Altamira se queda húerfana

José Antonio Lasheras/
José Antonio Lasheras

La muerte de José Antonio Lasheras conmociona a la sociedad cántabra | El Museo de Altamira celebra un emotivo minuto de silencio para recordar a su director

A. SAN MIGUEL | C. DE LA PEÑAsantander

El director de Altamira, José Antonio Lasheras Corruchaga (Barcelona, 1956), falleció el pasado 26 de febrero en un grave accidente de tráfico ocurrido en la provincia de Burgos. El museólogo viajaba junto a su esposa por la carretera nacional 627 cuando se vieron implicados en un choque frontal con otro turismo a la altura del municipio de Quintanas de Valdelucio, a 17 kilómetros de Aguilar de Campoo. El Servicio de Emergencias Castilla y León 112 recibió una llamada a las 17.36 horas en la que se alertaba de la colisión en el kilómetro 63 de la carretera que comunica Burgos con Aguilar de Campoo (Palencia). El alertante indicó a los técnicos del 112 que había tres personas heridas de gravedad y que dos de ellas se encontraban atrapadas en el interior de uno de los turismos.

El ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, ha transmitido sus condolencias a la familia y amigos de José Antonio Lasheras. Además, ha asegurado que era "uno de los mayores conocedores de Altamira". "Quiero transmitir el pesar del Ministerio que represento por la pérdida de quien fuera el director del Museo de Altamira en los últimos 25 años. Mi más sentido pésame a la familia y al equipo con el que trabajaba directamente José Antonio", ha señalado Méndez de Vigo en un comunicado. "Le recordaremos como uno de los mayores conocedores e investigadores de la cueva de Altamira".

Por su parte, el Gobierno de Cantabria promoverá un homenaje póstumo al arqueólogo y director del Museo de Altamira. Así lo ha anunciado este sábado la vicepresidenta del Gobierno, Eva Díaz Tezanos, quien ha explicado que desde la Consejería de Cultura, que dirige Ramón Ruiz, ya se está valorando entablar contacto con las autoridades culturales del Estado para hacer a Lasheras "el reconocimiento que se merece después de una trayectoria tan importante" al frente del Museo y Centro de Investigación de Altamira.

El Museo de Altamira, donde sus trabajadores estaban profundamente afectados, ha celebrado a la una y media del mediodía un emotivo minuto de silencio.

La sala de operaciones del 112 dio aviso del incidente de manera inmediata a la Guardia Civil de Tráfico, a los Bomberos de Burgos y a los Bomberos de la Diputación de Palencia, que acudieron desde los parques de Aguilar de Campoo y Herrera de Pisuerga. Además, se solicitó la presencia de Emergencias Sanitarias-Sacyl, que desplazó hasta el lugar una UVI móvil, una ambulancia de soporte vital básico, y al médico del Punto de Atención Continuada de Aguilar de Campoo.

Una vez en el lugar del accidente, los facultativos de Sacyl no pudieron sino confirmar el fallecimiento de una de las víctimas, que resultó ser José Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira desde el año 1991. Los sanitarios atendieron a los dos heridos graves, uno de ellos la esposa de Lasheras (que se encuentra muy grave) y fueron trasladados al Hospital Universitario de Burgos.

La muerte de José Antonio Lasheras se extendió rápidamente en el ámbito cultural, donde se reconoce el papel del museólogo como adalid de la internacionalización del Museo Nacional de Altamira. Y es que aunque Lasheras nació en Barcelona, permaneció vinculado a la cueva desde que en 1991 fue nombrado director del Museo y Centro de Investigación de Altamira. Desde esta atalaya Lasheras redactó el programa museológico que permitió la renovación del centro, un proyecto que incluyó la reproducción a escala natural de la cueva y sus pinturas paleolíticas, y desde la que se responsabilizó de los trabajos de conservación. Hasta tal punto que su nombre permanece inexorablemente unido a Altamira. Él estuvo detrás del diseño de la réplica, detrás del diseño museográfico y dentro de todo el proceso de ejecución.

25 años al frente del museo

trayectoria

José Antonio Lasheras, nacido en Barcelona en 1956, llevaba al frente del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira desde 1991 y es el máximo impulsor del proyecto de la llamada 'Neocueva', que se abrió en 2001 y está considerada la reproducción más fiel que existe de la original y muy similar a como se conocía hace 15.000 años.

Licenciado en Filosofía y Letras, antes de llegar al Museo de Altamira formó parte del Museo de Zaragoza dedicado a la arqueología provincial romana y fue museólogo en la Subdirección de Museos Esttatales del Ministerio de Cultura hasta 1990. Conservador de Museos del Estado, es autor de múltiples publicaciones científicas y divulgativas sobre arte rupestre, el paleolítico superior y sobre museología, así como centradas en la Cueva de Altamira, ubicada en Santillana del Mar y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1985.

Tal es así que el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, todavía consternado por la muerte inopinada del conservador, destaca sobre todas las cosas «esa vocación profesional, de entrega casi sacerdotal» que Lasheras sentía respecto a la cueva de Altamira. «Colaborador leal» de los proyectos que durante esta legislatura puso en marcha el secretario de Estado en Altamira, Lassalle definió al fallecido como «una persona de alto nivel de responsabilidad, sensata, muy volcada en su trabajo y con una vocación de entrega a lo que representaba la cueva de Altamira». El balance de su trabajo, en palabras del responsable de Cultura, no puede ser mejor. «Su gestión ha sido impecable desde el punto de vista profesional y técnico. Es una pérdida difícilmente reparable».

Quizá esa pasión por Altamira fuera el motivo por el que Lasheras consiguió sobrevivir en su puesto a los cambios de Gobierno. Los responsables de Cultura a nivel estatal pasaron, pero él permaneció al frente del Museo Nacional. «Rehuyó polémicas inútiles e hizo equilibrios frente a los distintos avatares provocados por los problemas de conservación de la cueva y así supo mantenerse como director», subraya su colega y amigo Roberto Ontañón, director del Museo de Prehistoria (Mupac), que le reconoce el mérito de transformar un museo «vetusto» en un referente internacional.

Los que le conocían bien le definen como un hombre «cordial, agradable, educado y moderado» en sus pronunciamientos. Esa cautela le hacía especialmente reservado a la hora de opinar. Sin ir más lejos, en la polémica suscitada esta misma semana por la futura ubicación del Mupac, Lasheras comentó a Ontañón que permanecía en silencio, que no haría declaraciones, al tiempo que le expresó su apoyo.

Casado con una restauradora, era padre de dos hijas. Hace unos años sufrió un aparatoso accidente de tráfico del que salió ileso, pero le metió el miedo en el cuerpo. Estuvo mucho tiempo sin conducir.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y la vicepresidenta, Eva Díaz Tezanos, trasladaron su pésame por el fallecimiento del museólogo, a quien el jefe del Ejecutivo calificó de «amigo» y «sabio». El Gobierno regional lamentó «profundamente» la muerte del que definió como el «gran valedor de Altamira durante 25 años». El Ejecutivo resaltó su «excepcional labor» y aseguró que «la muerte de este barcelonés de nacimiento pero cántabro de sentimiento deja un gran vacío en Altamira y consterna a Cantabria entera».

Por su parte el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, ha mostrado el pesar de toda la Corporación y de la sociedad santanderina por la muerte del director del Museo, al que ha recordado como "un investigador apasionado y un gestor responsable".

"Bajo su dirección, el complejo Altamira escribió algunas de las páginas más importantes de su historia reciente y alumbró uno de los proyectos claves para su relanzamiento como museo y para la preservación de la cueva, con la inauguración de la réplica de la cavidad y de su sala de polícromos", ha afirmado De la Serna.

El alcalde de Santillana del Mar, Isidoro Rábago, destacó su carácter emprendedor, mientras que el presidente del PP en Cantabria, Ignacio Diego, y el presidente de la CEOE, Lorenzo Vidal de la Peña, trasladaron sus condolencias por el fallecimiento del arqueólogo.

Su mujer sigue grave

La esposa de José Antonio Lasheras sigue en estado grave en el hospital de Burgos tras el accidente de tráfico en el que ayer falleció su marido, que conducía el turismo en el que viajaban a Madrid, han informado a Efe fuentes del hospital y del entorno de amistades del matrimonio.

El conductor del otro turismo, con el que chocó el vehículo en el que viajaba el matrimonio, un hombre de 30 años, permanece también ingresado en el mismo centro hospitalario, al que también llegó en estado grave, aunque no se han facilitado datos sobre su evolución.

Fuentes de la Guardia Civil han señalado que se ha abierto una investigación para determinar las causas del accidente y qué vehículo invadió el carril contrario, ya que la colisión se produjo en un tramo curvo en el que ninguno de los turismos estaba realizando un adelantamiento, aunque la colisión fue frontal.

El accidente se produjo en el kilómetro 63 de la N-627 a las 17:35 de la tarde de ayer y como consecuencia quedaron atrapados en el vehículo Lasheras, de 59 años, y su esposa, de la misma edad, ambos en estado grave, lo mismo que el conductor del otro turismo, un hombre de 30 años que viajaba solo.

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