Lunes de resaca y caras largas

Lunes de resaca y caras largas

Diego y Sáenz de Buruaga coincidieron ayer en el Pleno del Parlamento. Llegaron a la vez, pero separados

ÁLVARO MACHÍNSantander

El móvil de Ignacio Diego tiene tapa. De las que hay que levantar para hablar. Cualquiera que estuviera ayer en el Parlamento de Cantabria lo sabe, porque el expresidente se pasó la tarde con esa tapa levantada. Apenas movió la vista de la pantalla y, cuando lo hizo, no fue para cruzar la mirada con María José Sáenz de Buruaga. Huidizos hasta en el gesto. No lo hubiera tenido fácil en todo caso porque ella también andaba dale que te dale al teléfono. Como si los dos tuvieran una larga lista de mensajes pendientes de respuesta tras un fin de semana intenso que les dejó huella. Porque sí que hubo algo que compartieron ambos en su primera puesta en escena común tras la decisión de los compromisarios de su partido: las marcas del cansancio. Por euforia o por abatimiento, se les notaban los efectos. A ellos y a sus más próximos. Pero eso, la media ojera, fue lo único que compartieron ayer tarde en el Pleno. Llegaron a la vez, pero por separado. Muy separados.

Al destino le da por ponerle picante a las cosas. Con un par de fotógrafos en la puerta del edificio los coches de los dos aspirantes que se midieron en el Congreso aparecieron casi pegados sólo con otro vehículo de por medio, pero al tiempo, formando cola en la entrada. Así que ambos estaban en el aparcamiento a la vez. El caso es que, por casualidad o no, midieron sus pasos lo suficiente como para no cruzarse, para no coincidir. Tanto, que cada uno tomó un camino distinto por el patio del Parlamento. Él, a por su escaño en la bancada popular por la puerta de la planta baja. Y ella, a por el suyo en la mesa, escaleras arriba. A partir de ahí, teléfono, teléfono y teléfono (y algún bostezo).

«¿Qué? ¿Qué tal lo del PP?», preguntaba gente de otros partidos en un corrillo de barra en la cafetería. Morbo. Casi todos les echaron al menos una mirada de reojo. Primero para ver si todos los diputados del PP estaban sentados en el mismo sitio que sí. Y también a la espera de cualquier gesto. Urrutia, Rodríguez Argüeso, Recio... Les tocó hablar desde la tribuna. A Eduardo Van den Eynde (el portavoz del Grupo), ayer no. Fuera del atril, lo que hablaron poco fue casi siempre con los suyos. Agrupados por candidatura. Lo curioso es que los que han formado parte de la de Buruaga están cada uno en una esquina. Urrutia, Fernández... A Ildefonso Calderón, en la misma fila que Diego, en el extremo, parece que le han mandado al rincón de pensar. «El Polo Norte», dijo alguien que contemplaba la escena.