Las verduras son para la primavera

Expositor de verduras en un puesto especializado./DM
Expositor de verduras en un puesto especializado. / DM

Cocineros y nutricionistas abogan por el consumo de los productos de temporada

José Luis Pérez
JOSÉ LUIS PÉREZSantander

Con la llegada de la primavera se modifican algunos hábitos alimenticios. Con el mejor tiempo, con el calor, apetecen menos los guisos con altas dosis calóricas. Por contra, se van imponiendo los platos más ligeros, más saludables, que, en aquellos casos que se busca mantener la línea o perder algunos kilos, aseguran un contenido muy bajo en glúcidos y proteínas, ya que apenas tienen grasas. Esto explica que tengan un mayor protagonismo las verduras. Y también las frutas.

Cocineros y nutricionistas abogan por el consumo de los productos de temporada, por lo que, cuando llega la primavera, la estación del color, les llega el turno a los vegetales «más verdes» y las delicadas frutas más apetecibles aunque éstas duren pocas semanas.

Si ponemos el foco en las verduras, solapan con el final del invierno y el comienzo de la primavera las últimas coles y coliflores que pueden tomarse hervidas. También tendremos al alcance las alcachofas, las acelgas, las espinacas y los puerros, que, cuando llegue el buen tiempo, se esfumarán.

Para preparar algunas ensaladas aún se pueden emplear las últimas endibias, pero será en primavera cuando lleguen la lechuga y los rábanos. También por estas fechas aparecen las primeras habas y los guisantes, que son legumbres frescas, muy ricas en fibra.

Otro gran producto que deleita a los aficionados de los productos naturales es el espárrago. Durante todo el año lo podemos tomar en conserva -ahora proliferan los procedentes de China y Perú por lo que hay que mirar con detalle las etiquetas si lo que se quiere es el producto nacional-, pero los que realmente son deliciosos son los espárragos frescos. Sus elaboraciones en los fogones de los restaurantes gastronómicos resultan sorprendentes y delicadas.

Aunque a lo largo del año tenemos a nuestra disposición cebollas y zanahorias, es ahora su mejor momento para la recolección. Las zanahorias de primavera y verano pueden comerse incluso crudas porque son muy finas.

También es el tiempo de la judía tierna, gustosa y suave.

Fuente de fibra

Las verduras son fundamentales para completar una buena alimentación y nutrición. Se caracterizan por un alto contenido en agua, contribuyendo a hidratar el organismo; también tienen efectos diuréticos.

Destacan por que son una fuente de fibra, a la que se otorgan numerosos beneficios para la salud: regula el tránsito intestinal; crea sensación de plenitud y evita que se coma más de la cuenta; capta ciertas sustancias, como el colesterol, y evita su absorción; ralentiza la absorción de azúcares y grasas, y por ello es imprescindible en las dietas de las personas diabéticas y con dislipemias; reduce la posibilidad de sufrir un cáncer de colon.

Vitaminas y minerales

Finalmente, representan una fuente prioritaria de carotenoides (que el organismo transforma en vitamina A), de vitamina C (que pierde sus propiedades al cocinarla; por esto, debe consumirse verdura cruda en ensaladas) y de ácido fólico, una de las vitaminas del complejo B que se halla en las verduras de hoja verde e interviene en la formación de componentes de la sangre y el sistema inmune.

Por otro lado, las verduras son muy ricas en potasio por lo que son prescritas para las personas hipertensas. Contienen hierro, que nos cuesta aprovechar. Para ayudar a absorberlo, conviene comer una fruta ácida en el postre.