Cantabria desarrolla un proyecto pionero para generar energía renovable marina

Vista de la depuradora de aguas de San Román (Santander)./
Vista de la depuradora de aguas de San Román (Santander).

La tecnología aplicada permite la obtención de energía a partir de la mezcla de masas de aguas con distinta concentración de sal, que se empleará para reducir los costes de las estaciones depuradoras

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

Cantabria ha puesto en marcha Gradisal, un proyecto pionero que supone la aplicación por primera vez en España de una tecnología que permite la obtención de energía renovable marina a partir de la mezcla de masas de aguas con distinta concentración de sal. Un tipo de potencia que permitiría reducir y este es su principal objetivo entre un 15 y un 25% los costes energéticos de las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), que alcanzan los 3,5 millones de euros anuales entre los 69 centros que existen en la región.

Las claves

1 El proyecto se basa en la tecnología EDR, que permite la obtención de energía a partir de la mezcla de masas de aguas con distinta concentración de sal.

2 Se desarrollará en cinco Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR).

3 Después, se acometerá el diseño de una instalación para transformar energía de gradiente salino en energía eléctrica.

4 Este tipo de energía permitiría ahorrar entre un 15 y un 25% los costes de las EDAR.

5 MARE, la UC y Apria Systems colaboran en su desarrollo.

El Gobierno cántabro, a través de la sociedad pública MARE, la Universidad de Cantabria y la empresa de base tecnológica Apria Systems unen sus recursos en la iniciativa, que se apoya en el uso de la EDR (tecnología de electrodiálisis reversa), que utiliza membranas para la obtención de energía renovable marina mediante gradiente salino. Su producción se consigue directamente a partir de la diferencia en la concentración de sal entre el agua marina y la tratada en las estaciones, en este caso al devolver la residual depurada al mar. Es esa diferencia en la salinidad la que, mediante un proceso «espontáneo y reversible», libera energía que se transforma en eléctrica en un proceso que no genera CO2 ni gases de efecto invernadero, que no consume sales ni reactivos, y que tampoco tiene un coste asociado al combustible. «Tiene un impacto ambiental prácticamente nulo», explicó la vicepresidenta del Ejecutivo regional y consejera de Investigación y Universidades, Medio Ambiente y Política Social, Eva Díaz Tezanos, que destacó que Gradisal posiciona a Cantabria «a la cabeza» en el desarrollo de una de las tecnologías «más prometedoras» para la generación de energía renovable marina, que sólo encuentra precedentes en Italia y Holanda.

Pasos

El proyecto de investigación, que arrancó el pasado enero, tiene una duración de dos años y supone una inversión de 461.657 euros. Primero se desarrollará en cinco depuradoras cántabras, elegidas por su localización y por su potencial de implantación de la tecnología: son las de San Vicente de la Barquera; San Pantaleón, en las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel; Comillas; San Román de la Llanilla, que da servicio a Santander; y Castro Urdiales. Posteriormente, como resultado final, se acometerá el diseño de una instalación para transformar energía de gradiente salino en energía eléctrica, que se ubicará en una de las cinco EDAR que forman parte del proyecto piloto. Tras analizar la viabilidad técnica y económica de esta tecnología, la ambición es extenderla al resto de las estaciones depuradoras de la región, sobre todo a las 25 que prestan servicio a núcleos de más de 5.000 habitantes. Tezanos detalló que la instalación de la tecnología EDR es «sencilla» y que la producción de esta energía es «autónoma y continua», en «cualquier clima y época del año», por lo que también podría trasladarse a otras comunidades.

Entre un 15 y un 25% de coste energético por cada estación donde se implante es el ahorro que puede aportar el proyecto, según calculan sus responsables. «Con Gradisal, Cantabria da un paso fundamental hacia el autoabastecimiento energético de sus EDAR y también hacia la sostenibilidad económica de las mismas, uno de los objetivos marcados al inicio de la presente legislatura», destacó la vicepresidenta, que presentó el proyecto junto a los responsables de MARE, el rector de la Universidad de Cantabria, Ángel Pazos, y el director de Apria, Pedro Gómez, que forman el consorcio implicado en los trabajos.

Trabajo conjunto

«Es un buen ejemplo de cómo el conocimiento científico de la Universidad se pone a trabajar mano a mano con el Gobierno y el sector empresarial en el camino de las energías renovables más limpias y más respetuosas, pilares de lo que tiene que ser en el futuro el sector energético», aseguro Pazos. El rector incidió en el papel «clave» que juega la UC para «resolver los problemas reales de la sociedad» a través de la transferencia de conocimiento, una de sus funciones básicas, que ve necesaria «reivindicar» porque «siempre parece que no hacemos lo suficiente».

Eva Díaz Tezanos también tildó de «ejemplar» el proyecto, ya que «aúna factores elementales y prioritarios en la política de este Gobierno: investigación, cooperación entre instituciones y empresas, trasferencia de conocimiento hacia el tejido productivo, apuesta por las energías renovables e innovación».