Condenado a año y medio de cárcel por tráfico de heroína al ser delatado por un cliente

Fue detenido en la calle Garmendia después de intentar escapar y de escupir seis bolas blancas que contenían heroína

E. PRESSsantander

La Audiencia Provincial ha condenado a un año y medio de cárcel a un hombre detenido en febrero de 2013 por traficar con heroína en Santander tras ser delatado por un cliente.

Los hechos ocurrieron el 20 de febrero de 2013, cuando unos agentes de la Policía Nacional pararon en la calle Cádiz a un hombre que llevaba una "bola pequeña de droga". En la sentencia se indica que este individuo ofreció datos "muy concretos" sobre el lugar donde había comprado la droga y la persona que se la había vendido, tanto de su raza, como de su pelo o sobre su ropa. Sin embargo, en el juicio este hombre negó haber dado estos detalles, algo que la Sala considera "comprensible" por un intento de "no parecer un chivato" o "no enfrentarse al acusado en su presencia". Para la Audiencia esto "no desvirtúa" los hechos probados. Y es que cuando los agentes acudieron al lugar que este hombre les había indicado, en la calle Garmendia de Santander, vieron a un individuo que respondía a estas características y le pidieron que se identificara.

Esta segunda persona, con siglas A. A., reaccionó a la petición de los agentes echándose a correr y se refugió en un locutorio cercano. Cuando los policías se acercaron a él, A. A. escupió seis bolas blancas y lanzó golpes contra los agentes, que no les alcanzaron, para dificultar su detención.

Al ser analizada la sustancia de las bolas, se supo que contenían un total de 1,42 gramos de heroína y riqueza del 17,4% (igual que la sustancia que llevaba el chico al que habían parado en la calle Cádiz), con un valor de 81,39 euros.

Tras su detención, y ya en dependencias policiales, el acusado se dirigió a uno de los policías nacionales que había participado en la operación y le dijo que sabía que su esposa tenía un farmacia, él un coche negro y un hijo pequeño.

Para la Audiencia, A. A. es autor de un delito contra la salud pública de sustancias que causan un grave daño para la salud, por lo que se pide año y medio de prisión y el pago de 82 euros de multa.

Asimismo, se le considera también autor de una falta de desobediencia leve a pagar 135 euros de multa.

Sin embargo, ha sido absuelto de la falta de amenazas de la que se le acusaba al considerar la Sala que "no ha aparecido con claridad la finalidad" con la que se dirigió a uno de los agentes policiales narrándole determinados extremos de su vida privada, que, al parecer, conocía por un trabajo que había desarrollado con anterioridad.