Cerca de 5.000 cántabros viven conectados a un marcapasos

Colocan un marcapasos a un paciente/
Colocan un marcapasos a un paciente

Durante 2015 se han colocado 480 nuevos dispositivos, una cifra que aumenta cada año por el envejecimiento de la población en la región

DANI MARTÍNEZsantander

Se suele decir que el cuerpo humano es lo más parecido a una máquina perfecta. Pero como todas las máquinas, con los años, también puede empezar a fallar y necesita pasar por el taller. Uno de los órganos que más nota el paso del tiempo es el corazón. No le ocurre a todas las personas, ni muchos menos, pero hay casos en los que, a partir de cierta edad, este órgano pierde su potencia y comienza a funcionar a menor velocidad. Un ritmo que no es suficiente para cumplir su labor, la de bombear la sangre oxigenada por todo el organismo. Cuando eso pasa, es el momento de proporcionarle una ayuda:el marcapasos, un motor artificial que utilizan cerca de 5.000 personas en la región.

Este año, la sanidad pública ha colocado 480 marcapasos a pacientes cántabros, algo más de uno por día. La tendencia es que, en las próximas décadas, estas cifras sean cada vez más elevadas. Lo explica el encargado de realizar casi la totalidad de las intervenciones en la comunidad autónomo, el doctor Juan José Olalla, jefe de Sección de la Unidad de Arritmias del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla:«Si el número de pacientes con este tipo de dispositivos aumenta es porque en Cantabria y en España tenemos una longevidad muy alta. Como la población está más envejecida, se colocan más que hace algunos años».

A veces, cuando se produce un bloqueo del sistema eléctrico del corazón así se llama en el argot médico, los marcapasos sirven, directamente, para salvar a la persona de una muerte segura. En otras ocasiones, reactivan el órgano que ha perdido el ritmo cardiaco normal los latidos por minuto y mejoran notablemente la calidad de vida del paciente. A partir de que empieza a funcionar ese aparato minúsculo del tamaño de una moneda de dos euros desaparecen los principales síntomas: agotamiento, imposibilidad de realizar sobreesfuerzos físicos, mareos, pérdidas de conocimiento...

«Después pueden hacer una vida totalmente normal y se pueden reincorporar al trabajo como si nada. Si corrían o practicaban algún deporte pueden seguir haciéndolo sin problema», detalla el doctor Olalla, que a modo de curiosidad dice que lo único que no tienen permitido es ser conductores profesionales, pero sí coger sus vehículos personales. También hay que tener cuidado con los arcos de seguridad de los aeropuertos o de los centros comerciales porque el campo electromagnético lo puede alterar, «pero nada más».

Más mujeres

El mismo motivo que explica el aumento del número de pacientes con marcapasos, la longevidad, también explica que se pongan más en mujeres viven durante más años que en hombres. Un 60% frente a un 40%. Y aunque es cierto que la mayoría de las personas que conviven con este dispositivo no son unos críos, la edad no es el único factor. Como los puzzles sencillos, son para personas entre los 0 y los 100 años. «Hay chavales con bloqueo congénito o que nacen bloqueados y lo necesitan para vivir. O gente joven, pero esas son las excepciones». Porque de las personas que hay en Cantabria con este dispositivo, solo el 1% lo llevan desde los primeros meses, otro 3%corresponde a menores de 55 años y un demoledor 96% es de mayores de 55 años.

Sea cual sea su perfil y a pesar de que los marcapasos son ya muy conocidos los primeros se colocaron en 1958 y en Cantabria no tardaron mucho tiempo en llegar, a todos los pacientes tienen que explicarles con detalle el trabajo que este aparato va a realizar en su corazón. El doctor Olalla lo divide en dos partes:la detección y la estimulación. La primera la desarrolla gracias a un sensor que ve si hay estímulo eléctrico en el ventrículo. «Lo normal es que se contraigan entre 60 y 100 veces por minuto. El marcapasos se programa para que se altere y dé la señal cuando esas contracciones pasan de un umbral determinado», cuenta. En ese momento, se iniciaría la segunda parte y comenzaría a actuar. Es decir, a mandar el impulso que el corazón no puede hacer por sí solo.

La colocación se hace con anestesia local y dura entre 10 minutos y una hora. Un proceso «muy sencillo»que no suele tener complicaciones. «Yo llevo 25 años poniendo marcapasos y nunca se ha quedado nadie en la sala», tranquiliza el doctor. A partir de ahí, lo que toca cada medio año son la revisiones periódicas para ver que todo funciona con normalidad. Sobre todo se comprueba que la pila que hace trabajar al marcapasos no se agota. Su vida útil suele ser de ocho años, pero en Valdecilla prefieren no apurar los tiempos y en cuanto ven que empieza a vaciarse, cambian el dispositivo. Los primeros hace medio siglo eran externos al cuerpo, pero ahora cada vez son más pequeños y menos invasivo. «Ni se notan», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos