La bendición de la discordia

El cura de Santoña, entre el magistrado Rafael Losada, la consejera y la alcaldesa. /
El cura de Santoña, entre el magistrado Rafael Losada, la consejera y la alcaldesa.

Jueces para la Democracia eleva una queja al Tribunal Superior de Justicia por la consagración de la sede de Santoña y pide que la Consejería identifique a los responsables

CONSUELO DE LA PEÑA

La asociación progresista Jueces para la Democracia (JyD) ha presentado una queja ante la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, en la que muestra su «más profunda indignación» por la intervención del sacerdote de Santoña en la inauguración oficial del nuevo edificio que alberga los juzgados de esa localidad, un episodio que no quieren que se repita.

En el escrito, que firman los nueve integrantes de la sección territorial, exigen a la Sala de Gobierno que pida explicaciones a la Consejería de Presidencia y Justicia, organizadora del acto, por la bendición del edificio judicial, «con indicación expresa del responsable» de la intervención del párroco. Además requieren al TSJC para que emita un comunicado en el quese «desmarque» de «tan desafortunada actuación» y deje constancia de que hechos como el denunciado «no volverán a repetirse».

Aunque no se refleja de manera expresa, la denuncia constituye un aviso a navegantes para el Ejecutivo regional, ya que la próxima semana está prevista la inauguración de la nueve sede judicial en el Edificio Europa. JyD quiere evitar que se reproduzca la escena de Santoña: un sacerdote con el hisopo bendiciendo las estancias judiciales.

El pasado 6 de febrero las autoridades regionales y municipales inauguraron a bombo y platillo la sede judicial de Santoña, un acto que tuvo un invitado tan inesperado como incómodo para los jueces de JyD, el cura del pueblo. La presencia del sacerdote no pasó desapercibida y llamó la atención a algunos de los magistrados asistentes que, en privado, comentaron lo inhabitual de la bendición religiosa que resultó «un tanto rancia». Pero no ha sido hasta ayer cuando el colectivo de Jueces para la Democracia ha elevado su protesta a la Sala de Gobierno del TSJC para que tome nota y evite en lo sucesivo las derivas religiosas de este tipo de acontecimientos.

JyD desconoce de quién partió la invitación al sacerdote, pero lo cierto es que a la inauguración acudieron las más altas instituciones políticas y judiciales de Cantabria (presidente del Gobierno, consejera de Presidencia y Justicia y Justicia y presidente en funciones del TSJC), que compartieron un acto de naturaleza estrictamente civil con un representante de una confesión religiosa. «Tal actuación nos provoca estupor» y es «manifiestamente contraria al carácter aconfesional del Estado español, al tiempo que puede herir la sensibilidad de colectivos religiosos diferentes del católico», dice JyD en su queja.

Defiende la asociación que este tipo de actos públicos «deben ser asépticamente laicos, pues lo contrario supone una actuación fraudulenta» con la Constitución y «deja en muy mal lugar a las instituciones públicas, incluida la judicial». Los miembros de Jueces para la Democracia se sienten «ofendidos» con tal actuación y confían en que «no vuelva a repetirse». A su juicio, la inauguración de un edificio público, acto de naturaleza civil, «no puede servir de escaparate de sentimientos o de creencias religiosas, muy respetable siempre que queden circunscritas a la esfera estricta e íntimamente personal». Cuando rebosan lo personal «para aflorar en lo institucional, en lo representantivo», constituye «una falta de respeto a quienes no profesan la religión católica», concluyen los jueces. Era la primera vez que una sede judicial es consagrada por un sacerdote.