
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