Un periodista cántabro, finalista en el Shining Stars of Europe

El periodista cántabro, David Guardo frente al Parlamento Europeo./
El periodista cántabro, David Guardo frente al Parlamento Europeo.

El santanderino David Guardo proyectará en el Parlamento Europeo su trabajo sobre el desempleo juvenil, una preocupación "que queremos llevarles a su propia casa para que tomen medidas"

ANA DEL CASTILLOSantander

Un día cualquiera y de manera inesperada, el periodista cántabro David Guardo decidió, junto a su amiga francesa Amanda Gielen, presentarse al concurso audiovisual Shining Stars of Europe, organizado por el Parlamento Europeo: 90 segundos para intentar mejorar el mundo. Para reflejar una preocupación ciudadana. ¿Cuál? El desempleo juvenil.

Así, y de entre 80 proyectos presentados, el suyo, el de David y Amanda, fue finalista y será proyectado en el Parlamento Europeo frente a los gobernantes de los 28 Estados que componen la Unión Europea. Un minuto y 29 segundos donde incluso se pueden escuchar versos de los poetas Rimbaud y Bécquer.

El cántabro, que vive en Bruselas, a 300 metros del Parlamento, trabaja como consultor para organizaciones internacionales y está terminando sus estudios de MA en Comunicación en la Vrije Universiteit Brussel (VUB). En el vídeo-spot 'And now what?', Guardo sabe de lo que habla -en inglés y castellano, por cierto-. Me marché a Bélgica porque aún siendo premio emprendedor y trabajar para la Universidad de Cantabria (UC), las circunstancias laborales me obligaron a volver a irme al extranjero. Por eso aún está más concienciado en lucha contra el paro juvenil. Hacen falta medidas precisas, coherentes y eficaces por eso es importante hacerles llegar el mensaje a su propia casa, el Parlamento Europeo. Si no se combate el problema no estaremos hablando únicamente de jóvenes frustrados sino también de la reducción del estado de bienestar y adelgazamiento de la riqueza.

Es la reflexión de un cántabro que cada día ve como cientos de jóvenes demandan un puesto de trabajo. Mandan currículos de Bulgaria, España, Italia, Rumanía e incluso países asiáticos. El mercado está saturado, dice apenado e indignado.

 

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