Momentos de angustia en Bárcena Mayor

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Jesús Cañas, guarda forestal en la zona de Cabuérniga: «Si arde una casa, se quema todo el pueblo. Es un infierno lo que estamos viviendo en Los Todos y en Barcena con el fuego»

D. CARRERA SANTANDER.

«Si arde una casa, se quema todo el pueblo. Es un infierno lo que estamos viviendo en Los Tojos y en Barcena con el fuego». Jesús Cañas, guarda forestal en la zona de Cabuérniga, reconoce que «el pueblo ha corrido peligro y por eso las autoridades han barajado la posibilidad de evacuar el pueblo». «Hemos estado trabajando con los bomberos sin parar, durante todo el día para hacer frente al fuego y evitar que llegara a las casas», relata.

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Este agente del medio natural insiste en que «no hay derecho a los que están haciendo algunos o acaso quieren quemar el pueblo. Si no, no se entiende». A su juicio, «al igual que todos los incendios que hay estos días en Cantabria es intencionado, al 100%». Vecinos y hosteleros de Bárcena Mayor -una localidad con apenas 90 habitantes- vivieron ayer momentos de angustia ante la amenaza de desalojo de las casas. «El trabajo de los bomberos y las palabras de las autoridades nos ha tranquilizado», resaltan en el restaurante La Solana, ubicado en la calle de la Iglesia. Con el fuego «a las puertas del pueblo», como relata uno de los dueños de este establecimiento, «hemos estado muy preocupados pero sin dramatizar porque han estado aquí los bomberos durante toda la tarde». «No hay derecho a que por unos inconscientes tengamos que estar en vilo todo el pueblo», se lamenta.

Otra de las hosteleras de la localidad, Julia, del restaurante La Jontana, dice que durante todo el día hemos estado trabajando con normalidad sin embargo «a partir de las siete de la tarde ya hemos visto una enorme humareda y las llamas llegando al pueblo». «La Guardia Civil y los bomberos nos han dicho que estaba controlado pero aun así te asustas al ver el fuego tan cerca. Impresiona ver las llamas casi a la puerta de casa», agrega.

Más tranquila estaba María Dolores Díaz Escalante, de la posada rural La Franca, donde mientras los bomberos, la Guardia Civil y los agentes forestales luchaban contra el fuego, cenaban los clientes con aparente normalidad. «Al final tanto decir que estaba el fuego en Bárcena Mayor, ha llegado. Más tranquilos porque parece que está controlado y de hecho nosotros estamos trabajando con normalidad a pesar de que al abrir la puerta del restaurante te huele a chamuscado», comenta. En cuanto a los visitantes en esta zona turística, Díaz Escalante indica que «tenemos gente que se queda a dormir aunque ha habido una pareja que por miedo se ha marchado». «Creo que antes de llegar a las casas queda mucho. pero hay que tenerle respeto al fuego», indica.