Los peritos del juicio de abuso dice que la menor no les contó nada sexual en su exploración

Los peritos del juicio de abuso dice que la menor no les contó nada sexual en su exploración

El acusado de abusar de la hija de su pareja, que se enfrenta a cinco años de cárcel, dice que "jamás" la tocó

EFEsantander

El acusado de hacer tocamientos a la hija de su pareja lo ha negado y los peritos que se entrevistaron con la menor tras la denuncia han afirmado que no les hizo ninguna alusión de índole sexual y que no les contó nada en ese sentido.

La Audiencia de Cantabria ha juzgado hoy a este hombre, para el que la Fiscalía solicita cinco años de cárcel, mientras que la acusación particular -que ejerce la madre de la menor- eleva esa petición a cinco años y medio. La defensa reclama la absolución.

El hombre ha negado las acusaciones y ha dicho que su relación con la hija de su expareja -que tenía nueve años en el momento de los hechos- era la normal, y la cuidaba, la daba de comer y la llevaba al colegio o al parque. Ha señalado que también la bañaba, en ocasiones con muñecos para que jugara, y que sólo le tocó el pecho "con la esponja". "Lo normal para lavarla", ha apostillado. Ha recalcado que cuando bañaba a la niña no tenía "ningún ánimo libidinoso". "Yo tengo dos hijos, jamás en la vida podría pensar de esa manera", ha abundado. Y ha asegurado que "en ningún caso" le daba pellizcos o la tocaba cuando estaba a solas con ella, ni le dijo nunca "ay las tetitas", tal y como se recogía en los escritos de acusación.

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El acusado ha indicado que tuvo una relación sentimental de seis meses con la madre de la niña y ha añadido que fue él quien lo dejó porque era "poco sana".

Así ha explicado que su expareja mostraba celos, que le dejó encerrado en casa con llave en varias ocasiones y que una vez le dejó en la calle en calzoncillos.

Además, según el procesado, la madre de la menor llamó a su casa después de haber roto, le preguntó si no podían "seguir como amigos" y llegó a denunciar también a su actual pareja.

Él también la denunció pero después quitó esa denuncia, y a su vez la madre de la niña también le denunció por violencia de género, según ha precisado ella, una vez que la niña le contó lo que había sucedido. Antes no lo había hecho porque "él ya se había ido y no quería líos".

La madre de la menor ha relatado que presentó la denuncia porque su hija le dijo, cuando volvían a casa andando una vez terminada la relación con el acusado, que él la había tocado, la había pellizcado en la vagina y que eran "cosas feas".

"Primero me dijo que ya nos habíamos deshecho de uno y que a ver si nos deshacíamos del otro para estar tranquilas, y cuando le pregunté por qué decía eso, la niña no soltaba prenda", ha dicho la madre, que ha señalado que la menor se refería a su propio padre y al acusado con ese comentario.

También ha señalado que siguió preguntando en casa y la niña le confesó que su expareja la tocaba cuando la bañaba y que no le gustaba.

Esta mujer ha explicado que normalmente el acusado no tenía que bañar a la niña y que la costumbre era que ella la ayudara sólo para el pelo.

Ha agregado que durante su relación pensaba que la relación del acusado con su hija era de confianza y "aparentemente buena".

Y ha contado que en una ocasión la abuela de la niña le sacó unas fotos por unas marcas que tenía y se las mostró a un compañero de trabajo médico por si era un herpes.

Según el testimonio de la madre de la niña y de la abuela y la tía, que también han declarado, ese médico les comentó que no le parecía ni un herpes ni un sarpullido, y que podría ser porque la hubieran apretado.

Además, estas tres testigos han manifestado que cuando se le preguntaba a la niña por esas marcas, como de arañazos, nunca decía nada y "bajaba la cabeza y lloraba".

Una de las guardias civiles que hablaron con la menor después de recibir la denuncia ha narrado que, aunque se mantuvo "reacia" y se ponía a llorar, al final dijo frases como que el acusado "le tocaba las tetitas" y que la pellizcaba, en la bañera o cuando estaban solos en el salón.

Los peritos, que hicieron un informe psicosocial, han resaltado que en su entrevista con la niña -cuatro meses después de que se presentara la denuncia-, ella no hizo ninguna alusión sexual.

Según han explicado, se intentó situar a la niña en momentos relacionados con el baño y se le hicieron preguntas sobre ese asunto, pero no "contó nada". "A nosotros no nos contó nada", ha resaltado uno de estos profesionales.

"Ella dice que le molestaban las cosquillas o cuando la pellizcaba, pero no toca contenidos sexuales", ha apostillado, antes de precisar que eso no quiere decir ni que se produjeran los abusos ni que no los hubiera.

La menor también ha declarado a puerta cerrada y, según han señalado las partes en el turno de informes, no ha hablado de los hechos, algo que acusaciones y defensa han interpretado de forma diferente.

Si bien las acusaciones creen que esa actitud de no hablar del asunto es "un primer indicio" que refuerza la acusación, la defensa ha destacado que la niña ha dicho que no se acuerda, lo que ha llevado a la letrada a criticar que se quiera "construir un castillo de naipes".

El acusado de abusar sexualmente de la hija de su pareja ha admitido que cuidaba de la menor, que en el momento de los hechos tenía unos 9 años, ya que la bañaba o jugaba con ella, pero "en ningún caso" le hizo tocamientos o pellizcó. "Jamás", ha asegurado F.O.F., para quien la pequeña era como "una hija más".

Así lo ha dicho este miércoles en el juicio celebrado contra él en la Audiencia de Cantabria, en el que también ha prestado declaración la víctima, aunque no ha respondido a las preguntas formuladas, y la madre de ésta y expareja del acusado, que fue quien denunció los hechos.

Según ha explicado la mujer, interpuso la denuncia después de que su hija le contara que el hombre (que se enfrenta a una solicitud de más de cinco años de cárcel por un delito continuado de abusos sexuales) le hacía "cosas feas", ya que la "agarraba", "pellizcaba" o decía "ay, mis tetitas" y "mi chochete" cuando la bañaba o cuando ambos estaban en el sofá del salón.