Casi la mitad del Parque Científico está vacío tras doce años de actividad

Gráfico que explica ocupación real del PCTCAN/
Gráfico que explica ocupación real del PCTCAN

Gobierno regional y Ayuntamiento proyectan la futura ampliación del Pctcan a pesar de que el 44% de su actual superficie sigue disponible

MARTA SAN MIGUELSantander

El crecimiento del Pctcan es la metáfora de que Cantabria también crece, ¿pero qué es crecer, aumentar los metros cuadrados que ocupa del Parque, o que haya más empresas operando en su suelo? Doce años después de que se creara la sociedad gestora del Parque Científico y Tecnológico de Cantabria, el 44% de su superficie inicial está vacía. A pesar de ello, desde el Gobierno cántabro y el Ayuntamiento de Santander se sigue apostando por su ampliación, según dicen, para habilitar más suelo en caso de que el parque llegue a su máxima ocupación, y un equipo formado por ambas administraciones está trabajando en las condiciones urbanísticas y jurídicas que lo hagan viable.

«Hay que anticiparse», dice el concejal de Urbanismo César Díaz (PP), en alusión a ese futuro sin plazos en el que se proyecta la ampliación. Él no es el único en hacerlo, ni mucho menos el primero, ya que en la inauguración de los primeros edificios del Pctcan, allá por 2009, la entonces vicepresidenta Dolores Gorostiaga (PSOE) ya apuntaba la necesidad de dicho crecimiento ante «la demanda sin precedentes» para no «limitar su potencial». Un informe privado sostenía la idea, pero ese crecimiento sólo se materializó los primeros años del parque. Luego, la crisis lo frenó. Desde entonces, la ampliación ha estado en boca de ambas administraciones, que siempre han apelado a la «colaboración institucional» para llevarlo a cabo, así como en campañas electorales como la última del PRC que abogaba por crear un «Sillicon Valley» a la cántabra en los terrenos de la ladera norte. Intenciones aparte, lo que es un hecho es que la ampliación ha sido una prioridad en los sucesivos gobiernos sin que ninguno haya conseguido apretar la tecla definitiva; la que haga arrancar el actual espacio disponible y lo ponga a funcionar a pleno rendimiento como sí lo hacen las 35 empresas que operan en la actualidad.

«Estamos acompasando los pasos para marcar una hoja de ruta que tenga esos terrenos listos el día de mañana», sostienen Gobierno y Ayuntamiento, en una comunicación oficial conjunta remitida a este periódico a preguntas sobre el futuro del parque, sin que ninguna de las partes haya explicado las medidas para aprovechar el suelo disponible. Lo que está clara es la vocación política por llevar a cabo la ampliación, tal y como se vio apenas un mes después de las elecciones de mayo de 2015, cuando comparecieron juntos el reelegido alcalde Íñigo de la Serna y el nuevo consejero de Industria, Francisco Martín, para anunciar, como ya hicieron otros políticos de Ejecutivos anteriores, el proyecto de ampliación de esta infraestructura «estratégica para la región». Sin embargo, saber hacia dónde y de qué manera se daría dicho crecimiento son los flecos que ambas administraciones siguen peinando. El Pctcan continúa a medio gas mientras se dilucidan las fórmulas para convertir en suelo productivo los metros cuadrados que lo rodean: los sectores 7 (73.000 m2 hacia Ojaiz) y 4 (330.000 m2 hacia el norte, al otro lado de la autovía). El objetivo de «disponer en todo momento de suelo productivo suficiente en el entorno del Pctcan» es claro y «compartido» pero, en la actualidad, hay once superficies disponibles que acumulan hierba y dos edificios construidos que siguen vacíos: la Torre de Renovables y el Espacio Cubo. Y ese es sin deshacer el verdadero nudo que ata su futuro.

Crecer, pero de qué manera

El crecimiento intermitente del parque se enfrenta a un debate añadido: el de seguir apostando por empresas de corte tecnológico y científico, o por los nuevos modelos para espacios y servicios, como los últimos que han llegado y que distan de su objetivo fundacional una residencia de estudiantes y la reconversión de los edificios que han quedado vacíos en sedes gubernamentales. En ese sentido, las únicas máquinas que trabajan estos días son las que proceden de la Universidad Europea del Atlántico y que levantan la residencia (una infraestructura tangencial a la base fundacional con la que nació el Parque) y las instalaciones deportivas, que darán un valor añadido al parque al ofrecer su servicio a los trabajadores, que no son pocos.Según los últimos datos facilitados por la Consejería de Industria, en febrero de este año había 3.641 empleados en 35 empresas.

El Espacio Cubo y la Torre de Renovables, a la espera de un uso

sedes vacías

En estos momentos hay dos edificios en el Pctcan a la espera de darles uso. Por un lado está el Espacio Cubo, que supuso una inversión de más de dos millones de euros. Financiado con Fondos Feder, estaba llamado a ser un museo en el que el conocimiento y la tecnología sirvieran de gancho con el público para mostrar qué se hace en el parque, una carta de presentación entre lo interactivo y lo visual para los visitantes del Pctcan. Lo único visual que hoy ofrece es el abandono evidente a través de sus cristales. Lo mismo ocurre con otro gran espacio vacío como es el de la Torre de Renovables, un enorme cilindro de cristal parejo al Instituto de Hidráulica que nunca llegó a estrenarse.

Todo suma para llenar el parque, a pesar de que su idiosincrasia deja claro que las condiciones atractivas en las que se ofrece el suelo surgen con el objetivo de fomentar y motivar que las empresas de esa índole se instalen en la capital cántabra. A pesar de ello, y con la destrucción de empleo que ha soportado España en los últimos años, su llegada se antoja compleja a pesar de que fue, y sigue representando, una actuación clave: «El Pctcan es una infraestructura básica y estratégica para Santander y para Cantabria, y tiene que seguir siendo uno de los ejes de crecimiento y creación de empleo», dice Javier Puente, director comercial del Ámbar Comunicaciones, que desarrolla su actividad empresarial en el parque desde febrero de 2011 con 96 trabajadores.

El Pctcan supuso una inversión pública y privada por encima de los 150 millones de euros. La financiación llegó a través del Gobierno de Cantabria, los Fondos Feder y los ministerios de Industria y de Ciencia e Innovación del entonces presidente socialista Rodríguez Zapatero.Su construcción fue una apuesta en firme por la investigación y el desarrollo como base para que el tejido empresarial de la región fuese más competitivo en el marco que dibuja el siglo XXI.

«Para empresas dedicadas a servicios y soluciones integrales TIC, como as que componen el Grupo Ambar, nos permite trabajar en un entorno colaborativo donde poder compartir experiencias con empresas innovadoras del sector tecnológico», sostiene Puente. Sin embargo, en este escenario en el que ya se habla de una tercera revolución industrial basada en el desarrollo tecnológico, Cantabria tiene en el parque un pilar imprescindible con el músculo infrautilizado: «El volumen de personas que mueve el Pctcan ha aumentado mucho, especialmente con la llegada de personal del Gobierno de Cantabria, y el Parque no se ha adaptado. Le faltan servicios y aparcamiento. Ya que hay suelo sin ocupar, convendría utilizarlo para dar solución a estos problemas», admite Mª José Bárcena , directora de Administración y Recursos Humanos de Ámbar.

El conocimiento como sector productivo es un eje estratégico de las economías más desarrolladas y con ese horizonte nació en 2004 el Pctcan, junto con otros parques del país. Sirvieron de modelo el de Valladolid, el de Málaga e, incluso, el de Finlandia. Fue en 2009 cuando la primera empresa inauguró oficialmente su sede y se dio por iniciada la actividad del Pctcan: Apia XXI.

Ya entonces se empezó a hablar de la necesidad de ampliar los 100.000 metros cuadrados inicialmente proyectados. Entre tanto, el Ayuntamiento se encontraba en pleno proceso de redacción del Plan General de Ordenación Urbana (se aprobó definitivamente en 2012), y el debate se dirigía entonces hacia cuánto suelo industrial debía disponer la capital.

Con la polémica del búnker del Santander mediante, que finalmente se acabó instalando en los terrenos del Ayuntamiento de Medio Cudeyo (gobernado por el PRC) a pesar de que la ladera norte del Pctcan cambió el uso de su suelo al de la categoría de productivo, la realidad pronto obligó a las administraciones a repensar ese crecimiento y volver las miradas hacia lo que se había construido; es decir, hacia las primeras empresas que empezaban a operar y que con la crisis hicieron mudanza. La primera fue Apia XXI y su filial Acorde. Abandonaron el parque dejando vacío su edificio y al Gobierno (entonces del PP) con un agujero de 15 millones de euros, que se reconvirtieron en un alquiler con opción a compra en un plazo de veinte años. Esa cantidad era el coste del inmueble, y que, según la cláusula que estableció inicialmente el Ejecutivo para atraer empresas, obligaba a recomprar los edificios por el valor neto actualizado en caso de que la empresa se fuera.

Esa cláusula está anulada para las futuras incorporaciones, y a pesar del batacazo de la crisis, las pequeñas y grandes empresas que llegaron desde entonces al Pctcan están a pleno rendimiento. En ellas radica el buen dato de esta historia, el listado de 35 empresas con nombres como Erzia, Cisga, el Ibbtec o el Instituto de Hidráulica, que han colocado el valor del conocimiento por encima del precio dorado del ladrillo. Esa transformación a nivel regional pasa por las parcelas vacías del Pctcan, que con una extensión longitudinal de kilómetro y medio y una superficie total de 237.000 metros cuadrados, está llamado a ser el eje estratégico sobre el que empiece el viraje de la comunidad autónoma hacia otro modelo productivo, que en ese porcentaje del 56% ya es una realidad.

SUPERFICIE DEL PCTCAN

ZONA ESTE

Edificabilidad (sobre rasante)31.200 m2

Edificabilidad disponible1.005 m2

ZONA OESTE

Edificabilidad (sobre rasante)84.360 m2

Edificabilidad disponible50.118 m2

 

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