Un hogar de hace 45.000 años centra el interés de los arqueólogos en La Garma

Registros de los restos con códigos de barras./
Registros de los restos con códigos de barras.

Al cumplirse 20 años del descubrimiento de la Galería Inferior, los investigadores estudian también los huesos de los suelos magdalenienses

JOSÉ LUIS PÉREZ

Un equipo pluridisciplinar del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Cantabria, dirigido por el catedrático de Prehistoria Pablo Arias y por el director del Museo Regional de Prehistoria y Arqueología, Roberto Ontañón, está desarrollando en el complejo arqueológico de La Garma, en Omoño (Ribamontán al Monte), una nueva campaña de trabajos de campo que ha permitido identificar un hogar del periodo Musteriense (Paleolítico Medio) de gran interés, porque apenas se conocen muchas estructuras de esta época y menos en tan buen estado de conservación. También en esta campaña una parte del equipo está trabajando en niveles del Paleolítico Inferior, en los que se ha encontrado una vértebra cervical de rinoceronte, que inicialmente apunta a una cronología por encima de los 400.000 años, en el horizonte temporal de algunos de los grandes descubrimientos de Atapuerca. Finalmente, se avanza en el conocimiento de la excepcional Galería Inferior, donde se conservan suelos intactos del Magdaleniense medio (17.000 años), gracias a la aplicación de una técnica muy innovadora para un estudio experimental de los huesos hallados 'in situ'.

Este año se cumplen dos décadas desde que la Universidad de Cantabria excava en este complejo arqueológico, declarado Bien de Interés Cultural e incluido en 2008 en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. Fue hace 20 años, en otoño de 1995, cuando se produjo el hallazgo excepcional de la Galería Inferior, una cueva sellada, sin boca al exterior en la actualidad, y en la que, a pesar del difícil acceso, se ha podido constatar la existencia de hasta tres suelos de época Magdaleniense, una gran cantidad de restos de arte mueble y unas manifestaciones de pinturas y grabados rupestres semejantes a las de Altamira o El Castillo.

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La cueva denominada Garma A centra los principales trabajos de esta campaña, después de la polémica que abrió el Gobierno de Ignacio Diego en época electoral anunciando la intención de abrir al público la cueva, algo de lo que los arqueólogos no quieren hablar por la imposibilidad material de llevarlo a cabo. No obstante, se muestran partidarios de cualquier proyecto de divulgación y didáctico, para lo que cuentan con una nave donde desarrollan trabajos complementarios y que fue objeto de un 'lavado de fachada' en plena campaña electoral, aunque ni siquiera se llegó a inaugurar.

En La Garma A, a unos 80 metros sobre el nivel del mar, el equipo de Arias y Ontañón se mide a una estratigrafía con más de 9,5 metros de potencia. Uno de los aspectos más destacados de la zona arqueológica de La Garma es que estuvo ocupada con cierta continuidad desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Media. La Prehistoria está perfectamente documentada en todos sus estadios y únicamente no se ha constatado presencia humana de la II Edad del Hierro y de época romana.

El fuego de los neandertales

Uno de los grandes retos para los prehistoriadores actuales estriba en descifrar cómo fue la transición entre neandertales y homo sapiens (hombre moderno), si hubo contactos entre ellos, si se mezclaron, si la sustitución de unos por otros fue abrupta o paulatina a lo largo de siglos. Los investigadores de La Garma no están al margen de ello y participan en programas interdisciplinares a nivel internacional a los que este año podrán aportar valiosos resultados fruto de las excavaciones que desarrollan en la zona del abrigo o de la boca ya desaparecida de La Garma A.

Aquí están excavando en estos días un hogar -una fogata-, que sitúan cronológicamente en el Musteriense (Paleolítico Medio). Se trata de una especie de cubeta, con algunas piedras de canto que dan forma a una modesta estructura dentro de la cual se advierte la presencia de arcilla quemada, de algunos materiales líticos -restos de talla, raederas...- y de huesos de fauna de aquel momento -ciervo, uro, bisonte, caballo...-.

Pablo Arias apunta que su cronología puede situarse hace unos 45.000-50.000 años, porque ya dentro de la cueva se han excavado niveles auriñacienses (Paleolítico Superior) que se han fechado hace 39.000 años, y entre estos dos estratos aún hay otro intermedio.

Los arqueólogos emplearán en este caso una batería de técnicas de laboratorio para saber qué quemaron y qué temperaturas alcanzaron las comunidades neandertales a las que se atribuye este novedoso hogar.

Aminoácidos de los huesos

En esta campaña también se están realizando algunas 'incursiones' a la Galería Inferior de La Garma, el auténtico santuario por lo excepcional de los restos conservados allí y por la complejidad de acceso. Realizada la topografía y estudios monográficos -se pretende publicar a corto plazo uno sobre el arte mueble-, ahora se toman muestras experimentales en los suelos paleolíticos originales con el fin de aplicar una muy innovadora técnica que permite identificar los huesos a partir del aminoácido de éstos. Arias espera que los resultados les ofrezcan mayor información sobre las especies presentes en el mejor conjunto del mundo de suelos del Magdaleniense Medio, hace 17.000 años.