Absuelto el acusado de abusar de una mujer a la que llevó a su casa y ofreció unas pastillas

El hombre, que se enfrentaba a ocho años de cárcel, declaró que mantuvieron relaciones consentidas, mientras que la mujer afirmó que no recordaba nada de lo ocurrido y que tenía "una semana en blanco"

DM .Santander

La Audiencia de Cantabria ha absuelto al hombre acusado de abusar sexualmente de una mujer después de ofrecerle unos fármacos, porque entiende que no ha quedado acreditado que cometiera "actos inconsentidos de contenido sexual" contra ella y que su denuncia no es verosímil.

Según la sentencia, el acusado recogió a la mujer con su coche en una localidad de Vizcaya para llevarla a la peluquería de su hija, que la iba a contratar, pero se fueron juntos a una casa que él tenía en un pueblo de Cantabria, donde mantuvieron relaciones sexuales.

La mujer estuvo en la vivienda desde que llegaron, a mediodía, hasta la tarde del día siguiente, cuando el hombre la llevó de vuelta a la localidad en la que la había recogido y durante el tiempo que estuvo en la casa ingirió unas pastillas "dentro del rango terapéutico", recoge el tribunal en su relato de hechos probados.

Durante el juicio, el acusado, que se enfrentaba a ocho años de cárcel, declaró que mantuvieron relaciones consentidas, mientras que la mujer afirmó que no recordaba nada de lo ocurrido y que tenía "una semana en blanco".

Para la sala, no puede considerarse que esta ratificase los aspectos sustanciales de lo que había declarado antes del juicio, ya que manifestó que había olvidado "de manera total y completa" lo ocurrido poco antes de entrar en la vivienda, mientras estuvo en la casa y cuando volvió y denunció los hechos.

Tampoco, dice, existió "claridad en su exposición" sobre lo sucedido anteriormente "ni una mínima expresión de datos o detalles que explicasen su oposición o como fue engañada para acudir al domicilio o la razón por la que accedió a acompañarle al lugar".

Además cree que existe "una serie de elementos que no contribuye a otorgar verosimilitud" a su denuncia de que fue conducida a la vivienda con engaño para después ser intoxicada allí con pastillas hasta perder el sentido y de esta forma, permitir que el acusado tuviera relaciones con ella al estar inconsciente.

No consta una relación previa

Así, señala que no consta una relación previa de confianza entre ambos y que no resulta "lógico" que ella accediera a permanecer con él un trayecto más amplio que el previsto para ir a la peluquería, que no hiciese uso de los dos móviles que dijo que tenía a su disposición para avisar a la dueña de la peluquería o a su novio de su tardanza y de la razón de ello; o que sólo enviara un mensaje a su novio para decirle que estaba en Cantabria.

Tampoco ve lógico, en el mismo contexto, que relatase al hombre aspectos personales sobre su relación con su pareja o que había estado sometida a tratamiento o psiquiátrico y que, pese a manifestar que tomó las pastillas por miedo, no explicase cómo o por qué surgió su temor a tomarlas.

Para el tribunal resulta "difícil" que, habiendo estado en tratamiento, ignorase los efectos de las pastillas, fármacos, señala, que ingirió voluntariamente y que no consta que fuesen suministrados "en cantidad tal como para producir consecuencias o efectos tóxicos en la paciente".

Cree que no avala esa ingesta que llegase a permanecer inconsciente en casa del acusado durante un periodo que se acerca a las treinta horas, porque la cantidad hallada se encuentra dentro de los niveles terapéuticos y no se ha descrito una potenciación de efectos de las distintas sustancias que pudiese explicar esa supuesta inconsciencia.

"Tampoco cuadra"

Según el tribunal tampoco "cuadra" con la afirmación de que estuvo dormida que hablase por teléfono con su novio, a lo que añade que los mensajes que le envió "nada aportan" sobre una posible estancia involuntaria en la casa, vivienda que no intentó abandonar pese a encontrarse en un entorno urbano, como tampoco intentó pedir ayuda a terceras personas.

Sobre las posibles lesiones, solo consta un hematoma en el cuello "conocido vulgarmente como chupón" que, según dice, "no aparece que se pueda poner en conexión con el uso de ninguna violencia sobre la denunciante".