Revilla hace bandera con los impuestos

Revilla y Diego se miran en la toma de posesión del regionalista como presidente./
Revilla y Diego se miran en la toma de posesión del regionalista como presidente.

El Gobierno regional reitera casi cada semana que no piensa subir los tributos autonómicos, a excepción de Sucesiones y Donaciones, al que atribuye una importante carga ideológica. Ahora, anuncia que también tratará de atajar el fraude fiscal, como hizo el PP

DAVID REMARTÍNEZSantander

El nuevo bipartito que gobierna Cantabria desde el pasado julio ha reiterado hasta la saciedad que no va a subir los impuestos. Venimos de una época dura, una recesión que ha llevado aparejada la subida de abundantes tributos nacionales, regionales y locales, del IVA al IBI, para cumplir el mandato europeo del equilibrio presupuestario, y tanto el PRC como el PSOE quieren distanciarse de tales políticas, pues han acumulado un evidente malestar en la calle. Aunque, lógicamente, no pueden decir que de ese agua no beberán: No subiremos los impuestos, salvo que ocurran cosas muy especiales, como que no pudiéramos pagar lo más perentorio, ha señalado este miércoles Miguel Ángel Revilla al ser cuestionado sobre el asunto. Cabe recordar que el Ejecutivo anunció la semana pasada un ajuste presupuestario de 108 millones de euros, para así cumplir el objetivo anual de déficit.

En realidad, el bipartito sí que va a subir un tributo: el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, al que el Partido Popular le aplicó unas excepciones que prácticamente supusieron su anulación. Este gravamen es quizá el más cargado de una supuesta ideología de cuantos maneja directamente la comunidad: mientras los conservadores justifican su merma para facilitar el traspaso de pequeños negocios familiares entre padres e hijos, por ejemplo, los socialistas defienden su cobro firme para evitar los privilegios de las grandes fortunas. Tanto PSOE como PRC apuntan al mismo ejemplo: la herencia de Emilio Botín, valorada en 850 millones, que apenas tributó al erario en 2014 porque tanto Cantabria como Madrid eran entonces autonomías con dicho impuesto casi suprimido. El PP defiende que su perspectiva beneficia a muchas familias de clase media, y el actual Gobierno, que solo grava a unos pocos de clase alta.

Así pues, el Ejecutivo cántabro establecerá ahora un nuevo modelo para las Sucesiones. Y además, intentará reducir el fraude fiscal, esto es, que paguen impuestos quienes ahora se escaquean. En palabras de Revilla: Hay mucha evasión fiscal y ese sí que tiene que ser un objetivo del Gobierno, que paguemos todos los impuestos, pero subirlos no, porque ya por desgracia las capas medias y populares están suficientemente abrasadas. Revilla, al quite del humor urbano.

La baza del fraude fiscal es también un asunto recurrente con cada cambio de ciclo político. Y aunque manido, es un terreno pantanoso, porque tan difícil resulta calcular el dinero que el erario pierde a causa de los contribuyentes tramposos, como establecer un mecanismo, con suficiente personal, sanciones y coordinación con otros organismos públicos, que lo ataje. Juan José Sota, responsable de Economía, ha anunciado medidas, pero todavía no las ha concretado, como tampoco ha cuantificado cuánto podría ingresar la Administración al aumentar su vigilancia. Según un informe del sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha) y la Universidad Rovira y Virgili, la economía sumergida en Cantabria rondaría el 22% de su Producto Interior Bruto (la media española es del 25%).

El PP ya inició una campaña similar durante la legislatura pasada. La entonces consejera, Cristina Mazas, ha salido también a la palestra para azuzar al Gobierno a mantener las rebajas de impuestos aprobadas por el Ejecutivo de Ignacio Diego, e incluso profundizar en ellas ahora que hemos pasado a un escenario de crecimiento económico. Como argumento, apunta que, al haber más actividad económica, las arcas ingresarán más dinero aunque rebajen la tributación.

Poco ha tardado el aludido en contestar a la diputada del PP: Incurren en una irresponsabilidad sin límites por hablar de bonanza económica cuando la comunidad autónoma está intervenida y se ha visto obligada a aprobar un Plan de Ajuste de 108 millones, ha reprochado Sota. La víspera, Revilla había apuntado su voluntad de pactar los próximos presupuestos incluso con el PP. No parece que ese hipotético diálogo lleve buen camino.

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